La madre de la niña Alicia «a favor de la prisión permanente revisable» para el asesino

Una mujer coloca un muñeco en el altar improvisado en memoria de la pequeña Alicia. /Igor Aizpuru
Una mujer coloca un muñeco en el altar improvisado en memoria de la pequeña Alicia. / Igor Aizpuru

El juicio por el crimen del bebé de 17 meses en la calle Libertad y por el intento de homicidio de su progenitora arrancará el 4 de septiembre

DAVID GONZÁLEZ

Gabriela, la madre de Alicia, la pequeña de 17 meses asesinada el 25 de enero de 2016, se mostró ayer «a favor de la prisión permanente revisable» -la herramienta judicial más severa- para el presunto asesino, Daniel M., un profesor de saxofón afincado en Vitoria al que conoció por las redes sociales. Aquella madrugada invernal, este hombre presuntamente arrojó por la ventana de un primer piso de la calle Libertad al bebé e intentó lo mismo, sin éxito, con esta joven vecina de Burgos.

El próximo 4 de septiembre, dos años y ocho meses después de aquella pesadilla, arrancará el juicio con jurado popular contra el único encausado, preso preventivo desde el día de autos. Encausado y víctima habían iniciado una relación sentimental días antes, tras varias semanas de flirteo virtual. Gabriela, de dieciocho años cuando mataron a su hija, confirmó a este periódico su «apoyo» incondicional a la petición de la Fiscalía de Álava, que reclama el máximo castigo previsto por el Código Penal. Acusación particular y popular -la asociación Clara Campoamor- también secundan esta reclamación.

Daniel, quien declarará el día 5, deberá responder a las acusaciones de un delito de asesinato con alevosía y de otro de homicidio en grado de tentativa. Por la primera, y de ser condenado, se enfrentaría a un periodo de «25 a 35 años» a la sombra antes de que le revisaran su condena. En cuanto al segundo cargo solicitado, el Ministerio Público exige otros 9 años, 9 meses y 29 días de privación de libertad.

En su declaración en sede judicial, según desveló este periódico en exclusiva, el procesado, de 30 años en el momento de los hechos, justificó su acción porque vio «al demonio» en la pequeña Alicia. Indicó además que hacía tiempo que tenía «visiones», aunque sólo acudió a Osakidetza por dolencias menores. Estuvo hasta cuatro veces. Por unas náuseas, para pedir finasteride (un medicamento contra la alopecia), por un bulto en una axila y a causa de un dolor en los arcos costales.

Presiona el pecho de la niña

Daniel y Gabriela se conocieron a través de una conocida red social de ligue. Mantuvieron varios encuentros de tanteo en Burgos. Un día antes del presunto asesinato estuvieron juntos. Ella tenía intención de recoger a su hija, con sus abuelos en Hontoria del Pinar, una localidad burgalesa. El ahora reo no sólo se ofreció a llevarla, sino que la convenció para irse los tres a Vitoria.

Ya en el piso alquilado del profesor, la madre se asustó al verle sentado en la taza de váter mientras miraba fijamente a su pequeña y murmuraba. Buscó en su móvil autobuses de regreso a su ciudad, como el primero no salía hasta las dos de la madrugada, se acostó y se durmió.

Sobre las tres de la madrugada, según declaró ella, se desveló y descubrió a Daniel «presionando con fuerza» el pecho de su bebé. Tras reprenderle, éste supuestamente respondió con violencia. Ella relató golpes, tirones de pelo, patadas, puñetazos, insultos... Hasta que cogió a la niña y presuntamente la lanzó por la ventana. Los gritos de la madre, que estuvo ingresada varios días, alertaron a los vecinos. Cuando los primeros ertzainas llegaron al bloque, tuvieron que reducir al procesado.

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