Querejeta, la magia de la perseverancia

Josean Querejeta, artífice de que Vitoria acoja el espectáculo de la Final Four en 2019./Blanca Castillo
Josean Querejeta, artífice de que Vitoria acoja el espectáculo de la Final Four en 2019. / Blanca Castillo

EL CORREO distingue como 'Alavés del mes' a Josean Querejeta. Sin él, Vitoria no celebraría el año que viene la Final Four

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

Domina el sector del deporte profesional en una ciudad orgullosa de sus dos grandes símbolos deportivos. Maneja a dos manos el Baskonia y el Alavés y, a sus 61 años, su trayectoria como gestor no parece tener fecha de jubilación cercana. Josean Querejeta transmite la sensación de ser un timonel en forma, firme en su pretensión de convertir el grupo empresarial que controla las dos principales instituciones deportivas profesionales del territorio alavés en una sociedad próspera de sinergias y colaboración mutuas.

En una ciudad donde el color de las baldosas puede llegar a ser foco de la discrepancia política, el presidente baskonista tiene la insólita virtud de promover planes que, en su gran mayoría, provocan la adhesión plena en los escaños consistoriales y forales. Convertir la capital alavesa en escenario de grandes citas baloncestísticas siempre ha sido un objetivo del club azulgrana, apoyado siempre por las instituciones públicas. En su insistencia por apuntar a la luna, Josean Querejeta ha logrado que la Euroliga cambie sus patrones tradicionales para que Vitoria acoja la Final Four en mayo de 2019. La designación llega tras una insistente labor de zapa a lo largo de los últimos años. El gran premio ya es una realidad, lo que lleva a EL CORREO a elegir a Josean Querejeta como 'Alavés del mes'.

Aquel muchacho que llegó a Vitoria con 17 años desde su Lazkao natal captado para el Baskonia por el ojo clínico de Pepe Laso es hoy un hombre con mando en la capital alavesa sin ostentar cargo político alguno. Casi 30 años en la presidencia del Baskonia y líder del grupo inversor del Alavés desde el verano de 2011, son trayectoria suficiente como para convertirse en una de las grandes personalidades de Vitoria. Siempre con la vista en el futuro. En busca de nuevos proyectos. Atento por obligación al presente de los equipos, pero «ilusionado» de verdad cuando se trata de seguir construyendo, de dar pasos hacia adelante. Como la internacionalización del Alavés a través de los convenidos Rudes (Croacia) o Sochaux (Francia). Para cuadrar la foto fija de Josean Querejeta lo mejor es acercarse a quienes han convivido con él en el día a día, en las oficinas del Buesa Arena o en los largos trayectos en coche, su medio de transporte ante la aversión enfermiza a pisar un aeropuerto.

La firmeza y la duda

Hay una opinión unánime entre esa masa crítica. Gran parte del éxito de Josean Querejeta nace de la perseverancia y de una capacidad de trabajo dispuesta a robar horas al sueño y a exceder cualquier jornada laboral corriente. El logro de atraer a Vitoria la Final Four de la Euroliga es el último gran ejemplo. Siempre con matices para reajustarse a los tiempos, su idea de lo que debe ser un equipo profesional es reconocible. El entrenador, más capataz que profesor. Y los jugadores, figuras dispuestas al sacrificio continuo. Desde la exigencia en cada entrenamiento hacia la progresión en el talento y su correspondiente revalorización. Hasta que llega el momento del adiós tras el cobro de un traspaso que permite recalcular cuentas para reinventarse de nuevo. Así ha crecido el Baskonia bajo su mando, con el pañuelo siempre preparado para despedir a grandes estrellas cuando llegaba un postor acaudalado.

El presidente azulgrana tiende a despreciar la infalibilidad que muchos le asignan

Modelo empresarial aplicado al día a día de un club deportivo. Querejeta transmite firmeza, pero tiende a despreciar esa infalibilidad que muchos le asignan. «Tampoco soy tan seguro. Tengo mis dudas», ha reconocido en alguna ocasión. En su archivador mental, siempre bullen varios planes. Quiere convertir el Grupo Baskonia-Alavés en una empresa con un millar de trabajadores, busca ubicación para una nueva ciudad deportiva albiazul y ambiciona la ampliación del estadio de Mendizorroza. Una de tantas hojas de ruta de un gestor incombustible.

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