Puente ‘a la segoviana’

ÁNGEL RESA

Me imagino al locutor del circo sosteniendo el micrófono cerca de la boca para anunciar números insólitos a la manera grandilocuente de los animadores profesionales. Pero en vez de bajo la carpa lo intuyo sobre la pista de Foronda. «Pasen y vean un espectáculo que esta ciudad no ha disfrutado en una década». Y se referirá a los más de 90 vuelos programados que trasladarán a 15.000 viajeros este mes. Sí, como lo leen, punto de partida y destino una terminal alavesa que no se ha sentido en otra igual desde la espantada irlandesa de 2007. Nada menos que 5 pájaros alados despegarán en apenas dos horas y media el día de esa Constitución que anida en la boca de todos. Hay quienes se ciscan en ella, pero bien que vale para montar un puente ‘a la segoviana’, de tantos ojos como un acueducto, si se enlaza con la Inmaculada.

De las 31 fechas que componen diciembre Foronda sólo librará cinco. Pasamos del paro de brazos caídos en jornadas matinales y vespertinas por falta de aeronaves que divisar desde la torre de control a una especie de huelga a la japonesa. Se van a enterar en kilómetros a la redonda lo que es propulsar aparatos. ¿Ya estamos dispuestos a semejante avalancha? Sí, que incluso cuando aquí no aterrizaba ni el Tato todas las fuerzas vivas del aire elogiaban la segurísima instalación vitoriana.

¿Algún problema? Pues afirmativo, para qué lo vamos a ocultar. A Foronda se le distinguen los achaques y las costuras. Que se ha quedado obsoleto y otros aeródromos lucen mejor tipo pese a sus escuetos paneles de vuelo. Al nuestro le han procurado arreglos de chapa y manos de pintura, pero falta levantarle el capó y abrir una cafetería donde soportar esperas. Desde que las máquinas del maldito fumeque agradecían la compra de tabaco con su voz metálica, las expendedoras de hoy no ofrecen ni una pizca de conversación.

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