Pacto en alemania

El acuerdo entre Merkel y el SPD para formar un Gobierno de gran coalición da aire a una UE necesitada de reformas

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EL CORREO

Europa respira aliviada. El principio de acuerdo alcanzado en la madrugada de ayer entre los dos grandes partidos de Alemania para reeditar un Gobierno de gran coalición garantiza la estabilidad política de la principal potencia de UE y desbloquea la maquinaria de una Unión muy dependiente de su liderazgo. El pacto sellado por Angela Merkel y Martin Schulz 111 días después de las elecciones queda a expensas de su ratificación por parte de los órganos internos del SPD, primero, y de su militancia después. Una decisión que, aunque probable y deseable, no cabe dar por segura ante las serias reticencias que suscita en las filas socialdemócratas la coalición con Merkel. Schulz y buena parte de la dirección de su partido se habían opuesto a repetir la alianza, escarmentados por la alta factura que le ha pasado en las urnas al SPD, y abogaban por irse a la oposición. Finalmente, les han hecho rectificar el fracasado intento de coalición entre los cristiano-demócratas, los liberales y Los Verdes, y el riesgo de que una ultraderecha al alza se viera fortalecida en una eventual repetición de las elecciones. El principio de acuerdo, que mantendrá a Merkel al frente de la Cancillería, traza sin grandes detalles las líneas básicas de un compromiso para refundar Europa, limita la acogida de refugiados y descarta elevar los impuestos a las grandes fortunas.

Los socialdemócratas han sacado adelante un aumento del gasto social y de las inversiones. El presidente de la Comisión Europea se felicitó por el pacto, que da aire a una UE inquieta por el imprevisible resultado de las elecciones de marzo en Italia y por la situación de Polonia y Hungría, donde la gestión ultraconservadora y neonacionalista es cada día más incompatible con los principios de la Unión. Este escenario, unido a la áspera negociación sobre el ‘Brexit’, dibuja la delicada coyuntura de la UE, que se convertiría en una crisis en toda regla si el cuarteto Berlín-París-Roma-Madrid cayera en procesos de debilidad institucional por problemas políticos internos. Es en ese campo, meramente hipotético a día de hoy, en el que la posibilidad cierta de formar en Alemania un Gobierno sólido, estable y creíble adquiere una dimensión continental. Es de esperar que la nueva gran coalición salga adelante y refuerce el proyecto europeo, que estaría en peligro si el viejo nacionalismo de campanario que ya domina algunos países sigue ganando terreno.

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