Así serán las pruebas físicas para elegir a los bomberos de Álava

Una aspirante arrastra un maniquí de 75 kilos durante la OPE de bomberos de Vitoria. / IGOR AIZPURU

294 aspirantes, seis de ellos mujeres, iniciarán este miércoles las pruebas, diseñadas para saber si podrán aguantar las "situaciones límite" a las que podrían enfrentarse

ROSA CANCHO VITORIA

Los televisivos 'ninja warriors' van a ser unos aficionados al lado de los integrantes de la próxima promoción de bomberos de la Diputación alavesa. Desde el pasado mes de febrero, los aspirantes a una de las 94 plazas forales de especialista en salvamento y extinción de incendios practican cronómetro en mano las pruebas físicas que determinarán si podrán ser o no los elegidos. De los 943 hombres y mujeres que realizaron el pasado mes de junio la primera prueba de esta OPE, quedan 294, de los que media docena son mujeres. A partir del miércoles deberán demostrar su resistencia.

Las exigencias

3 minutos y 20 segundos.
Tiempo máximo en el que deben cubrir un circuito que pondrá a prueba su resistencia y su capacidad para sortear obstáculos.
20 metros.
Es lo que mide la escalera que tienen que subir y bajar sin miedo.
130 segundos.
Para nadar y bucear cien metros.

Javier Carro, director de los Bomberos de la Diputación, recuerda que esta parte de la oposición se diseñó con el objetivo de que los aspirantes demuestren que podrían aguantar las condiciones a veces al límite a las que se llegarían a enfrentar ante un accidente o un incendio, pero sin buscar ni superhombres ni supermujeres. Prueba de ello es que las únicas notas serán apto o no apto y que serán iguales para ambos sexos. Son retos similares a los de otras oposiciones de bomberos y policías. «Las pruebas se hicieron primero con estudiantes del Instituto Vasco de Educación Física que no las habían hecho antes y a la segunda las hacían bien. Una persona que entrene dos o tres días a la semana las puede pasar», indicó.

La primera será un circuito que deben completar en menos de tres minutos y veinte segundos. El primer obstáculo serán unas escaleras de tendrán que subir y bajar con seis kilos de peso en cada mano, el equivalente a dos mangueras. A continuación deben saltar el parapeto, o sea, una puerta de 2,03 metros de altura para demostrar después su equilibro sobre una barra de 4,3 metros, con ligera inclinación y una anchura de 10 centímetros. De ahí han de pasar por un tubo de 12 metros de largo y tan solo medio metro de diámetro que simulará la entrada en una zona oscura para que experimenten la sensación de ahogo y falta de luz que se produce en un incendio.

Cizalla y arrastre

Una vez superado el 'túnel', han de colocar sobre una estantería ubicada a 1,6 metros de altura seis objetos de 15 kilogramos de peso cada uno y luego bajarlos. «Si tienes que ir a desencarcelar a una persona atrapada en un camión con una cizalla, debes poder hacer esto», señaló Carro. Y claro el remate es sacar a rastras un muñeco de 75 kilos de peso y 1,70 de altura. «Está todo basado en el trabajo del día a día».

Este reto mide fuerza, resistencia e impulso y el siguiente, el vértigo. Desde hace ya algún tiempo, las oposiciones a bomberos incluyen una escalera de 20 metros de altura, el equivalente a cuatro o cinco pisos de altura, que los aspirantes deben subir y bajar sin miedo. Como si subieran al camión escala. Estas dos pruebas se realizarán juntas en el Buesa Arena, durante tres días consecutivos, a un ritmo de unos cien candidatos por jornada.

Una semana después, y ya en las instalaciones de la academia de la Ertzaintza en Arakaute, tocará la prueba de natación. Deberán hacer cuatro largos en una piscina de 25 metros que en el centro tendrá balizada una zona que deberán pasar buceando. Disponen de un máximo de 130 segundos. Cuando se repongan, a la 'course navette', la carrera con sonidos que se ha puesto de moda en las 'opes'. Un sonido marca el ritmo al que hay que cubrir la distancia entre dos líneas y cada vez es más rápido. En total, unos 1.500 metros con cambios de velocidad.

Quiene logren su 'apto' en septiembre acreditarán sus méritos -conducir un camión, euskera, experiencia como bombero- y después a trabajar en las diferentes unidades (UCEIS) de la provincia. «Necesitamos que sean polivalentes y que todos, hasta los mandos, puedan hacer de todo, para tener una gran operatividad», sentencia Carro.

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