Los policías locales de Vitoria rebajan la presión y vuelven a multar a niveles previos a la 'huelga de celo'

Un joven conversa con un policía tras ser multado durante una de las jornadas de ‘huelga de celo’. /Rafa Gutiérrez
Un joven conversa con un policía tras ser multado durante una de las jornadas de ‘huelga de celo’. / Rafa Gutiérrez

Se ha pasado de 2.710 boletines de denuncia semanales en noviembre a 856 a principios de enero, lo que supone tres veces menos

ANDER CARAZO

Los sindicatos de la Policía Local mantienen sus reivindicaciones laborales, pero la campaña masiva de multas parece que ya es cosa del pasado. Los datos así lo reflejan, al menos. Desde el 13 hasta el 19 de noviembre se registraron 2.710 boletines de denuncia en el buzón de Aguirrelanda, en la primera semana de enero tan sólo hubo 856. Tres veces menos. Y no es que la Navidad provocase que los agentes rebajasen la presión de manera puntual, ya que se contempla una caída paulatina con el paso de los días. De hecho, se ha registrado una media semanal de 1.172 multas desde principios de diciembre o, lo que es lo mismo, que cada uno de los 105 agentes de la Guardia urbana con capacidad sancionadora -tanto en temas de seguridad ciudadana como por infracciones de tráfico- que trabajan en una jornada ordinaria ni siquiera llega a poner dos multas durante su turno.

A partir de la víspera de la festividad de Todos los Santos, los policías empezaron a aplicar el reglamento de forma rigurosa. Esto se tradujo en una cascada de multas a centenares de peatones, ciclistas y conductores. Algunos casos incluso rozaron el disparate y se sancionó con 500 euros a varios ciclistas por circular en sentido contrario por la calzada.

Las multas en números

1.220
6-12 de noviembre, primera semana completa con la ‘huelga de celo’ en marcha.
2.710
13-19 de noviembre, momento en el que la campaña de multas fue más evidente.
1.594
20-26 de noviembre, el Gobierno empieza a ‘ceder’ frente a las reivindicaciones.
1.442
27 de nov. -3 de diciembre, los ciudadanos empiezan a mostrar su hastío ante las multas.
1.186
4-10 de diciembre, durante el ‘puente’ de la Constitución descendió el número de sanciones.
1.237
11-17 de diciembre, se multa a las puertas de varios colegios.
1.133
18-24 de diciembre, choques con las centrales por los turnos de Navidad.
1.447
24-31 de diciembre, se alcanza un principio de acuerdo para mejorar las condiciones.
856
1-7 de enero, los trabajadores rechazan el acuerdo.
1.172
La media cae. Es la media de multas semanales que se han registrado desde diciembre.

Los sindicatos nunca han admitido que se estuviera desarrollando una ‘huelga de celo’, aunque por esa maniobra -que legalmente no pueden desarrollar- hayan conseguido que el equipo de gobierno arrancase una fase de negociación para volver a la normalidad y mejorar sus condiciones laborales. Pese a que el pasado día 5 los agentes rechazaron las condiciones que había acordado el comité de empresa, el número de multas ha regresado a niveles previos al conflicto. «Hemos vuelto a un ambiente de cierta normalidad. Algo más de 167 multas por día impuestas por 105 agentes no me parecen muchas», subrayan dirigentes del Gabinete Urtaran consultados por este periódico.

En la semana del ‘puente’ de diciembre se alcanzó un punto de inflexión. El Gobierno municipal ya había abandonado sus planteamientos iniciales, que sólo sirvieron para crispar los ánimos entre la plantilla, y muchos ciudadanos empezaron a denunciar las prácticas abusivas que -bajo su punto de vista- estaban perpetrando algunos agentes. Desde entonces, la situación se ha mantenido tranquila salvo un repunte puntual entre el 24 y el 31 de diciembre, cuando el tráfico urbano también aumentó de forma significativa.

Muchas o pocas

El Gobierno municipal no duda en que las multas impuestas en los momentos de mayor crispación fueron correctamente impuestas y cumpliendo con la legalidad. «A alguno le pueden parecer muchas multas y a otros, pocas. El que decide si son precisas o no es el agente que está en la calle y observa las infracciones», remarcan los responsables consistoriales, quienes censuran que estas acciones se hayan intentado utilizar como arma de presión para una reivindicación laboral. Eso sí, admiten que hubo episodios llamativos como cuando se procedió a multar de forma masiva en la mediana de la calle Paula Montal, en Sansomendi, cuando hasta ese momento existía un «consentimiento tácito» y, de hecho, el mobiliario urbano se había adaptado para permitir las maniobras de los coches.

Por experiencias de este estilo, el Ayuntamiento de la capital alavesa aún mantiene en fase de estudio los expedientes a seis policías locales.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos