Recorrido por los templos de la cerveza artesana en Vitoria

Recorrido por los templos de la cerveza artesana en Vitoria

No hay otra ciudad en España con tantos grifos de 'craftbeer' por habitante como la capital alavesa; para cuando leas esto, ya podría haber abierto uno nuevo

Sergio Eguía
SERGIO EGUÍA

No hay discusión posible. Vitoria es la capital española de la cerveza artesana. Sí, Barcelona es La Meca de la 'craftbeer' en la península -aunque Lisboa se haya puesto las pilas mucho y bien- pero no hay otra ciudad con la cantidad de grifos por habitante que tiene la capital alavesa.

El fenómeno no es ninguna moda. Es un cambio en los hábitos de consumo. Y todavía no alcanza ni el 2% del consumo total de cerveza. Así que seguirá creciendo. Sus cimientos son sólidos. Producto de calidad, frescura absoluta y un servicio personal, involucrado en difundir la cultura cervecera. De hecho, cada lista de locales que apuestan por la cerveza artesana en Vitoria se ve sobrepasada por la realidad casi en el mismo momento de escribirlo. Este es un recorrido -incompleto- por los bares que más fuerte apuestan por la cerveza de autor en este momento.

Guernica, Naski, Pika en Flandes, Book, La Grange, Kupela, Basajaun, Raiz, Sukalki, Green Bay, el Tercer Tiempo, Refugio, Marvelous... . La oferta en la ciudad es importante. Hacemos un alto en cinco de los más representativos. En los locales que tienen la cerveza como producto estrella y centro de su actividad. Sus dueños hacen de cicerone.

Benji Gómez nos enseña el Kitsch «En el aniversario del día 21 pincharemos pepinacos mundiales»

Benji Gómez, al mando de los cañeros del Kitsch.
Benji Gómez, al mando de los cañeros del Kitsch. / Igor Aizpuru

Parafraseando: Javi, contigo empezó todo. El Kitsch abría sus puertas en el cantón de San Francisco Javier en 2005. Por entonces ya había bares en Vitoria que servían buena cerveza, nacional y de importación, pero no un lugar dedicado en exclusiva a la cerveza artesana. «El primer barril de punk IPA que llegó al Norte de España se pinchó aquí», recuerda Benji Gómez, el actual responsable de la cervecería. Javier Aldeá lo regentó diez años y desde 2015 el Kitsch ha renacido de la mano de Benji y Aitor Moreno, el de Birrak, la tienda de cerveza artesana de la calle Ramiro de Maeztu.

Precisamente el día 21 se celebra el segundo aniversario de este nueva etapa. «La fiesta durará todo el fin de semana y habrá sorpresas». Aunque Benji no suelta prenda. «Digamos que se van a pinchar pepinacos mundiales». Lo que traducido de la jerga 'craftbeer' significa 'barriles exclusivos de los más reputados fabricantes internacionales que es casi imposible de llegar a ver en España'. O, lo que es lo mismo, la oportunidad de conocer, y tomar en condiciones óptimas, cervezas que por efímeras y selectas no acostumbramos a poder disfrutar. La idea es que los 16 grifos del bar se ocupen esos dos días con estas maravillas. Habrá 3 o 4 petróleos -cervezas negras muy maltosas y alcohílicas-; otro tanto de estilos ácidos como goses y sours y, cómo no, ipas de diferentes procedencias y tradiciones.

En el grifo número 1 seguirá la belga Charles Quint (o Kaiser Karel, en flamenco), un icono del bar. Una buena idea, y la recomendación de Benji para los que se acercan por primera vez a la cerveza artesana, es que lean la pizarra, pregunten al camarero para acotar la oferta según los gustos personales y opten por la tabla de degustación, en la que se eligen cuatro de las 16 cervezas disponibles en ese momento. Lo mejor de todas estas cervecerías es que la oferta varía cada semana, los barriles de cada cañero rotan. «Se mantienen los estilos, pero el productor es otro. Así nunca dejas de sorprenderte».

Conocemos La Cervecería Alemana con Aitor Ordorika «Los vitorianos se están pasando del vino a la cerveza»

Aitor Ordorika, en La Cervecería Alemana.
Aitor Ordorika, en La Cervecería Alemana. / Igor Aizpuru

Es la decana de las cervecerías vitorianas. Aitor Ordorika tomó las riendas en 1998, pero el bar ya tenía una larga trayectoria y unos preciosos cañeros de los que manaban cervezas de importación. Ahora, Idoia y Aitor han modernizado la oferta artesana con la soberbia selección que lucen en las cámaras expositoras frente a la barra. «Es increíble ver cómo ha cambiado el gusto de la clientela. Hace 20 años, las cervezas artesanas que teníamos me las acababa bebiendo yo. Hoy la gente viene pidiendo cosas concretas que hace años ni soñamos podríamos ofrecer», explica Aitor, que conoce como pocos la evolución de los cerveceros vitorianos. Amager, Oppigards, Omnipollo ... son marcas que no faltan en sus neveras. Aunque Idoia lo tiene claro a la hora de quedarse con una: La Rodenbach Grand Cru. Es su recomendación. Es una cerveza redonda, maltosa y con un punto ácido, casi achampanado, pero sin abusar del carbónico, esta flandes red ale es una apuesta segura. «La gente está cambiando el vino por la cerveza. Incluso para comer», señala Idoia.

Y es que otro de los puntos fuertes del clásico local de Gerardo Armesto es que cuenta con cocina. Muchas cervecerías de la ciudad todavía no tienen capacidad para ofrecer algo para comer. A los clásicos codillos y salchichas de la tradición alemana se suma ahora una soprendente hamburguesa con hongos. «Lleva hongos, jamón, idiazabal, huevo... Lo mejor es venir a probarla».

Otra posibilidad para beber comiendo son los restaurantes, cada vez más que cuentan con grifos artesanos. Sukalki es de los que acaba de estrenarlos. El Raiz o Basajaun los lucen desde hace tiempo. Combinar el menú del día con una caña de 'craft beer' alegra el día a cualquiera.

Aitzkoa Mtz.de Marrigorta y Pere Soler dirigen Ordi «Una charla tranquila junto a una imperial stout bien reposada...»
Pere Soler disfruta de una cerveza en el Ordi.
Pere Soler disfruta de una cerveza en el Ordi. / Igor Aizpuru

El purismo. Ordi Garagardotegia, en Florida 39, es un espacio pensado por y para la cerveza. Además acaban de cambiar la decoración, con colores más atrevidos y ofrece la posibilidad de picar algo junto a la selección de cervezas de sus diez grifos y la lista incalculable de referencias en botella, en continua rotación. «La idea es tener pocas unidades de cada una pero muchísimas cervezas distintas para ofrecer siempre variedad y poder seguir aprendiendo. La cerveza artesana es un proceso de aprendizaje continuo».

El Ordi es el lugar perfecto para charlar con unas cañas. Allí se celebra cada año el Pint of Science, donde se tratan temas científicos mientras se disfruta de la mejor cerveza. Y tampoco falta buena conversación, sobre todo cervecera, con Pere Soler y Aitzkoa Martínez de Marigorta, los dueños del local. «Una cerveza negra de reposo, servida tranquilamente en una tarde nublada, una buena charla o aprovechar para leer un buen libro tranquilamente...». Aitzkoa tiene muy claro cuál es la filosofía del Ordi. «Si hay que recomendar una cerveza, y como a Pere le encantan las imperial stout, me quedo con una De Molen. Aunque a mí me gustan más las saisson», añade. Lo que es imperdonable es no probar una de las tostas de almadroc. «Es una receta de origen canario a la que le hemos dado una vuelta y que gusta muchísimo».

En Abisinia con Ion Hernández y sus socios «Las ácidas son las nuevas ipa»
Roberto Moreno, Txuma Acosta, Ion Hernández Elizalde y Román Sagasti son Abisinia. Y no es un grupo de rock.
Roberto Moreno, Txuma Acosta, Ion Hernández Elizalde y Román Sagasti son Abisinia. Y no es un grupo de rock. / Igor Aizpuru

Cerveza de calidad, café de especialidad, whiskys selectos y combinados. ¿Has probado un gin tónic de café? Perdón, esa es otra historia. Volvamos a la cerveza. En Abisinia, (Kutxa, 2) hay 18 grifos de los que elegir. El renovado bar de Coronación -que con el cercano Naski y su 'hermano mayor' el Guernica ofrece una interesante ruta birrera- abrió hace tres meses y todo son «buenas sensaciones». «En el Guernica (14 grifos) tenemos un alma más belga, más clásica; aquí y más como punto de referencia de Brewdog abrimos el abanico. Lógicamente, aquí, la Punk IPA es nuestra cerveza de cabecera», explica Ion Hernández, socio del Abisinia y dueño del Guernica, en Pintorería. El local del Casco Viejo supera las 200 referencias en botella.

«Si tenemos que analizar al cervecero de Vitoria hay tres grupos claramente diferenciados. El novato, el que se acerca por primera vez a la cerveza artesana. Afortunadamente, este no deja de crecer y cada vez tiene más interés por aprender. El avanzado, el que ya tiene un recorrido y evoluciona en gustos e inquietudes. Y el frikie. Todos acabamos siendo frikies -bromea. Y entre esos, más curioso ahora es que vamos hacia los ácidos. Las sour y gose son las nuevas ipas. Más complejas y menos alcohol, algo que el cuerpo agradece mucho».

Falken, el bar soñado por Óscar Gutiérrez «Vamos a llenar una pared con máquinas arcade de los 80»
Donkey Kong no podía faltar en el Falken Beer Club de Óscar Gutiérrez.
Donkey Kong no podía faltar en el Falken Beer Club de Óscar Gutiérrez. / Igor Aizpuru

Y repasado lo mejor que nos ofrece el panorama actual, un adelanto de lo nuevo, novedoso y súper interesante que está por llegar. El Falken Beer Club de la calle Landázuri se inaugurará el día 28. Dentro, 12 grifos, máquinas arcade, música de los 80... «Todos hemos soñado alguna vez cómo sería nuestro bar ideal. Esto es lo que yo imaginaba en mi cabeza», destaca Óscar Gutiérrez, uno de los brewers con más talento de Euskadi -la mano detrás de las cervezas Falken- y el inspirador de este nuevo concepto de cervecería.

«Tres o cuatro cañeros serán siempre de cervezas mías, de Falken, y el resto para artesanas de importación o cosas de mucha calidad de nuestro entorno». Aunque se llame beer club, el local funcionará como un bar. «Lo que queremos es adaptarnos a la zona, que los vecinos nos vean como un paso adelante para el barrio, con un bar pensado para disfrutar de la cosas de calidad, en un ambiente retro. Organizaremos catas y mi intención es poder ofrecer maridajes inspirados por países. Por ejemplo, si tenemos una cerveza checa, preparar un plato de ese país y completarlo con un licor como una becherovka». En el Falken, además de birra, se van a encontrar un buen ramillete de licores selectos «que no hay habitualmente en los bares de Vitoria».

Lógicamente, el punto fuerte de inicio son las cervezas de Falken, que llegarán más frescas que nunca a su nueva casa. Cobra, Gose Bastards, Double Dragon, Nuclear Hophead... son recetas sobradamente conocidas en Vitoria. «Yo ahora estoy muy encariñado con Replicante. Es lo que pediría en el bar. O la 1 Up, que nunca falla». Si los nombres de las cervezas no te transportan ya tres décadas al pasado, espera a probar la imperial stout que recomienda el maestro cervecero. Será como montar en el DeLorean que adorna una de las paredes del garito. Ah, el Donkey Kong de la entrada no hace nada, entra sin miedo.

Fotos

Vídeos