Cuando los petardos aterrorizan

Ana Barajuán atiende a una mascota en su clínica de Vitoria. /Igor Aizpuru
Ana Barajuán atiende a una mascota en su clínica de Vitoria. / Igor Aizpuru

Ancianos, niños con necesidades especiales y mascotas pueden incluso sufrir infartos por el pánico que les causan los cohetes

ROSA CANCHO

Temblores, taquicardia, falta de aire, náuseas, aturdimiento, sensación de irrealidad, pérdida de control y miedo a morir. Esto es lo que experimentarán de nuevo durante la Noche Vieja y el Año Nuevo buena parte de los 30.000 perros que viven con familias vitorianas. Sentirán pánico incontrolable tras cada cohete o petardo que oigan y en los casos más extremos podrán incluso producirse heridas por tratar de huir, esconderse e incluso infartos.

Pero no les pasará sólo a los canes, también a los gatos y a los pájaros, a ancianos con demencias y a algunos niños con trastornos del espectro autista o síndrome de down. Es el efecto para seres frágiles de lo que para algunos es un instante de diversión sonora.

En Nochevieja, en Vitoria, sólo será posible lanzar o explotar petardos durante quince minutos a partir de las 00.00 horas

Pese a que el Ayuntamiento de Vitoria ha vuelto a restringir por cuarto año consecutivo los petardos en Nochevieja y sólo será posible lanzarlos o explotarlos durante quince minutos a partir de las 00.00 horas, las asociaciones protectoras de animales aseguran que el límite no sirve de nada y que nadie hace caso.

«Esos días recibimos muchas llamadas de quejas de gente que ha estado horas lanzando petardos. Se deberían prohibir o hacer como otras ciudades que sólo dejan tirar fuegos artificiales que no hagan ruido», indica Judit Castillo, educadora canina y presidenta de la protectora Indar Araba.

Trabajo policial

Castillo es consciente de que para la Policía Local es difícil perseguir a los infractores y apela a la responsabilidad y el civismo de los vitorianos. «Creo sinceramente que no hacen bien a nadie. Es muy difícil tranquilizar a un perro en una situación así y les genera un trauma tan grande... El pasado año murió de un infarto una perra que tenía 11 años y que después de una vida muy dura había sido adoptada», indica.

Poco hay que se pueda hacer en esos momentos además de pedir a los artificieros o petarderos «empatía». Aún así, Castillo lanza algún consejo, como por ejemplo el de sacar a pasear a la mascota lo antes posible por la tarde y bien atada, incluso con arnés «porque desde las cinco ya hay gente con los petardos».

«Coger o acariciar al perro durante las tracas como un refuerzo y es un mensaje contradictorio para ellos» Ana Barajuán | veterinaria

La veterinaria Ana Barajuán, de la clínica Pets, recibe todos los años casos de perros que se han lastimado al intentar escapar, esconderse o con pulmonías por haber huido y haberse perdido. Existen medicamentos para tranquilizarles, dice, que no deben administrarse sin control del veterinario. Su consejo es «prepararle un sitio con su manta y sus juguetes en el lugar más tranquilo de la casa, puede ser la bañera, y llevarle ahí la cena y dejarle en paz».

Recomendaciones del Colegio de Veterinarios de Álava y GRETCA

Muchos perros tienen problemas con los ruidos fuertes. Se asustan y se estresan mucho con las tormentas y los fuegos artificiales. Por ello, desde el Colegio de Veterinarios de Álava y el grupo de especialidad de Etología Clínica de AVEPA recuerdan algunos detalles a tener en cuenta y que pueden ser muy beneficiosos para las mascotas.

1- Creación de un refugio

«La idea es proporcionarles una zona segura donde refugiarse cuando sientan miedo. Buscar un lugar nuevo que pueda servir de escondite, algo que él no vaya a relacionar con su miedo. Un transportín sin puerta o una caja grande sirven para este menester. Si es debajo de una mesa, la podemos tapar con una manta para intentar aislar más la zona y darles más sensación de seguridad. Igualmente, podemos cubrir el transportín y la caja con la manta».

2- La actitud del propietario

«¿A ser posible estaremos con nuestro perro y, si no está demasiado asustado, podemos intentar distraerle con juegos. Debemos comprender que el miedo es una emoción que no se puede controlar, así que paciencia, hay que aceptarlo sin frustraciones ni enfados, nada de castigos. Nuestra tanquilidad es básica para mostrarle que no hay nada de qué preocuparse y si necesita estar cerca nuestro se lo debemos permitir. Por último, no intentemos que supere sus miedos enfrentándole a ellos: eso sólo empeora la situación».

3- Los cachorros y su primer contacto con ruidos fuertes

«Lo primero es habituarle días antes a los sonidos de los petardos con CDs de ruidos, al principio con el sonido muy bajito y poco a poco, si está tranquilo, ir aumentando el volumen». Además debemos «crear una zona segura donde pueda refugiarse por si lo necesita: con su camita, agua y comida, juguetes, un difusor de feromonas y que esté lo más aislado del ruido posible»- Finalmente, «antes de que empiecen los petardos tenerle entretenido con juguetes interactivos, que se les pueda poner comida dentro...».Tampoco hay que sacarle a pasear cuando ya se oigan petardos; ni dejarle solo esa noche.

4- Tratamiento con fármacos, nutracéuticos y feromonas

Existen varios grupos de fármacos indicados para el tratamiento del miedo a ruidos en el perro. «La elección la haremos en base a los signos que muestra el animal ante el estímulo aversivo, la duración requerida del efecto y a la respuesta a dicho fármaco». Lógicamente es un trabajo que debe hacer un veterinario colegiado.

Tanto la veterinaria como la educadora coinciden en aconsejar que no hay ni que cogerles ni que acariciarles. «Para ellos eso es como un refuerzo y es un mensaje contradictorio», indican. Lo mejor es actuar con tranquilidad, como si no hubiese pasado nada. Hay quien les pone música o la tele más alta y quien baja las persianas y cierra puertas para aislar el domicilio al máximo.

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