Los ladrones del estanco de Abendaño escaparon tras una persecución de 100 kilómetros

A los tres encapuchados sólo les dio tiempo a llevarse unas pocas cajetillas./Blanca Castillo
A los tres encapuchados sólo les dio tiempo a llevarse unas pocas cajetillas. / Blanca Castillo

Huyeron en coche por varias calles en dirección contraria, fueron sin luces por la autovía para burlar a la Policía y hasta embistieron a una patrulla de la Ertzaintza

David González
DAVID GONZÁLEZ

El asalto al estanco de la calle Abendaño, ocurrido la madrugada del lunes, tuvo una segunda y frenética parte. Gracias a las llamadas de vecinos, quienes incluso increparon a los tres encapuchados desde sus ventanas, patrulleros de la Ertzaintza y de la Policía Local a punto estuvieron de capturarles. Les persiguieron durante más de una hora. Su rastro se perdió cerca de Barakaldo, a más de cien kilómetros de su objetivo original.

Entre medias, el Seat León gris oscuro usado por los ladrones, y robado horas antes en la localidad vizcaína de Larrabetzu, atravesó calles de Vitoria en dirección contraria, se saltó semáforos en rojo, voló por la red viaria alavesa sin luces, atravesó aceras y hasta embistió a un coche patrulla de la Ertzaintza cerca de Galdames, en las Encartaciones vizcaínas.

Ese cerco policial fue posible gracias a las llamadas ciudadanas al 112 y al 092 que alertaron de la presencia de los tres atracadores, todos encapuchados. Efectivos de la Policía Local y de la Ertzaintza llegaron apenas un minuto después de los avisos. Al oír las sirenas, los cacos se subieron a su utilitario robado y enfilaron a toda pastilla -en dirección contraria- hacia Pintor Díaz de Olaron. Ahí sortearon a la primera patrulla que les cerró el paso.

Ya en Lakuabizkarra, al menos en otras dos ocasiones, patrullas de la Ertzaintza les bloquearon la vía, siempre con la intención de que abandonaran el casco urbano y se dirigieran fuera del término municipal. La razón era doble; evitar el atropello a algún peaton y tratar de darles caza a campo abierto.

«A más de 140 por hora»

Sin embargo, a los asaltantes no les tembló el pulso en ningún instante. Ya en Portal de Foronda pusieron su utilitario «por encima de los 140 kilómetros a la hora». Sólo un coche patrulla de la Policía Local fue capaz de seguir ese ritmo. «Nuestros vehículos, algunos con más de 800.000 kilómetros, son incapaces de mantener esa velocidad», señalan fuentes de la plantilla de la Ertzaintza.

En Echávarri-Viña, los fugados apagaron las luces para burlar a sus perseguidores. Hasta cinco patrullas de la Ertzaintza marchaban por detrás. El Seat León fue como el Guadiana. Desaparecía cerca de Murgía y aparecía fugazmente por la A-624, la antigua carretera de Altube. En Llodio les avistaron de nuevo. De ahí escaparon por la red secundaria hacia Balmaseda, ya en Bizkaia.

Cerca de Galdames, no dudaron en embestir a un coche patrulla cruzado en la calzada. Casi se llevaron por delante a dos agentes. El último ‘avistamiento’ se produjo en la A-8, cerca de Barakaldo. Pero, una vez más, su mayor punta de velocidad les salvó. Se cree que los ocupantes forman parte de una banda especializada en asaltos a estancos y domiciliada en Bizkaia.

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