Dos niños de cada aula alavesa han nacido mediante reproducción asistida

De Pablo y Agirregoikoa ven la evolución de un embrión en una incubadora de última generación./Blanca Castillo
De Pablo y Agirregoikoa ven la evolución de un embrión en una incubadora de última generación. / Blanca Castillo

Las clínicas privadas son la única opción para las pacientes en Álava mientras toma forma el plan para dotar al HUA de instalaciones para técnicas avanzadas

ROSA CANCHO

Tener hoy en día un niños gracias a técnicas de reproducción asistida ha dejado de ser un tabú. Si no fuera por estos avances de la ginecología y la embriología, cada año nacerían en Vitoria un 8% menos de bebés. Hay otra manera de decirlo, dos de cada 25 niños de un aula de cualquier colegio alavés llegaron al mundo gracias a una inseminación artificial, una fecundación in vitro, una donación de gametos o cualquier otro tratamiento de mayor complejidad. Y es que desde que hace ya casi 40 años naciese Louise Brown, la primera ‘bebé probeta’, la disciplina médica que se dedica a combatir los problemas de hombres y mujeres para concebir ha sufrido una revolución.

«Ni siquiera lo que se hacía hace tan sólo diez años es igual a lo de hoy», indica el embriólogo José Luis de Pablo. Dirige junto al ginecólogo Jon Ander Agirregoikoa la clínica Art, la única en Vitoria con quirófanos y laboratorio para fecundaciones in vitro y andrología. Desde que el centro abrió hace ya pronto cinco años han logrado que más de 350 parejas o mujeres solas logren el anhelado embarazo. Calculan que han contribuido al nacimiento de un 5% de los nuevos vitorianos.

Mientras el HUA Txagorritxu aún espera que se haga realidad la promesa del consejero de Salud, Jon Darpón, de dotar al hospital universitario alavés de instalaciones adecuadas para llevar a cabo técnicas de reproducción asistida avanzada, la única opción pública que le queda a quienes presentan casos más complejos es Cruces y siempre que la madre no supere los 40 años. Muchas parejas o mujeres que desean ser madres no quieren o no pueden desplazarse periódicamente a la capital vizcaína. Es por eso que las clínica privadas integrales se han convertido enseguida en una obligada referencia para las alavesas, pero también para guipuzcoanas, mirandesas, burgalesas, riojanas y hasta vizcaínas.

«El objetivo que tenemos desde hace unos años los profesionales de la reproducción asistida es conseguir un embarazo en el menor tiempo y lo más seguro posible. Implica mejorar los resultados de los tratamientos y evitar complicaciones tanto en el embarazo como en los niños nacidos por tratamientos de reproducción asistida» resume Agirregoikoa. En este sentido, han cambiado los protocolos de estimulación para evitar complicaciones graves como el síndrome de hiperestimulación ovárica. «Ademas, los tratamientos son cada vez más cortos y más sencillos, sin afectar a la vida diaria de los pacientes», agrega el ginecólogo.

Menos abortos

En el laboratorio también han cambiado las cosas. Las incubadoras de última generación como la de sistema ‘Geri’ ya están dotadas de tecnología que evita tener que sacar los embriones cada día para ver su evolución al microscopio. En Art son pioneros a nivel europea en el uso la tecnología ‘time-lapse’. «Se trata de un incubador con cámaras que graban la evolución de los embriones mejorando las tasas de éxito en un 15% debido a dos factores importantes. Por un lado, tenemos mucha más información del desarrollo embrionario porque obtenemos fotogramas cada cinco minutos (en lugar de ver el embrión una sola vez al día) y, por otro lado, no se saca el embrión del incubador y por lo tanto no pierde en ningún momento las condiciones ideales para su cultivo», explica De Pablo.

También son referencia en el diagnóstico genético preimplantacional (DGP) que les permite seleccionar los embriones genética y cromosómicamente. Cada vez se utiliza más. Sólo en lo que va de año, en Art han realizado casi 40 estudios de este tipo, de los que una parte son casos derivados de Osakidetza en los que los padres son transmisores de enfermedades raras pero graves. En este tiempo han logrado niños libres de distrofias musculares, niñas que no tendrán un tipo de cáncer de mama hereditarios o pequeños sin síndromes de Marfan o de Jeune

Pero el DGP también permite realizar una mejor selección y transferir aquellos embriones sin alteraciones cromosómicas, que de otro modo no darían embarazo o acabarían en aborto. «Gracias a esta selección se mejoran las tasas de éxito por transferencia embrionaria, llegando a un 80%, y se reduce el riesgo de aborto a menos del 10%». Asimismo Art fue avanzada en Witness , una tecnología que impide que haya una con confusión con los óvulos, espermatozoides o embriones.

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