Dos ‘okupas’ de la calle Dato, detenidos al tratar de forzar un bar de Zaramaga

Los ladrones trataron de forzar la verja de este bar./Rafa Gutiérrez
Los ladrones trataron de forzar la verja de este bar. / Rafa Gutiérrez

Tras ser alertados por una llamada ciudadana, agentes de la Ertzaintza arrestaron a ambos, que se resistieron e incluso uno esgrimió un cuchillo

David González
DAVID GONZÁLEZ

Cuando las patrullas de la Ertzaintza se plantaron anoche en la calle Amurrio de Zaramaga, a eso de las 4.30 horas, sorprendieron a dos desconocidos en plena faena. Con un gato mecánico, de los que se usan para cambiar las ruedas de los vehículos, presuntamente trataban de forzar la robusta reja que protege el local, un conocido bar del barrio. La llamada ciudadana recibida en el 112 era correcta.

Al percatarse de la presencia policial, los supuestos ladrones pusieron pies en polvorosa. Cada uno en una dirección. El primero en ser interceptado no sólo se resistió a los uniformados, sino que trató de amedrentarles con un cuchillo de «dimensiones considerables», según el Departamento de Seguridad. Aún así fue reducido por los patrulleros. En la mochila que portaba guardaba otras dos armas blancas «de similares características». A los pocos minutos, su cómplice acabó arrestado tras ser localizado en una calle cercana. En su caso, también se mostró «muy agresivo».

La colaboración ciudadana -vecinos que dieron la voz de alarma al ser despertados por los golpes- frustó su golpe. Primero rompieron parte de la cristalera de la puerta, pero al no poder forzar la cerradura optaron por el gato. «Se trata de un método muy rudimentario, en claro desuso», indicaron ayer a EL CORREO fuentes de la plantilla de la Policía autonómica.

La sorpresa saltó cuando se les identificó. Su documentación hablaba de dos varones de 38 y 41 años. Ambos residentes en Vitoria. Más concretamente una casa ‘okupada’ en la calle Dato desde «hace tres o cuatro meses», según comerciantes y vecinos de la céntrica arteria.

Hace diez días, uno de ellos fue detenido dos veces en apenas 24 horas. Hasta ese momento habían pasado bastante desapercibidos. «Creíamos que trabajaban en alguna obra de las inmediaciones , aunque sí nos chocaba que se metiesen en los bares para cargar el teléfono móvil», comentó entonces un comerciante a este periódico. Esa quietud se rompió cuando este sujeto presuntamente asaltó un bar cercano. Uniformados le capturaron cuando metía la mano a la caja registradora.

Libertad con cargos

Tras pasar una noche en el calabozo, el varón volvió a la céntrica casa ‘okupada’. La Policía Local y técnicos del Departamento de Urbanismo inspeccionaron «todas aquellas dependencias que estaban abiertas porque no tenemos derecho a entrar en zonas privadas» sin el permiso de los dueños, justificaron en aquel momento portavoces del Gobierno Urtaran. En ese reconocimiento identificaron a uno de los intrusos. Desconocían que en otro piso del bloque se escondía el hombre detenido horas antes.

Cuando cayó la noche, este individuo quiso salir del edificio. Se encontró con la puerta de la calle candada. Trató de huir por el patio y, tras intentar romper la ventana de un rellano, accedió a un inmueble que sirve de despacho. De allí supuestamente sustrajo varios elementos de valor y de nuevo acabó arrestado.

En la mañana de ayer, tras esta nueva detención, ambos fueron puestos a disposición del juzgado de guardia, Instrucción 2, que decretó su libertad con cargos.

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