El orangután del circo era... un muñeco

El ventrílocuo Kenneth Huesca maneja a King Kong.
El ventrílocuo Kenneth Huesca maneja a King Kong. / Jesús Andrade

La Policía Local de Vitoria gira una inspección al circo tras recibir una denuncia por la utilización en el ‘show’ de un animal salvaje; en realidad era el personaje del ventrílocuo

ANDER CARAZO

La Policía Local acudió hace pocos días al circo instalado en el recinto de Mendizabala. Alguien había llamado a la comisaría de Aguirrelanda denunciando que un orangután participaba en la función y que, además, «sabía hablar». Conscientes de la peculiar notificación, y como confirman responsables de la Guardia urbana, una pareja de agentes se acercaron con el objetivo de comprobar si algún simio participaba verdaderamente en el ‘show’ ya que no lo habían observado en sus anteriores inspecciones. Un aspecto que vulneraría la actual Ordenanza de Protección de los Animales. «Cuando me lo dijeron, me costó reaccionar cinco segundos y finalmente me di cuenta que alguien se había confundido con el muñeco del número de ventriloquía», afirma Sarah Guzmán, representante del Gran Circo Mundial.

«Pensé que aquello podía ser una cámara oculta, aunque al ver la cara que se les quedaba a los policías me di cuenta de que alguien sin mucho conocimiento les había telefoneado y ellos sólo hicieron la visita correspondiente cuando reciben una denuncia», indica Guzmán. La repetitiva cuña de la radio -que destaca la presencia de «un orangután que habla» bajo la carpa- había inducido a alguien al error.

King Kong es el nombre del dentudo simio en cuestión y sólo sabe hablar cuando el artista italiano Kenneth Huesca le pone voz y movimientos. El resto del tiempo descansa en una caja como sus compañeros Luiggi El Dragón, Chocolate y Buba. «Me sorprendió la noticia. Eso significa que lo hago tan bien que algunos piensan que el orangután tiene vida propia», ironiza este profesional, que lleva cuatro años enrolado en la compañía del Gran Circo Mundial y quince en el mundo del espectáculo.

Esta no es la primera vez que los efectivos de la patrulla de Medio Ambiente se acercaban a la carpa de Mendizabala, ya que estos han revisado en qué situación se encuentran los elefantes y leones que en Vitoria no pueden participar en las funciones. «Tenemos todos los permisos de estancia temporal del Departamento foral de Agricultura y obviamente del dueño del terreno privado» situado junto al Instituto Vasco de Educación Física, comenta la portavoz de este espectáculo que mueve a cerca de 60 artistas. «Los veterinarios de la Diputación les han pasado una inspección esta misma mañana (por ayer) y han comprobado que todos los ejemplares están en un buen estado de salud», subraya.

Complicado

Malentendidos aparte, Sarah Guzmán confiesa que este año está siendo complicado para el espectáculo circense. «Estamos cumpliendo la ordenanza y los animales no ‘trabajan’ durante estos días. Por eso no entendemos que haya un grupo que se dedique a increpar a nuestros espectadores cuando entran a ver el espectáculo. El otro día varios animalistas saltaron la valla y la cinta policial que hay en el recinto donde están los elefantes y los leones para sacarles fotografías, que ahora utilizan como pancartas en sus manifestaciones», denuncia.

Esta compañía -que llega procedente de los Sanfermines de Pamplona y después viajará a la Aste Nagusia de Bilbao- forma parte de la Asociación de Circos Reunidos, que considera que los ayuntamientos no tienen competencia para prohibir la presencia de animales en estos espectáculos. «Ni se les dan latigazos ni descargas eléctricas. Funcionan a la orden del domador, como los perros», comenta Guzmán.

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