Locos por incordiar

La gasolinera Goya, que el Ayuntamiento ha adquirido recientemente. /Igor Aizpuru
La gasolinera Goya, que el Ayuntamiento ha adquirido recientemente. / Igor Aizpuru
ÁNGEL RESA

Pasen y opinen. Vitoria, quizá por la sociología de quienes la componemos y en gran parte debido a mezquinos intereses partidistas locos por incordiar, se cuece otra vez en su propia salsa. Motivos nunca faltan y en el caso contrario ya se encargan en la Casa Consistorial de avivar la lumbre de las polémicas artificiales. Ahora se trata de la gasolinera Goya, que el Ayuntamiento ha adquirido recientemente tras una permuta de propiedades con la hasta ahora dueña Repsol. Vale, el municipio enseña el título de un edificio singular en una zona privilegiada. Pues bien entonces, ¿no? Bueno, en muchos sitios podría decirse que sí, pero aquí vemos la piedra y tropezamos en ella cuantas veces sea necesario hasta rompernos la crisma. Me refiero a nuestra manía ancestral de abrir el festival de las ocurrencias -tormenta de ideas tal vez nos quede grande- para decidir qué contenidos metemos en otro de los muchos y golosos continentes esparcidos por la ciudad.

Pues eso, queda inaugurada la subasta y puja de aportaciones más o menos serias y proyectos peregrinos en distintos grados. El caso es negar la mayor al adversario político o, en el ‘sospechoso’ caso de coincidencia, marcar territorios diferenciales de algún modo. ¿Que el equipo coaligado PNV-PSE quiere mover a la vera de la catedral neogótica la Oficina de Turismo, allá donde sueltan visitantes los autobuses? Pues me quita usted el centro que rendiría tributo en la planta superior a Alberto Schommer, fotógrafo autóctono y universal, y me pone un centro del vino. ¿Quién levanta la mano al fondo? Ah, rutas sí, pero del intenso verdor de la tierra. ¿Y en esa zona de ahí? Pues calzar ruedas a la Casa de las Mujeres, ese plan a falta de hogar, para moverlo donde hasta hace unos años repostábamos combustible. No se queden en el dintel, entren en la plaza pública y manifiesten su preferencia. Queda inaugurado el saludable foro de la libre expresión, pero me temo otro debate estéril para el enésimo ejercicio municipal de eso no porque lo dices tú.

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