Piden una orden de alejamiento para los ‘pichis’ por «amenazas»

Los dos encausados, junto a un testigo, tras el juicio. /I. Aizpuru
Los dos encausados, junto a un testigo, tras el juicio. / I. Aizpuru

La Fiscalía exige también una multa de 750 euros a los Manzanares-Cortés por prometer a otro usuario del albergue municipal que le «matarían» tras agredirle su hijo menor

DAVID GONZÁLEZ

Una vez más un discreto dispositivo policial en los accesos del Palacio de Justicia y en la sala donde se celebró la vista oral, a cargo del Juzgado de Instrucción número 1. El despliegue, coordinado entre la Policía Local y la Ertzaintza, respondía a una nueva visita de los Manzanares-Cortés, popularmente conocidos como los ‘pichis’. En esta ocasión se procesaba al patriarca y a su pareja por un supuesto delito leve de agresiones y otro de amenazas a un usuario del Centro Municipal de Acogida Social (Cmas) en el que residen desde mayo a la espera de que Alokabide les realoje en algún piso social de la ciudad.

La víctima, un chico subsahariano, fue presuntamente agredido el 27 de septiembre por al menos un miembro de esta familia. Por un hijo de los dos procesados ayer que, al no alcanzar aún los dieciocho años, tiene expediente abierto en el área del menor. Sus progenitores, Pedro María y Natividad, están acusados de «agredir» y «amenazar» a la víctima, trasladado a otro recurso municipal ante el riesgo de nuevos ataques.

Ayer, los encausados negaron tajantemente haber golpeado o intimidado a este chico. Es más, alegaron que su hijo le golpeó en defensa propia. Antes, en su turno y ayudado por un traductor ya que apenas chapurrea castellano, el denunciante relató el supuesto ataque del menor. Habló también de gritos e insultos por parte de los dos adultos. De Natividad añadió que fueron «amenazas de muerte».

«No quiero dinero»

Mientras los Manzanares-Cortés alegaron a un supuesto incidente previo con otra hija suya para justificar el lío, la víctima dio una versión bastante diferente. «Un día me dijeron que debía darles diez euros, como no tengo dinero no les di nada y ahí empezaron los problemas». Y en un gesto bastante insólito por los lares judiciales, el joven renunció a cualquier indemnización por las lesiones sufridas. «No quiero dinero, prefiero ganarlo con mi sudor», soltó con firmeza a la sala.

Un policía local que intervino en la refriega describió la escena que se encontraron en el Cmas. «Había un varón -la víctima- sentado y sangrando; los trabajadores estaban sobrepasados; mientras que los acusados y su hijo estuvieron todo el rato amenazándole». Fue más explícito. De Natividad apostilló que «le gritó que le cortarían las piernas y le sacarían los ojos, también lanzaron amenazas de muerte». Una trabajadora social habló en esta línea, lo mismo que dos agentes más. Otro usuario del Cmas, presentado por la defensa, defendió a los ‘pichis’.

Con estos mimbres, la Fiscalía reclamó una orden de alejamiento para ambos procesados. También una multa de 750 euros. La defensa abogó por la absolución.

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