‘Okupas’ en plena calle Dato

En el interior del portal de Dato 35, los ‘okupas’ abandonaron varios objetos./Rafa Gutiérrez
En el interior del portal de Dato 35, los ‘okupas’ abandonaron varios objetos. / Rafa Gutiérrez

El edificio propiedad de una aseguradora se ha clausurado después de que unos intrusos, recién detenidos por la Ertzaintza, hayan vivido allí «tres o cuatro meses»

Ander Carazo
ANDER CARAZO

El número 35 de la calle Dato, a treinta metros del ‘torero’ y a cien de la estación de tren, ha sido una casa ‘okupa’ durante los últimos meses. Los vecinos explican que en el edificio -actualmente propiedad de la aseguradora multinacional Helvetia- han habitado varios intrusos en los últimos «tres o cuatro meses». Una situación que en un primer momento pasó inadvertida en la ‘milla de oro’ de Vitoria. «Creía que trabajaban en alguna obra de las inmediaciones y sí que me chocaba que se metiesen en los bares para cargar el teléfono móvil», comenta a EL CORREO un comerciante de esta céntrica vía. Una situación que acabó el pasado fin de semana con varios robos y la detención de uno de los individuos.

Los ‘okupas’ no habían provocado excesivos problemas hasta la semana pasada, aunque consta que hace un mes ya se había avisado a los dueños de los pisos de esta situación. «Nosotros empezamos a ver cómo se iluminaban con velas y eso nos preocupó porque no sabes quién está allí, ni lo que van a hacer. Aparte podían provocar un incendio», indica un inquilino de una comunidad que comparte patio con este portal. «Se observaba un trasiego constante de personas, sólo tenían que empujar un poco la puerta de la calle para entrar», recuerdan las mismas fuentes.

«Ni él ni ninguno de los que ha pasado por el edificios en las últimas semanas son los típicos ‘okupas’ que te puedes encontrar en otros puntos de la ciudad», comenta un empresario.

Pero el jueves de la pasada semana de madrugada, el sosiego llegó a su fin. Uno de los intrusos de Dato 35 intentó asaltar un bar cercano. «Levantaron la persiana y rompieron la luna. La Ertzaintza le encontró dentro de la barra cuando intentaba hacerse con el dinero de la caja registradora después de que no pudiera sacar la recaudación de la tragaperras», explica un vecino que fue testigo directo de esta situación.

Tras pasar una noche en el calabozo, el varón de 31 años volvió a la céntrica casa ‘okupa’. La Policía Local y técnicos del Departamento municipal de Urbanismo hicieron una inspección de «todos aquellas dependencias que estaban abiertas porque no tenemos derecho a entrar en zonas privadas» sin el permiso de los dueños, justifican portavoces del Gobierno local. En ese reconocimiento identificaron a uno de los intrusos, pero no sabían que en otro piso se encontraba escondido el hombre -que responde al nombre de Luis, según algunos vecinos- detenido horas antes.

El individuo quiso salir del edificio cuando cayó la noche, pero se encontró con la puerta de la calle candada. Por esa razón trató de huir por el patio y, tras intentar romper la ventana de un rellano, accedió a un inmueble que se utiliza como despacho. De allí sustrajo varios elementos de valor, pero el botín no duró mucho en sus manos ya que varias vecinas habían llamado a la Ertzaintza como consecuencia del enorme ruido que las había sobresaltado y los agentes le detuvieron en la calle San Antonio. Así, la policía autonómica le detenía por segunda vez en menos de 24 horas, esta vez acompañado por una mujer. Según varias fuentes, ambos son viejos conocidos de las fuerzas de seguridad.

«Inseguridad total»

Para el PP, que denunció la ocupación del inmueble en la comisión municipal de Urbanismo, este suceso es una prueba más del descontrol que existe con el movimiento ‘okupa’ en la ciudad. «Estas personas han generado una inseguridad total en los edificios de al lado», lamentó el concejal Miguel Garnica. «Ya avisamos que si no se tomaban medidas y se atajaba el problema (en referencia a Errekaleor, Avenida de Olárizu y el Casco Medieval) este movimiento se iba a extender», añadió.

«Quien tiene que acudir al tribunal para pedir que se inicien acciones que permitan desalojar a los okupas es el propietario del edificio», justificó la teniente de alcalde Itziar Gonzalo, tras asegurar que se tomaron «todas las medidas posibles».

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