Los policías locales de Vitoria prolongan por lo menos hasta el miércoles su huelga de celo

Agentes locales, tras una llamada ciudadana, multan coches «mal aparcados» en Artapadura./Iosu Onandia
Agentes locales, tras una llamada ciudadana, multan coches «mal aparcados» en Artapadura. / Iosu Onandia

Los agentes impusieron una media de 250 multas diarias durante la semana pasada, casi siete veces más que en una jornada habitual

Ander Carazo
ANDER CARAZO

Los agentes de la Policía Local de Vitoria mantendrán al menos hasta este miércoles, y a la espera de que el Gobierno PNV-PSE concrete su oferta, la 'huelga de celo' que públicamente no admiten que están desarrollando, pero que tiene evidentes consecuencias. Una campaña de movilizaciones que la pasada semana se tradujo en una media de 250 multas diarias, lo que supone siete veces más que una jornada habitual. Los agentes han estrechado su vigilancia sobre las infracciones que cometen peatones, ciclistas y automóviles sancionando acciones que normalmente se pasaban por alto y, en algunas ocasiones, se ha llegado a rozar el absurdo. De hecho, un único guardia –según afirmó el viernes el alcalde– impuso 80 multas en una semana cuando su registro habitual eran cinco en un mes completo.

«No existe la confirmación de que vaya a cesar esta medida de presión que rechazamos como Gobierno y que seguimos sin entender, porque son los ciudadanos quienes están pagando las consecuencias», ha lamentado este lunes el concejal delegado de Seguridad Ciudadana, el socialista Carlos Zapatero, tras mantener una reunión con los representantes sindicales y en la que fue evidente que no hubo excesivos avances.

En la cita, el Gabinete de Gorka Urtaran ha insistido en el escaso margen de maniobra que les permite la ley para convocar ofertas públicas de empleo (OPE) y realizar subidas de tipo salarial. Así que todo se ha limitado a un listado de buenas intenciones. Las centrales, por su parte, han pedido una mayor concreción, que esperan recibir en el encuentro de este miércoles, hartos de las continuas promesas que han caído en saco roto durante los últimos años.

El concejal delegado de Seguridad Ciudadana, el socialista Carlos Zapatero, ha prometido reducir los 80 ‘días en negrita’, es decir, aquellos en que los policías no tienen derecho librar. Jornadas que oficialmente suelen ser festivas y que de ninguna manera pueden disfrutar. El edil –que ha estado respaldado por el coordinador general de Administración Municipal, Iñaki Gurtubay, y el director del Departamento de Función Pública, Feli Pérez– también habló sobre la posibilidad de reorganizar el cuerpo para «tener una mayor presencia en los servicios» que reclaman los vitorianos porque, por ejemplo, la unidad de Violencia de Género se encuentra desbordada. Promesas que pueden sonar bien a los oídos de los sindicatos y, por eso, antes de tomar una decisión pidieron concreción.

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En consecuencia, parece que la distancia que separa a los policías locales y el Gobierno PNV-PSE no se ha reducido, sigue siendo la misma. Aun así, desde el gobierno se han felicitado de que las conversaciones no se hayan roto después de una semana de tensión tanto en los despachos como a pie de calle. «En todo caso, es positivo que siga abierto el diálogo y, en este sentido, les hemos manifestado nuestro compromiso con el diseño de medidas que nos permitan disponer de más personal en los servicios y nuestra predisposición a hablar de los permisos», se felicitó Carlos Zapatero a la salida de un encuentro, que se alargó durante cerca de dos horas.

El Ejecutivo local ha insistido en que el próximo ejercicio convocará una OPE con el objetivo de cubrir todas las plazas vacantes. Pero entonces, como le ha sucedido este mismo año, se tendrá que ceñir a lo que le permite la ley. Porque si bien su objetivo era incorporar a «50 ó 60 nuevos agentes» sólo accederán 32. Unas cifras insuficientes para solucionar las carencias que sufre la Guardia urbana, que no llega a cubrir «ninguno» de los seis turnos en los que habitualmente se divide su trabajo –cuatro de día y dos de noche– , ya que hacía seis años que no se convocaban oposiciones.

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