El párroco de Asteguieta pide explicaciones al Gobierno vasco por el realojo de los ‘pichis’

Manifestacion de los vecinos de Asteguieta por el traslada a su barrio a la familia de os 'pichis'/Blanca Castillo
Manifestacion de los vecinos de Asteguieta por el traslada a su barrio a la familia de os 'pichis' / Blanca Castillo

El párroco hizo un llamamiento a la calma y exigió que la protesta vecinal se mantenga «en el nivel del derecho y la razón» y sin «prejuicios preventivos»

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El revuelo social por la posible llegada de la familia Manzanares Cortés -los llamados ‘pichis’- a Asteguieta para ocupar un piso de Alokabide que les ha asignado el Gobierno vasco provocó ayer la reacción del párroco de la localidad. En un escrito, José Ignacio Calleja constató que si ese núcleo familiar tiene reconocido «el derecho subjetivo» a una vivienda «tiene que vivir en algún sitio en Vitoria», aunque también pidió a las instituciones que demuestren «con transparencia por qué toca» que residan en ese lugar.

Como es sabido, los vecinos de Asteguieta protestan desde finales del año pasado contra los ‘pichis’ porque consideran que con su llegada «se disparará la delincuencia». Pero, al mismo tiempo, la familia reclama su derecho a ocupar la casa.

En su reflexión, Calleja reclamó «igualdad» entre los barrios de la capital alavesa en los «deberes de acogida» de la familia Manzanares Cortés, y «transparencia» en el proceso. «Alokabide tiene la obligación democrática de mostrárselo a la junta administrativa de este pueblo», remarcó el religioso, quien aseguró que la «democracia no admite opacidad». También aseguró que la Alcaldía de Vitoria debe «mostrar» que «todos» los barrios y zonas de la ciudad están en la lista donde puede tocar la acogida».

«Por humanidad»

«Sin transparencia en la asignación del piso e igualdad de los ciudadanos y barrios, la democracia es elitista y se presta al abuso. Lógico que Asteguieta proteste», reflexionó el cura. No obstante, recordó que él había propuesto que por «humanidad» se acogiera a esta familia ya, «aunque no se den las condiciones dichas». Una postura que, reconoció, sus vecinos le han reprochado.

Finalmente, el párroco hizo un llamamiento a la calma y exigió que la protesta vecinal se mantenga «en el nivel del derecho y la razón» y sin «prejuicios preventivos».

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