La oposición fuerza una consulta sobre el tranvía a Adurza a pocas semanas del inicio de las obras

Pasajeros en la parada de Angulema, desde donde está previsto que se prolongue la línea hasta el campus universitario./Jesús Andrade
Pasajeros en la parada de Angulema, desde donde está previsto que se prolongue la línea hasta el campus universitario. / Jesús Andrade

Urtaran anuncia que recurrirá el acuerdo en los tribunales y el Gobierno vasco dice que el proyecto, que ya estaba adjudicado, «sigue adelante»

Iosu Cueto
IOSU CUETO

Máxima tensión en el debate municipal del tranvía, que parecía resuelto pero que acabará en los tribunales. El PP, EH Bildu, Podemos e Irabazi unieron ayer sus votos para aprobar por sorpresa una iniciativa de la formación morada en la que reclamaron que la extensión del metro ligero a Adurza y la UPV se someta a una consulta popular. La decisión abre las puertas a un hito local en materia de participación, pero al mismo tiempo dispara la incertidumbre sobre una ampliación que el Gobierno vasco adjudicó en septiembre -a la Unión Temporal de Empresas (UTE) formada por Tecsa y Altuna y Uria, con un presupuesto de 10,2 millones- y cuyas obras se pretenden iniciar el mes que viene. Es decir, antes de que se pueda celebrar referéndum alguno dado que, en el mejor de los casos, tendría lugar en 2018. Acorralado por el resto de grupos, el Gabinete Urtaran anunció que recurrirá al Contencioso-administrativo para anular un acuerdo que «llega tarde» y que, a su juicio, excede además de las competencias del Ayuntamiento. El Ejecutivo autonómico, por su parte, reconoció su sorpresa por lo ocurido y se limitó a lanzar un mensaje contundente: «El proyecto sigue adelante».

Mientras el asunto emprende el camino de la Justicia, lo cierto es que el pleno aprobó ayer por mayoría absoluta -más de la mitad de los concejales, como exige el Reglamento Orgánico de Consultas Ciudadanas del Ayuntamiento, que entró en vigor el 4 de octubre de 2016- su primer referéndum local. La convocatoria efectaría a toda la ciudad, incluiría urnas, sobres y papeletas y plantearía la siguiente pregunta: «¿Cree usted conveniente la ampliación del tranvía al Sur?». Los votos favorables del grupo proponente, Podemos y de Irabazi -que ya planteó sin éxito un proceso participativo similar sobre el nuevo campo de Mendizorroza- se daban por descontados. Entre ambos sumaban tres, así que la clave para llegar a los 14 apoyos necesarios estaba en el PP (9 ediles) y EH Bildu (6).

Rechazo «creciente»

La primera en despejar la incógnita en una comparecencia urgente fue la popular Leticia Comerón, que anunció que su grupo cambiaría su abstención por un voto favorable «porque así nos lo han pedido los vecinos -en referencia a la plataforma de Adurza y San Cristóbal contraria al tranvía- y Urtaran no quiere escucharles». Comerón, que se ha situado desde hace meses en contra del trazado, recordó el «rechazo creciente» al proyecto, protagonizado por Ekologistak Martxan, Gaden, Bizikleteroak, el presidente del Colegio de Arquitectos de Álava, Luis Gómez Puente, «y hasta por José Ángel Cuerda», lanzó mirando a los ojos a Urtaran, consciente de que el exalcalde es su referente político.

Ante este nuevo escenario, EH Bildu -firme apoyo del Gobierno PNV-PSE a la hora de aprobar la ampliación del metro ligero a la UPV y de asegurar su financiación- respaldó también la propuesta con un discurso que delató cierta incomodidad. «Sabemos que esta es una propuesta oportunista, que se podía haber traído aquí hace tiempo y que detrás hay una intención de boicotear el proyecto, pero siempre hemos apoyamos el derecho a decidir», soltó Miren Larrion. Además, la portavoz abertzale agregó que «estamos convencidos de que la mayoría de la ciudadanía votará a favor del tranvía». PNV y PSE se quedaron solos.

Imposible este año

Así pues, el resultado fue contundente 18 votos a favor del referéndum y sólo 9 en contra. Eso sí, con la exigencia tanto del PP como de EH Bildu de que la consulta se haga «cuanto antes». El problema para cumplir esta exigencia es, precisamente, que el Reglamento Orgánico de Consultas se basa en un laberíntico procedimiento que, de entrada, impide que la votación se produzca este año. La aprobación del pleno de ayer debe trasladarse a la Delegación del Gobierno para su autorización. Y una vez obtenido el permiso, habría que esperar un mínimo de 90 días y un máximo de un año para celebrar la consulta.

Por todo ello, el alcalde Urtaran salió al paso para confirmar que recurrirá la decisión del pleno tras el correspondiente análisis de los letrados municipales -un resquicio legal incluido en el artículo 15 del propio Reglamento de Consultas- por dos razones. La primera, porque el asunto aprobado «excede del ámbito de competencia municipal, tal y como reflejan el informe elaborado por la asesoría jurídica municipal y el Departamento de Medio Ambiente. El tranvía es competencia del Gobierno Vasco. Estamos ante una clara irregularidad que incumple el Reglamento de Consultas», dijo. Y la segunda, que el referéndum sería «extemporáneo» puesto que las obras ya han sido adjudicadas. En caso de anular ese proceso, las instituciones deberían hacer frente «a indemnizaciones millonarias» a la UTE adjudicataria, «algo contrario al sentido común, enfatizó.

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