La pasión por la cotidianidad de Díaz Olano

En primer plano el cuadro ‘Estirando la ropa’ (1916), una de las obras inéditas de la muestra. A la derecha, pinturas de su última etapa./Igor Aizpuru
En primer plano el cuadro ‘Estirando la ropa’ (1916), una de las obras inéditas de la muestra. A la derecha, pinturas de su última etapa. / Igor Aizpuru

El Museo de Bellas Artes de Vitoria acoge una retrospectiva con motivo del 80 aniversario de su fallecimiento

RAMÓN ALBERTUS

El pintor Ignacio Zuloaga veía un handicap en la pintura de Ignacio Díaz Olano, con quien compartía nombre, amistad y dedicación. Decía que el vitoriano se sometía demasiado a la realidad en sus cuadros. Con ese mismo enfoque se acerca la muestra ‘Ignacio Díaz Olano. Pasión por la realidad’, una retrospectiva del autor con motivo del 80 aniversario de su muerte que se podrá ver en el Museo de Bellas Artes hasta el 11 de marzo. También coincide con los cien años de su última exposición en la Nacional de Bellas Artes, en la que presentó la obra ‘Hilanderas y tejedoras’.

«Obviamente, no se necesita ningún pretexto para esta exposición», comenta Santiago Arcediano, el comisario de esta muestra que está centrada en la figura humana–más que en sus paisajes y bodegones– y donde la mayoría de las escenas la protagonizan mujeres y el mundo rural. Segadores, planchadoras, mujeres en el huerto, romerías... dan fe de ese cariño por la cotidianidad y del aprecio que sentía Díaz Olano por la capital alavesa donde nació y murió. Y dan fe porque, como apunta el propio comisario, para Olano coger el caballete, la brocha y fijar su vista en el paisaje era el oficio de un «trabajador incansable y sacrificado», dice. «Santificaba la pintura».

Los datos

En el Museo de Belllas Artes de Álava.
Del 26 de octubre al 11 de marzo de 2018.
Horario.
De martes a viernes (10.00-14.00 y 16.00-18.30). Sábados (10.00-14.00 y 17.00-20.00). Domignos y festivos (11.00-14.00).

Hasta 43 obras componen una muestra que incluye «sus obras menos conocidas», donde cabe el lado más íntimo con retratos, y capítulos de su etapa en Barcelona, hasta el costumbrismo donde se ven las majas. El pintor Díaz Olano nace en 1860, cuando «nace la ciudad moderna y es el primero de nuestros pintores», apunta Arcediano. En una Vitoria en la que coincide con los artistas Paco Uranga, Fernando de Amárica, que acaba siendo un gran amigo. Fruto de esta relación también se recogen dos retratros que forman parte de la primera parte de la muestra, la más íntima. En uno está Amárica –aparece con 11 años–, pintado por Díaz Olano. Y en el otro es Amárica quien pinta a Díaz Olano –unos años después–. «Esa cercanía alavesa no lo convertía en un pintor provinciano, sino de provincia», destacó Arcediano. «Fue un pintor muy reconocido y valorado».

Centra la muestra ‘Pasión por la realidad’ el cuadro de tonos pasteles ‘Las añas o amas en la Florida’ (1910) en la que se ve una estampa burguesa de la época en la que mujeres pasan un día festivo junto a sus niñas por el paseo vitoriano. Y es parte de esa colección más inédita, que se puede ver del maestro junto al cuadro ‘Estirando la ropa’ o ‘Sonata’, cedida por el Museo de Bellas Artes de Bilbao y expuesta por primera vez en Vitoria. La muestra también se ha nutrido de fondos del propio museo, de la Fundación Caja Vital, del Ayuntamiento de Vitoria y de colecciones privadas.

Hay dos residencias donde se desarrolla gran parte de la pintura del alavés. Sus grandes obras las realizó en Estarrona y también aprovechó los meses de verano –nada menos que 30 años– en Mutriko. De aquellas estancias en el pueblo guipuzcoano también hay tres cuadros en esta muestra donde deslumbra la cotidianidad y el trabajo de unas mujeres frente a una dársena.

Otra de las obras que podrá verse hasta el 11 de marzo.
Otra de las obras que podrá verse hasta el 11 de marzo. / Igor Aizpuru

Su maestría en el dibujo le valía para pintar cualquier paisaje. El cuadro ‘La hoja extraordinaria. Puerto de Barcelona’ (1894), donde se ve a un niño con un periódico pertenece a su etapa en la ciudad catalana pero los protagonistas son vitorianos. «Son personajes de la realidad», comenta el comisario, haciendo referencia de nuevo al título de la exposición.

Es otra de las pruebas de que Díaz Olano –aunque estudió en Barcelona y estuvo en Roma durante dos años– se reafirmó como maestro de maestros en Vitoria, donde fue profesor de la Escuela de Oficios, en su taller en la calle de Arca y en el viejo instituto que había donde está situado el actual Parlamento vasco. «Fue versátil como maestro y abrió perspectivas a las generaciones de entonces».

La quinta retrospectiva

Cada cierto tiempo hay una revisión de la obra de Díaz Olano. La primera fue en las Galerías Apellániz (1954) a los 17 años de su fallecimiento y han tenido lugar otras tres (en 1963, en el entonces Museo Provincial; en 1987, en la sala San Prudencio y en 2001, en la Fundación Vital). «La memoria puede ser muy traicionera y lo que hemos pretendido ha sido la revisitación», comentó Arcediano, que ha trabajado durante dos años en la preparación. Como destacó la responsable del museo, Sara González de Aspuru: «Esta exposición recoge su maestría y atrevimiento».

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