Kuartango y Ribera Alta se movilizan para no perder a su joven médico con la reincorporación del anterior

Ambulatorio médico en Zuazo de Kuartango./Rafa Gutiérrez
Ambulatorio médico en Zuazo de Kuartango. / Rafa Gutiérrez

La recogida de firmas a favor del titular actual que da servicio a 36 pueblos y la polémica suscitada evidencian la importancia de la figura del galeno rural

Francisco Góngora
FRANCISCO GÓNGORA

Un dicho popular señala que «todos los pueblos presumen de tener tres cosas que son las mejores: el agua de la fuente, el sonido de las campanas y el cura que se marchó». En Kuartango y en Ribera Alta han cambiado el dicho y el cura -una figura que se diluye- se ha transformado en médico. Se llama Josetxu y es, posiblemente, lo mejor que les ha pasado en los últimos años. En las sociedades rurales de hoy en día, con tanta gente mayor y tanta soledad, el encuentro con el doctor no sirve solo para calmar achaques, también es alguien que escucha y al que puedes contar cómo te va. Palabras salvavidas.

Los poco más de 1.100 vecinos de los municipios de Ribera Alta y Kuartango, diseminados en 36 pequeños pueblos, consideran que hay dos servicios que sí funcionan: el taxi y sus dos consultorios médicos. «Todo lo demás, especialmente la caja de ahorros, es un desastre», clama un parroquiano en la barra del bar de Pobes.

«¿Dónde hay que firmar para evitar que se marche el facultativo de ahora?», demanda un recien llegado. En poco más de dos días se han recogido en la taberna un centenar de firmas pero hay más puntos para rubricar la protesta. La carta remitida a los dos ayuntamientos para que se la transmitan los alcaldes a Osakidetza tiene un tono muy amable con el actual galeno. «Solicitamos que se transmita nuestro malestar y desacuerdo a Osakidetza por el cese del médico actual, Josetxu, y la reincorporación de un médico amortizado». Se refieren a don Simón quien, tras ser jubilado por el Servicio Vasco de Salud hace dos años -a los 67-, pelea en los tribunales por regresar al consultorio.

«Se implica y te llama»

Para Josetxu, todo son elogios. «Ha logrado la sonrisa del mundo rural. Sus consultas son motivo de comentario y respeto. Te atiende, te escucha, te mira, se implica, te llama. El mejor que ha habido». La unanimidad es casi absoluta. Vecinos de todos los pueblos lo corroboran en el bar, en la calle o en los consultorios. «Esto es una demanda colectiva, no individual, estamos todos a una», sostienen. Con esa unanimidad y con esa respuesta tan rápida en cuanto se supo de la posible vuelta de don Simón resulta soprendente para los vecinos que Osakidetza no llegue a un acuerdo con el médico. Sin embargo, un juez ha decidido que puede reincorporarse hasta cumplir los 70 años algo que, acogiéndose a sus derechos, había reclamado.

Un vecino firma la protesta en el bar de Pobes.
Un vecino firma la protesta en el bar de Pobes. / Rafa Gutiérrez

Pero tras el elogioso trato a Josetxu hay un clamor contra el anterior médico. «No, nunca se le ha denunciado, pero muchos preferíamos ir a municipios distintos al nuestro para que nos atendiera otro», dice un hombre de 72 años, que cuenta que «no nos daba respuestas. Te sonreía, eso sí, pero te decía ‘lo tuyo no tiene solución’. Y era un ataque de gota. A los pocos días llegó el nuevo y me recetó una medicación. Por lo menos el dolor se me pasó».

Las historias que van desgranando los pacientes tienen un denominador común. Al galeno «parecía darle igual una gripe que un dolor de uñas. Es una buena persona, pero como médico no ha sabido tratar a la gente», dicen en la consulta de Kuartango otro grupo de personas que espera su turno con Josetxu quien, abrumado, prefiere eludir al periodista.

Hay quien opina que todas esas protestas y ese malestar de tantos pacientes, si existían razones, se debían haber hecho patentes antes. «En el Colegio de Médicos no tenemos constancia de ninguna queja en 30 años sobre él», manifestó el presidente de la institución, Kepa Urigoitia, que ha preferido mantenerse al margen de la polémica mientras no sea consultado. El doctor afectado es vocal del colegio.

Osakidetza asegura que no volverá el 1 de febrero

Un portavoz oficial de Osakidetza manifestó ayer a EL CORREO que el médico de 69 años interpuso recurso de alzada y demanda judicial para solicitar la prórroga en el servicio activo más allá de los 67 años, cuando el Servicio Vasco de Salud le dio de baja en su puesto de manera forzosa hace dos años. Una sentencia judicial le dio la razón y obliga a la reincorporación hasta que cumpla los 70, pero Osakidetza también ha recurrido el fallo y por tanto, de momento, no volverá a su puesto de trabajo como facultativo de Kuartango y Ribera Alta, lo que estaba previsto para el próximo 1 de febrero.

Los alcaldes de ambos municipios, Eduardo Fernández de Pinedo (Kuartango) y Jesús Berganzo (Ribera Alta), recogerán hoy las firmas y las llevarán a la dirección de Osakidetza. «Espero que recapacite ante esta protesta y él mismo evite volver», dijo Fernández de Pinedo.

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