«La precipitación ha sido escasa, de nieve con mucho volumen y poco peso»

Algunos aprovecharon la plaza de los Fueros para disfrutar en familia de la nieve./Blanca Castillo
Algunos aprovecharon la plaza de los Fueros para disfrutar en familia de la nieve. / Blanca Castillo

José Antonio Aranda, responsable de Euskalmet, explica que al subir la temperatura, los copos «se compactan y se derriten rápido»

María José Pérez
MARÍA JOSÉ PÉREZ

Vitoria amaneció ayer blanca. En poco más de tres horas, la estampa de la ciudad había cambiado completamente. La imagen denotaba una intensa nevada, sobre todo si se observaba el grosor de la capa que cubría aceras, coches -difícil de averiguar el modelo que estaba bajo el manto e incluso el color- o jardines. Y sin embargo, no había nevado tanto como parecía. «Ha habido poca precipitación», explicaba José Antonio Aranda, responsable meteorológico de Euskalmet, a pesar de que era evidente que había «nieve muy alta».

Lo que aparentemente, al menos para el no iniciado, parecía una contradicción tiene su explicación desde el punto de vista meteorológico. «Antes de que comenzara a nevar ha pasado una masa siberiana» que se mezcló con precipitaciones de nieve, que cayó «a temperaturas de 4 o 5 grados bajo cero» y lo hizo en forma de «nieve en polvo». Todo esto se traduce en que los copos adquieren «mucho volumen y muy poco peso. Es la nieve ideal para esquiar», explicó el responsable meteorológico de Euskalmet.

La llegada posterior, en torno al mediodía, de vientos del sureste, que en algunos puntos llegaron a ser «muy fuertes» (con rachas de más de 95 kilómetros por hora en zonas como Herrera, Ilarduia o Roitegi) provocó un ascenso rápido de las temperaturas y así «la nieve se compacta en poco tiempo y se va derritiendo a todo trapo», explicó gráficamente Aranda. «En pocas horas habremos pasado de tener espesores de 10 a 15 centímetros a una capa de ya muy pocos».

Ganar la batalla al invierno

Aunque es imposible pronosticar si ésta habrá sido la última nevada de la temporada, José Antonio Aranda advierte de que «todavía puede haber nieve, porque está claro que en marzo y en abril también nieva, pero si las hay, serán menos llamativas y de menor duración». Eso sí, el responsable meteorológico de Euskalmet tiene claro que «febrero es siempre el mes más duro» y que, por tanto, «cada día que pasa es una batalla que le hemos ganamos al invierno». Aunque el frío aún puede ser intenso en muchas jornadas, será más habitual que se produzcan diferencias notables de temperatura entre el día y la noche.

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