«Las multas de mi exjefe me han dejado sin puntos en el carné»

Palomino aún recibe notificaciones para proceder al pago de más de 3.000 euros. / BLANCA CASTILLO
Palomino aún recibe notificaciones para proceder al pago de más de 3.000 euros. / BLANCA CASTILLO

La vitoriana Arantza Palomino afirma que su contador de puntos está a cero debido a siete infracciones cometidas por un antiguo superior

J. ROMERO VITORIA.

Siete multas por un importe total superior a 3.000 euros y el carné en números rojos por unas infracciones que no cometió. Arantza Palomino, camarera en el Hogar Extremeño de Vitoria, descubrió que esta era su situación ante Tráfico a finales de 2014, cuando ya era tarde para poner remedio. «Nuestra relación como jefe y empleada terminó mal en 2007, pero nunca pensé que sería capaz de pasar sus multas a mi nombre siete años después», explica la afectada.

Casi todas las notificaciones que recibió se corresponden a faltas por velocidad y aparcamiento producidas en la capital alavesa entre febrero y noviembre de 2014. Otras dos multas se deben a radares en Madrid y Burgos. Algunas se habrían cometido con el coche de la empresa en la que Palomino trabajó en 2007, pero otras se refieren al coche del hijo de su antiguo jefe. «El Ayuntamiento me quitó una porque en la foto se ve que es él quien conduce», alega la mujer, que vio archivada su causa por vía penal y no ha conducido en los últimos tres años para no exponerse a hacerlo sin permiso. «Hemos recurrido el archivo para tratar este caso de usurpación de identidad por lo civil», avanza Palomino, quien manifiesta sentirse indefensa ante la posibilidad de que su exjefe pueda volver a usar su nombre si recupera el carné. «En Comisaría no podían decirme con qué coche las había cometido por la protección de datos. ¡Me río de la protección de datos!», lamenta.

Nombre y número de DNI

Sostener que Arantza era quien estaba al volante y aportar su número de DNI habrían sido los únicos datos necesarios para el presunto fraude. «No puso la dirección de mi casa y nunca me llegaron», añade ella. Cansada de abonar el importe del seguro y el permiso de circulación en vano, se deshizo de su coche en octubre de 2014. «Por aquel entonces mi hijo jugaba a fútbol en Betoño y tuvo que dejarlo porque no podía acercarle a los entrenamientos», recuerda.

Palomino llevó su caso al Síndico y al Defensor del Pueblo en Madrid. «En Vitoria existen antecedentes de un caso similar, pero nadie consigue darme una solución tras haber llevado el tema a juicio», afirma. Hace dos años, un abogado donostiarra fue condenado a 2 años y 8 meses de prisión por inculpar a una antigua cliente de siete infracciones cometidas por él. En sede judicial, su exjefe alegó que, aunque Arantza ya no trabaja para él, cuando ésta le pide el coche se lo deja. «Trabajo en el Hogar desde 2009 y no he vuelto a saber nada de este señor», insiste Palomino, quien ha tenido que acostumbrarse a moverse en bicicleta en los últimos tres años. «Tengo que pedir a amigos y conocidos que me acerquen a los sitios o me lleven de vacaciones a pesar de que obtuve el carné en 1994».

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