Menudo embolado

ÁNGEL RESA

Dicen que el tiempo todo lo cura. Al menos el avance cronológico sirve en ciertos lugares para alterar algunas cuestiones. Pero difícilmente esas circunstancias se producen en Vitoria, donde el movimiento circular de los relojes analógicos siempre acaba por volver al origen e identificar de este modo la raya de partida y la pancarta de meta. En el asunto de bordados y alamares estamos igual que hace un año. Entonces, 2017, ningún empresario se atrevió a tomar el astifino pliego de condiciones por los cuernos, el concurso para programar la feria taurina de La Blanca dibujó aquel conjunto vacío que nos enseñaban en matemáticas y no hubo ejemplares zaínos, cárdenos o castaños que asomaran la testuz por la puerta de chiqueros. Ahora, 2018, continuamos en el mismo punto de la esfera. Los hipotéticos interesados en presentar una plica siguen a refugio tras las tablas del burladero.

Vayamos con las causas. Es cierto que la afición de la capital alavesa cabe en un urbano, digamos que articulado por una querencia taurina a la generosidad. No lo parece menos que el entusiasmo municipal por devolver las corridas de agosto al coso de Las Trianas raya en la nulidad absoluta. Y la adición de ambos sumandos retrae a los profesionales del mundillo, desalentados ante la ausencia de facilidades que no tiene por qué proponer el Ayuntamiento aun cuando sí las esparce en otros ámbitos. Total, que entre los gastos fijos mayores que en otras plazas y el previsible afeitado de los ingresos, Vitoria volverá a reclamar su condición de isla inaudita, rodeada de ferias por todas partes.

Tiene pitones que la Corporación vuelva a confiar en las vaquillas para salvar la taquilla. Menudo embolado. Porque aquí le asestamos el pase del desprecio al cuatreño, pero jaleamos las embestidas juveniles de sus hermanas menores. Como la Casa Consistorial quiere obtener rendimiento económico y social al Iradier Arena se monta en los lomos de esa contradicción. Ya comprobó hace cinco meses que aquel programa circense no debió de sufragar ‘ná’ siquiera.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos