Los meteorólogos anuncian lluvias en noviembre que paliarán el bajo nivel de los embalses de Álava

Un hombre utiliza un buscador de metales en las orillas de piedra del embalse de Ullíbarri en las que se nota el estiaje./Jesús Andrade
Un hombre utiliza un buscador de metales en las orillas de piedra del embalse de Ullíbarri en las que se nota el estiaje. / Jesús Andrade

Pese a que en octubre sólo han caído 25 litros en Vitoria, las autoridades consideran «normal» el estado de las presas que abastecen la capital

Francisco Góngora
FRANCISCO GÓNGORA

Tal vez son las impactantes imágenes de los embalses españoles, con niveles del 30%, las que crean un desasosiego en la población que no parece traducirse en la realidad de nuestras presas de agua. La Agencia Vasca del Agua, URA considera que «la situación de abastecimiento en el País Vasco dista de ser problemática en este momento. Únicamente el ámbito de Gipuzkoako Urak presenta una situación más baja que los años anteriores, pero no es anómala y sus embalses, pequeños, que se resienten con facilidad cuando hay una situación de escasa pluviometría, se recuperan con la misma facilidad en cuanto llueve».

Desde luego, en Vitoria y en Álava la situación se considera normal. Lo confirman la Confederación Hidrográfica del Ebro, institución competente, URA y Amvisa. Ayer, el nivel medio entre los embalses de Urrunaga y Ullibarri Gamboa era del 57%, según el sistema de control de la Confederación o del 55,4 %, según el de URA. Ligeramente menor que el año pasado -que estaba en el 58,2 %-, pero en situación de absoluta normalidad a las puertas de la época de lluvias. Además, no son necesarias precipitaciones especialmente importantes para que la recuperación sea la habitual. Con un invierno normal no habrá ningún problema, subrayan desde la Agencia Vasca del Agua.

Nieve en los montes

Y lo más importante, los meteorólogos ya prevén lluvias a la vista. Según la delegada de la Agencia estatal de Meteorología (Aemet), Margarita Martín, es probable que no llueva nada en los días que quedan de octubre por el anticiclón, pero para el 1 y el 2 de noviembre y siguientes «entrarán vientos del Noroeste que traerán precipitaciones abundantes y, posiblemente, nieve en los montes, con lo que se paliará en parte este déficit hídrico que arrastramos desde hace meses».

Abril de 1990, el mes en el que las presas se secaron de verdad

La primera semana de abril de 1990 los registros apuntaron que se había llegado al fondo, que no había agua, sino barro en el lecho de los embalses del Zadorra. Urrunaga y Ullíbarri mostraron sus vergüenzas ocultas, sobre las que se podía andar. La conmoción en el País Vasco fue terrible. Nadie se lo podía creer. En 60 años de historia de los embalses nunca se ha llegado a repetir aquella situación extraodinaria. Ahora, estamos en situación normal. Para repetir lo de 1990 hay que pasar por el nivel de alerta -por debajo de 90 hectómetros cúbicos-, inicio de sequía -por debajo de 70-, sequía -por debajo de 50 y sequía grave -por debajo de 30 hectómetros-. Hoy estamos en 140 hectómetros.

Hasta ayer, en Vitoria solamente han caído 25 litros por metro cuadrado. Como la media del mes de octubre es de 41 litros se puede decir que estamos ante otro mes seco. Pero no es tampoco el valor más bajo de este mes. Han habido meses de octubre en Vitoria en los que no se han recogido más de 15 litros, apunta Margarita Martín.

No obstante, si los embalses aguantan bien, los ríos sufren mucho. «Los caudales de las corrientes de agua muestran un estiaje claro, pero la inmensa mayoría del abastecimiento, que procede de los sistemas regulados, no presenta problemas reales. Pueden darse casos puntuales en sistemas muy pequeños de la provincia en los que no es raro este problema y haya que ofrecer un apoyo con cisternas. En otros, como Zuia, es probable que las detracciones ocasionen un caudal ecológico insuficiente», apuntan desde URA.

El estiaje claro que se observa en los ríos tiene, por otro lado, un efecto de estrés hídrico. Las alteraciones en sus caudales por detracciones o en su calidad -vertido de contaminantes- que, en condiciones más holgadas supondrían efectos menos graves por menor proporción contaminante, podrían en esta situación producir con mayor facilidad episodios de mortandad de peces, generalmente por anoxia.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos