Una novela negra sobre lo no vivido

El periodista Daniel González, en el parque de la Florida./Jesus Andrade
El periodista Daniel González, en el parque de la Florida. / Jesus Andrade

El periodista Daniel González presenta esta tarde su debut literario, ‘En el fondo del vaso’, en la Casa de la Cultura Ignacio Aldecoa

RAMÓN ALBERTUS

Durante siete años por su cabeza han paseado Triste y Pena. Empezó a moldearlos con sus pulgares sobre las teclas de su blackberry en un asiento de autobus. Su debut literario, ‘En el fondo del vaso’ (autoeditado por Caligrama), cuenta la historia de Rubén Alday - el trasunto de Pena-, un escritor en horas bajas que pasa las tardes en el bar Kupula de Vitoria donde coincide con una chica «misteriosa» a la que no se atreve a hablar. Cuando va a dar el paso, ella ha sido asesinada y se obsesiona con la investigación del caso.

El periodista Daniel González (Vitoria, 1988) presenta esta tarde su novela negra ambientada en la capital alavesa en la Casa de la Cultura Ignacio Aldecoa (a las 19.30 horas). Su libro tiene pellizcos de intriga pero también habla del miedo a la soledad y al fracaso. «Trata sobre las cosas que ni hacemos, lo llamo la vivida no vivida», afirma. A esa existencia vacía se refería también el psicólogo Carl Gustav Jun, decía que la vida no vivida era una enfermedad de la que uno podía morir.

La raíz de sus páginas es alargada. «En 2010 escribí dos relatos que tenían como personajes a Triste y Pena, dos personas que coincidían todas las tardes en el mismo bar y reflexionaban el uno sobre el otro», explica. «De hecho, el arranque de esta novela es el relato de Triste».

También hay otra semilla en el desarrollo de este libro. «Fue cuando leí la biografía de Satur García -que se ocupa de los sintecho de la ciudad- donde contaba que el alcohol le había condicionado, casi le destroza la vida y sin embargo había salido adelante», detalla Daniel González. Mientras leía su libro se imaginaba cómo habría escrito él la historia de Satur García, Celedón de Oro. De hecho, el protagonista de su novela también se ve en las garras del alcohol.

Vitoria y su «alma negra» es el escenario del crimen en sus páginas. De Ariznabarra al paseo de la Música. «En cada esquina puedes inspirarte para una historia». Como lector confiesa que le hubiera gustado que en ‘Los ritos del agua’ de Sáenz de Urturi «apareciese un asesinato en el Depóstio de aguas de Montehermo, una de las partes más bonitas de esa Vitoria ‘noir’».

El escritor ha compaginado su trabajo como periodista -en la Agencia EFE- con la actividad literaria. ¿Cómo? «Pues hay que tener mucho valor para después de escribir cuatro páginas de información real ponerte a escribir otras cuatro de ficción», cuenta. Sin embargo, la desconexión entre ambos ejercicios no ha sido costosa. «El propio trabajo de periodista te va proporcionando anécdotas y sucesos que puedes plasmar en la historia. La verdad es que desde niño quería escribir ficción y me metí a periodista para perfeccionar la escritura». Su novela también tiene un aire cinematográfico. Se ríe: «Ojalá lo intuyan también directores de cine».

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