Un matemático alavés para construir Chile

HISTORIAS PERDIDAS DE ÁLAVA

La ciudad de Gorbea lleva su nombre en homenaje a Andrés Gorbea Gancedo, de Menagarai, un exiliado liberal

FRANCISCO GÓNGORA

Andrés Gorbea Gancedo nació en Menagarai, Valle de Ayala, y fue bautizado el 1 de diciembre de 1792 en la parroquia de San Pedro Apóstol. Su nombre no dice nada aquí pero dejó una importante huella en Chile, donde falleció el 16 de abril de 1852. El investigador Juan Carlos Abascal ha recogido importantes datos de su biografía.

En su juventud fue protegido por su tío Sebastián de Gorbea, secretario de Luis María Borbón, arzobispo de Toledo, quien acogió al joven, lo nombró su paje y lo envió a estudiar al Real Seminario de Nobles de Vergara. En el seminario desarrolló su talento en distintas áreas, como las matemáticas, el estudio del euskera, francés y latín, la práctica del dibujo, y conocimientos de física y ciencias de la naturaleza. Siendo alumno superior en Vergara, desplegó también su vocación docente. Obtuvo el distinguido puesto de Seminarista Mayor con la ayudantía de Física y Matemática superiores. Se le ofreció continuar como profesor, pero fiel a su protector renunció a la cátedra y regresó a Toledo.

Optó entonces por el Ejército y entró en el Cuerpo de Ingenieros de Alcalá de Henares. Como sus conocimientos sobrepasaban a los de sus compañeros, solicitó adelantar exámenes, franquicia que no le fue concedida. Contrariado, volvió a Toledo y luego fue en comisión a Madrid donde contrajo matrimonio con Ana María de Baltar. Tuvieron dos hijos, María Teresa y Luis María.

Al producirse la invasión napoleónica se alistó otra vez en el Ejército, donde alcanzó el grado de capitán, luchó contra los franceses y defendió la Constitución de Cádiz

Al producirse la invasión napoleónica se alistó otra vez en el Ejército, donde alcanzó el grado de capitán, luchó contra los franceses y defendió la Constitución de Cádiz, asumiendo el ideario liberal. Luego, se retiró a Toledo, donde se dedicó a la docencia y con el retorno de Fernando VII, fue obligado a dejar a su tierra natal.

Debido a las persecuciones políticas, Gorbea se exilia, primero en París, donde tomó contacto con la activa escuela matemática francesa y donde conoció y se familiarizó con las numerosas publicaciones y luego en Londres, donde se dedicó al magisterio científico. En la capital británica es contratado por el ministro plenipotenciario de Chile, don Mariano Egaña, para dar clases en el instituto nacional de ese país. Llega al país sudamericano en 1826.

Retrato de Andrés Antonio Gorbea Gancedo.

Aspiraciones ilustradas

En Chile, a diferencia de España, la invasión napoleónica trajo como consecuencia final una desconexión de la metrópoli y la formación de una nueva república. En el Chile que recibe a Gorbea todo estaba por hacer. Desde los primeros tiempos de la Independencia de Chile (1818), las autoridades de la época entendieron que el futuro y la modernidad pasaba por la educación, en donde se formarían ciudadanos libres, eficientes y con una identidad nacional. Con este objetivo, se llevó a cabo la contratación de eminentes profesores y hombres de ciencias de distintos lugares de Europa. Uno de ellos fue Andrés Antonio de Gorbea, que pudo aquí llevar a cabo todas sus aspiraciones ilustradas, unidas a la idea de libertad, imposible con Fernando VII.

En Chile, Andrés Gorbea pudo llevar a cabo todas sus aspiraciones ilustradas, unidas a la idea de libertad, imposible en la España de Fernando VII

Su labor en Chile consistió en la consolidación y desarrollo de las matemáticas modernas. Gorbea asumió tareas de proyección nacional perdurable: la docencia, la fundación y conducción de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, así como la definición de sus objetivos académicos y la organización y orientación de la carrera de ingeniero.

La ley general de caminos de 1842, revisada y en parte inspirada por Gorbea, respondía a la necesidad de contar con ingenieros chilenos para la realización de las obras públicas. En 1843 el Gobierno decide crear el Cuerpo de Ingenieros Civiles, ofreciendo a Gorbea el puesto de primer director. Por ello, debió dejar sus clases en el Instituto Nacional.

En 1843 participó como fundador de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la recién creada Universidad de Chile, de la cual fue elegido su primer decano. Paralelamente se desempeñó como conservador del Museo Nacional y miembro del Consejo Universitario. Al mismo tiempo, la Universidad de Copenhague lo nombró miembro honorario.

Aumentó y tradujo el ‘Gran Curso Completo de Matemáticas Puras’, escrito por Louis Benjamin François Francoeur. Éste tuvo como base la segunda edición francesa en ocho volúmenes publicada entre 1833 y 1855. Hizo la misma labor con el ‘Tratado de Geometría Descriptiva’, acompañado del método de los planos de acotación de la teoría de los encargantes, cilindros y cónicos de Leroy (dos volúmenes, Santiago, 1845).

Andrés Antonio Gorbea Gancedo falleció el 16 de abril 1852 en Santiago, lejos de su familia, que nunca fue al país.

En su honor, la ciudad de Gorbea en la Región de la Araucanía lleva su nombre. En Santiago de Chile se le honra con una calle en su memoria. Se le va a tributar un homenaje de recuerdo con la colocación de una placa de mármol, a instancia del Instituto de Conmemoración Histórica, a propuesta de su miembro de número Roberto Hernández Ponce, con raíces alavesas.

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