La Paca se enfrenta a su mayor juicio en Araia

El popular espectáculo, con la Banda de Música y 18 intérpretes-cantantes, incorpora arias de ópera y nuevas canciones para su función de este jueves

El médico aporta su profesionalidad para incorporar elementos periciales al juicio de La Paca, cuyos hijos asisten también a la vista oral. / EL CORREO
Natxo Artundo
NATXO ARTUNDO

La Paca vuelve este jueves a Araia. Y, aunque ha provocado desde sonrisas a carcajadas, desde armonías vocales a algún espontáneo intento al límite de la afinación, desde miradas a lo más local hasta aportaciones artísticas de vocación universal, no ha perdido el juicio en estos casi 50 años. La protagonista del espectáculo que tomará las tablas del polideportivo Arrazpi Berri a partir de las 22.00 horas se enfrentará al tribunal con esa combinación de emoción y de espíritu gamberro que han hecho de este montaje toda una leyenda en La Llanada, e incluso en Navarra o en Bizkaia.

Y no es de extrañar, ya que el embrión del montaje –‘importado’ para Araia por José Antonio Zubiaurre a finales de los años 60– tuvo su origen hace más de medio siglo, de la mano de estudiantes de la Universidad de Deusto. Canciones populares y conocidas melodías, con letras elaboradas ex profeso, han hecho de esta propuesta todo un clásico alavés. ‘El juicio de La Paca’ ha crecido en La Llanada, y lo va a demostrar.

La cuestión es que, aparte de los 18 intérpretes y cantantes habituales, en esta ocasión se ha sumado al elenco la Banda de Música de Araia. Esto supone «otros tantos músicos», según calcula Jesús Mari Alegría, Pintu, quien certifica que será la representación más grande, hasta el momento, de esta comedia musical sobre un escenario (con la colaboración del Festival de Araia en cuanto a la infraestructura).

Pinttu en plena declaración judicial. / EL CORREO

Y Pinttu sabe bien de lo que habla. No en vano es quien encarna a la protagonista. «El personaje es algo desenfadado, en el que tienes que meterte. Alguna vez me han dicho por qué no lo hacía una chica, pero es que esto es como en el teatro de Shakespeare, donde los papeles los hacían hombres. Es pura libertad. Creo que algo tiene de mí, de tunante y de libre. Es una mujer que deja todo, hasta a sus hijos, para irse por el mundo a vivir. Le pasan algunas cosas malas pero al final todo se arregla», resume.

Esa Paca «un poco libertaria» atraviesa la vista oral bajo acusaciones de abandono de sus vástagos, entre otras cosas. Cargos, alegatos, testimonios y declaraciones se hacen melodías, en una trama donde se ensamblan la risa y la música. Al final, la procesada deja de ser viuda porque se casa con el presidente del tribunal y se van a celebrarlo, dentro de un concepto humorístico y gamberro. Sin embargo, el trasfondo de esta juerga escénica tiene bastante más fundamento del que podría suponerse: desde hace años, sólo se representa con fines benéficos.

'Nabucco' y 'Carmen'

Y, tras apoyar al Fondo de Emergencia Social de La Llanada, a la edición de un libro sobre un equipo de fútbol, al cine de Araia, a la labor en Brasil de un obispo nativo de la localidad o de visitar Vitoria bajo el lema ‘Sonrisas contra el cáncer’, ahora La Paca tiende su mano a la cooperativa de consumo La Unión Obrera, que suma más de 130 años. «Hace unos meses se le quemó un ala de sus instalaciones. Queremos ayudar para que siga funcionando esta entidad que pertenece a los socios de Araia», explica Pinttu.

Jueces, abogados, testigos y demás voces. / EL CORREO

«Somos la consecuencia de las representaciones que se hacían en el Casino de Araia, donde estaba mi padre, que eran solidarias. Es lo que nos une desde hace 48 años»

También hay novedades en la banda sonora y los gags del montaje, al que en este caso se han incorporado varias piezas musicales, con arias de ‘Nabucco’ o ‘Carmen’, habaneras, jotas –‘La Dolores’– o ‘El Arreglito’ de Sebastián Iradier.

Y actúan desde el antiguo teclista de Los Diamantes al ex director general de Kas, pasando por economistas, obreros, músicos... «el otro Araia, que no discutimos de política y hablamos de pueblo». Pinttu señala que el reparto, multigeneracional, ha incorporado hace poco al carnicero, «así que después de los ensayos nos vamos a la sociedad y cenamos. Es como el ‘tercer tiempo’ del rugby».

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