Piden 16 años de cárcel para un exprofesor de un instituto de Vitoria por abusar de una compañera y 2 alumnas

Los abusos supuestamente se produjeron en el Instituto Agrario de Arkaute./EL CORREO
Los abusos supuestamente se produjeron en el Instituto Agrario de Arkaute. / EL CORREO

La Fiscalía le acusa de acosar, hacer «insinuaciones» y «tocamientos» en el Instituto Agrario de Arkaute BHI a dos estudiantes y a una compañera durante el curso 2015-16

David González
DAVID GONZÁLEZ

La Fiscalía de Álava solicita 16 años y medio de prisión para un exprofesor del Instituto Agrario de Arkaute BHI, dependiente del Departamento vasco de Educación, al que acusa de acosar a dos alumnas y a una compañera de trabajo. El juicio por estos hechos se celebrará la próxima semana en la Audiencia Provincial de Álava, aunque el escrito de acusación, que adelantó en exclusiva EL CORREO, se hizo público el pasado mes de noviembre. Esos graves episodios machistas –con insinuaciones, atosigamientos y hasta tocamientos– se produjeron entre 2015 y 2016. Aunque una de las tres víctimas sitúa ocho años atrás el primer episodio de abusos.

El Juzgado de Instrucción número 3 de Vitoria fue el encargado de tramitar este delicado caso. Después, la Fiscalía de Álava, tras finalizar la primera fase de su investigación, encontró indicios de hasta seis diferentes delitos de índole sexual: tres de abusos continuados, dos de acoso y uno de agresión sexual. La suma máxima por estas acusaciones alcanza los dieciséis años y seis meses de prisión. Esta es, de hecho, la petición formal que hará el Ministerio Público la próxima semana.

Se trata, por tanto, de uno de los asuntos más graves en la historia de la docencia alavesa. En el escrito de calificación de la Fiscalía, se especifica que este profesor, quien ya no ejerce en el instituto de Arkaute, «a fin de satisfacer su deseo sexual, comenzó a buscar de forma reiterada la cercanía física» con una compañera del centro. El primer episodio con esta empleada data de 2007.

Siempre a solas, este profesor «aprovechaba las ocasiones en las que no había otros compañeros cerca para rozar, tocar el pelo, brazos, piernas, darle palmaditas, apretones... llegando incluso a tocarle el culo a principios de 2015», narra el fiscal; lo que causó en la víctima «un estado de temor y angustia». Hubo también multitud de mensajes de whatsapp con «clara connotación sexual, alusivos a su aspecto físico, modo de vestir y le pedía besos». La mujer le solicitó en varias ocasiones que parara y «llegó a bloquearle» en esta aplicación, pero entonces él empezó a mandarle los mensajes por SMS.

Acorralada contra la pared

El acoso y abuso a las alumnas, de 17 y 21 años cuando ocurrieron los hechos, tuvieron lugar en el curso 2015-2016. En el caso de la menor de edad, el acusado comenzó a enviarle a diario «mensajes con connotaciones e insinuaciones de carácter sexual y que claramente excedían de lo admisible en una relación profesor-alumna». Por ejemplo, le escribió «ojazos» o «ese culito». No contento con ello, presuntamente le sometió a «tocamientos en culo y pecho». La joven estudiante también lo bloqueó en WhatsApp. El «profundo desasosiego» que sufrió le llevó a abandonar el instituto en la Navidad de 2015-16.

En ese mismo curso lectivo, una de las alumnas, de 21 años, de la que fue tutor, le acusó de hacerle «insinuaciones de carácter sexual», pedirle «besos», tocarla, darle «palmaditas» y «roces deliberados», guiñarle el ojo, etcétera... En enero de 2016, esta denunciante sitúa el incidente más grave.

El escrito de calificación recoge un episodio concreto que sufrió esta joven y que considera un delito de agresión sexual. Los hechos ocurrieron cuando ambos se encontraron en un pasillo y el profesor presuntamente le propuso echar una carrera. Según la investigación de la Fiscalía, fue una treta. «Súbitamente arrinconó a su alumna contra una pared y, con el pretexto de hacerle cosquillas, le inmovilizó los brazos y con ánimo libidinoso empezó a tocarle el cuerpo».

La chica gritó y una compañera salió al pasillo. En ese momento, el investigado la soltó y la víctima se refugió en un aula. Le sirvió de poco. El acusado fue tras ella y la arrinconó de nuevo. Al parecer, le aseguró que «no iba a escapar tan fácilmente, que le iba a hacer cosquillas». Ahí, siempre según la calificación del Ministerio Público, «le desabrochó el abrigo, trató de subirle el jersey y le intentó tocar por dentro de la camiseta hasta que al pedir auxilio la joven el acusado paró».

El fiscal le acusa de tres de delitos de abuso sexual continuado, de dos de acoso (a ambas alumnas) y de uno de agresión sexual a esta última estudiante, por los que pide un total de 16 años y medio de cárcel. De igual modo, el Ministerio Público reclama que el acusado y el Departamento de Educación del Gobierno vasco, como responsable civil subsidiario, indemnicen con 2.000 euros a la compañera de trabajo, con otros 2.000 a la alumna menor de edad y con 3.000 a la que sufrió la agresión sexual. También se solicita que, una vez cumplida la pena de cárcel, permanezca ocho años en libertad vigilada.

El centro prescindió de sus servicios al conocerse el caso

Los responsables del centro donde el investigado ejercía la docencia decidieron «prescindir de sus servicios» al conocerse las acusaciones en su contra de dos alumnas y una administrativa. Esta decisión fue consensuada con el Departamento vasco de Educación. El último curso, por tanto, en que ejerció en Arkaute fue el 2015-16. Desde entonces, siempre según las fuentes educativas consultadas, nunca más ha tenido relación con este centro, que imparte tres grados medios de Formación Profesional (Producción Agroecológica, Jardinería y Floristería y Paisajismo y Medio Rural).

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