Monolitos para preservar la memoria en Vitoria

El primer monolito se situará en la plazoleta que se encuentra en la mediana de la calle Cuadrilla de Vitoria./Iosu Onandia
El primer monolito se situará en la plazoleta que se encuentra en la mediana de la calle Cuadrilla de Vitoria. / Iosu Onandia

Los fusilados del franquismo tendrán su primer recuerdo frente a Santa Isabel

Ander Carazo
ANDER CARAZO

Una solitaria placa recuerda el fusilamiento de Estepan Urkiaga Basaras, el escritor euskaldun ‘Lauaxeta’, en las tapias del cementerio de Santa Isabel. No fue el único, ya que entre 1936 y 1945 al menos otras 32 personas fueron ejecutadas por las tropas franquistas en este mismo punto por defender los principios de la Segunda República. Pocos recuerdan ahora estos acontecimientos que el tiempo se ha encargado de borrar de la memoria de muchos. Para rescatar esta parte de la historia, en la calle Cuadrilla de Vitoria se colocará el miércoles un monolito -el ‘memoriagune’, obra del escultor Iñigo Arregui- con una placa explicativa.

Más adelante se colocarán paneles similares (con textos en castellano, euskera, inglés y francés) frente al convento del Carmen, el colegio Sagrado Corazón y en la calle La Paz. En este último punto, la placa también servirá para que los más jóvenes conozcan -a través de fotos antiguas y un breve texto- que antes de llegar a la plaza de Santa Bárbara se localizaba la cárcel provincial y que desde allí partieron muchos de los fusilados en la medianoche del 31 de marzo de 1937 en el puerto de Azáceta, entre ellos, el alcalde Teodoro González de Zárate. Precisamente, la figura del antiguo regidor -que durante décadas cayó en el olvido ciudadano- se convertirá en el símbolo de recuerdo para Vitoria, ya que cuando se cumpla el 81 aniversario de su ejecución se conmemorará el primer ‘Día de reconocimiento a todas las personas miembros de la Corporación municipal represaliadas y asesinadas en aquella época’. Una fecha que se espera repetir en años venideros.

El texto del monolito

Las frases.
«El franquismo fue una dictadura que vulneró sistemáticamente los derechos humanos». «Entre 1936 y 1978 cientos de personas de Vitoria-Gasteiz de distintas ideologías contrarias a la dictadura fueron perseguidas políticamente y sufrieron la represión por oponerse a ese régimen». «Durante décadas, la jerarquía católica apoyó la dictadura franquista impuesta por las armas tras el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 contra la Segunda República».
Santa Isabel.
«En el muro del cementerio de Santa Isabel, entre 1936 y 1945 fueron fusiladas por sus ideas políticas opuestas al golpe de Estado contra la Segunda República al menos las siguientes personas».
Los fusilados.
Benito Abasolo Orive, José Aguirre Urrestarazu, Jesús Ajuria Achotegui, Prudencio Alonso González, Lauro Arrate Fernández, Eugenio Ayuso Bravo, Pedro Barroso Segovia, Timoteo Bazán Fernández, José Cortabarría Laborda, Esteban Elguezábal Araluce, Alfredo Espinosa Orive, Primitivo Ángel Estavillo Puelles, Isidoro García de Albéniz Martínez de Lahidalga, Enrique González Quevedo, Arturo Llarch Castresana, Ricardo López de Calle García, José López Mancebo, Guillermo López Ozaeta, Juan Cruz Luna Pérez, Francisco Martínez Martínez, José Olavarría Arechaga, Aurelio Payueta Armentia, José Placer Martínez de Lecea, Daniel Puente Martínez, Antonio Quirce Fernández, Joaquín Quirce Fernández, Santos Respaldiza Urquijo, Juan José Rodríguez Rodríguez, José Uriondo Mimenza, Estepan Urkiaga Basaraz, Lauaxeta, Marcelino Urquiola Ortueta, Pedro Varona Clemente, Antonio Vázquez Irazábal.

En este homenaje ni participará la Plataforma Vasca contra los Crímenes del Franquismo ni la Asociación de Víctimas del 3 de Marzo. La portavoz de este último colectivo, Nerea Martínez (sobrina de Pedro Martínez Ocio, uno de los cinco asesinados en la matanza policial), justificó que el Ayuntamiento de Vitoria pidió su participación en el plan de memoria pero desconocen cuál ha sido el resultado final. Se han sentido al margen en este proceso. Además, la decisión de Urtaran de conservar el nombre de algunas calles dedicadas a personas que de alguna manera tuvieron relación con el Régimen franquista y mantener las distinciones de la ciudad para otros ha servido, a su juicio, para «dulcificar la dictadura y minimizar sus efectos».

«Ofrecer nuestro respeto»

«Queremos garantizar la memoria de aquellas personas que fueron fusiladas, preservar su dignidad y ofrecerles nuestro respeto», subrayó ayer el alcalde, Gorka Urtaran, quien explicó cómo se intentará surtir la página web del Ayuntamiento con contenidos sobre la memoria histórica y a través de códigos QR para facilitar el acceso a la información a todas las personas.

El plan municipal incluye la retirada de las placas del antiguo Ministerio de la Vivienda con el yugo y las flechas falangistas que se mantienen en un centenar de portales, además de la colocación de placas en la Subdelegación del Gobierno de la calle Olaguíbel, la catedral de María Inmaculada y la cruz de Olárizu para explicar su simbología franquista.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos