El reto del Museo de Ollerías: 24 horas modelando 'katilus'

La ceramista Blanka Gómez de Segurá modela una pieza en su taller./Igor Aizpuru
La ceramista Blanka Gómez de Segurá modela una pieza en su taller. / Igor Aizpuru

El centro de Alfarería Vasca festeja este sábado su veinticinco aniversario con un reto maratoniano

NURIA NUÑO

Hace veinticinco años se abrió el Museo-Taller de Alfarería Vasca de Ollerías. Fue una apuesta personal de Blanka Gómez de Segura. Ella es la principal responsable de que la cerámica popular, tan importante durante siglos en Álava, no se haya perdido para siempre en la vorágine tecnológica de estos tiempos. El primer paso de esa gran aventura lo dio cuando tomó la decisión de aprender la técnica del considerado último alfarero, José Ortiz de Zárate, quien, junto a otros vecinos de Elosu como Federico Garmendia, mantenían encendida la llama de ese oficio artesanal mientras enseñaban los secretos del barro.

Cuando el ollero José se retiró definitivamente por edad-falleció en 2008, con 94 años-, Blanka asumió el compromiso de restaurar y mantener el único horno alfarero tradicional que existe en el País Vasco -levantado en el año 1711- y abrir el Museo de Alfarería Vasca con gran esfuerzo. Desde entonces, la labor de esta maestra de ceramistas ha permitido conservar un oficio que ha sido seña de identidad de los alaveses desde hace más de mil años. Gracias a ella, no han desaparecido piezas como la jarra de txakoli, rectilínea en sus formas; la 'pegarra' o cántaro empleado por las mujeres vascas para transportar el agua en su cabeza y los populares 'katilus', pequeños cuencos o recipientes para beber.

Estas últimas piezas, precisamente, serán las protagonistas de la actividad que se desarrollará este sábado, 19 de mayo para festejar el primer cuarto de siglo del Museo Vasco de Alfarería y, al mismo tiempo, recordar a aquellos alfareros alaveses, ya desaparecidos. «Será nuestra manera de enseñar al mundo un oficio artesano, de los más antiguos de la humanidad, que está muy vivo», apostilla Blanka Gómez de Segura.

Pero, ¿qué papel jugarán los 'katilus' en este homenaje?, se preguntarán. Pues bien, serán los protagonistas de un curioso reto. La responsable del centro se ha propuesto el objetivo de modelar, durante 24 horas ininterrumpidas, estos típicos tazones. La maratoniana jornada arrancará a las diez de la mañana del sábado y terminará el domingo, a esa misma hora.

No se trata de batir ningún récord, ya que, como decíamos, detrás de este original evento se esconde la historia de Ollerías y de sus alfareros. Para esta curiosa cita con el barro, la responsable y alma máter del centro contará con su equipo alfarero, alumnado voluntario de la Escuela de Artes de Vitoria y de la facultad de Bellas Artes de la UPV-EHU. Quienes tomen parte en la iniciativa recrearán, en cierto modo, las interminables jornadas de trabajo que pasaban los alfareros delante del torno para elaborar cientos de piezas.

Para no desfallecer en el intento y modelar el máximo número posible de 'katilus', los participantes se turnarán durante las veinticuatro horas y, de paso, evitarán que el torno se detenga, ya sea de día o de noche. Además, el público podrá ser testigo de este evento tan singular, porque será posible visitar el museo -cuya entrada será gratuita- en una jornada especial de puertas abiertas que, igual que la maratón, durará 24 horas seguidas. Por si fuera poco, el evento se retransmitirá por 'streaming' y podrá seguirse en directo, en todo el mundo, con el 'hashtag' #Ollerias25.

Venta de los 'katilus'

Se hace, de este modo, un guiño al lema 'Museos hiperconectados: enfoques nuevos, públicos nuevos' con el que llega este año el Día Internacional de los Museos, que se festejará el 18 de mayo. Además de esa etiqueta, se lanzará también un concurso a través de las redes sociales -Facebook y Twitter- con la pregunta '¿Cuántos katilus podremos hacer en 24 horas?'. Quien acierte el número exacto o más se acerque a la cifra final recibirá como obsequio un juego de café hecho en Ollerías.

Esta actividad conmemorativa tendrá su vertiente solidaria. Y es que los 'katilus' elaborados durante la maratón se ofrecerán al público, a un precio simbólico, como donativo para financiar el programa de actividades del 25 aniversario de este Centro de Cultura Cerámica.

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