RECONQUISTA

Ángel Resa
ÁNGEL RESA

Para qué nos vamos a engañar. La lonja en forma triangular que abarca con sus lados generosos las calles Florida, Fueros y Ortiz de Zárate es golosa. Durante un siglo vendió allí artículos deportivos la familia Zulaica y con su cierre, un siglo después de la apertura, dejó no hace tanto un enorme trozo de tarta de la zona en barbecho. Pero como la pervivencia obedece a los síntomas vitales de la evolución nada ha de resultar inmutable. Aquella tienda de superficie amplia que más parecía el diamante propio de un campo de béisbol germinará de nuevo con otro uso. El que quiere proporcionar la rama alimentaria de El Corte Inglés, amedrentador imperio de las ventas que fundó Ramón Areces y heredó Isidoro Álvarez.

Hay gente que se pasa la vida buscando su lugar en el mundo y grandes superficies que donde ponen el ojo disparan la bala. BM aposentó uno de sus supermercados en el sitio al que tanta gente acudía durante generaciones para ver cine en Vitoria y otras compañías de larga eslora también vuelven sus ojos hacia ese Ensanche al que los poderes, políticos y económicos, ofrecieron sus anchas espaldas. Después de contemplar los rescoldos humeantes de lo que en su día fue enclave privilegiado de la capital alavesa hay apuntes de una actividad retornada. Parecen intentos de ensamblar lo desmontado en un distrito que envejece recordando las coplas de Jorge Manrique, aquellas que vanagloriaban el pasado como un tiempo mejor.

Suena a ecos de reconquista, esa manera de recuperar cuanto se creía perdido. Tal vez otro de los empujes que necesita un centro urbano mortecino a su pesar, aunque supongo que los escasos comercios minoristas que resisten por allí observarán el desembarco ‘británico’ con los ojos oblicuos de la desconfianza. Algo queda en esas calles de lo que ahora damos en llamar ‘proximidad’ y eran las tiendas familiares de siempre. Sí, las que aún enarbolan frente a viento y marea sus enseñas en los barrios y atienden a la clientela por el nombre de pila.

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