Kevin, miembro del clan de los 'bartolos', pasa hoy a un centro de día

Varias dotaciones de la Policía Local en una intervención en la calle Santo Domingo. /Blanca Castillo
Varias dotaciones de la Policía Local en una intervención en la calle Santo Domingo. / Blanca Castillo

Tras pasar una semana internado, la «inquietud» reina entre los vecinos de la calle Santo Domingo porque «sus familiares nos han avisado a gritos de que ya lo tenemos por aquí»

DAVID GONZÁLEZ

«Tantos meses detrás de él, jugando al gato y el ratón para esto. Resulta bastante frustrante, pero la autoridad judicial tendrá sus razones». La frase la pronuncia un veterano agente, conocedor de las últimas novedades acerca de Kevin M.C., el joven miembro de los ‘bartolos’ con media docena de requisitorias judiciales que hace ocho días fue detenido tras semanas en paradero desconocido. Hoy o mañana volverá a la calle Santo Domingo tras estos días internado en un centro cerrado (denominación actual de los reformatorios) guipuzcoano.

No retornará de vacío. Deberá acudir los próximos meses -algunas fuentes hablan de hasta ocho- a un centro de día. Allí completará «actividades de apoyo, educativas, formativas, laborales o de ocio». El resto de cada jornada podrá estar y pernoctar con su familia, que ocupa varios pisos en Santo Domingo. Este conocido clan tiene «atemorizados» a vecinos y comerciantes de la zona, según declaraciones a EL CORREO de muchos de los afectados.

Esta rápida puesta en libertad encuentra fundamento en la Ley del Menor. Las órdenes de busca y captura se ceñían a expedientes abiertos durante su minoría de edad. De ahí que, tras su captura a manos de la Policía Local la noche del miércoles 11, se hiciera cargo de él el Juzgado de Menores y no el de guardia. La titular optó por su envío inmediato a Gipuzkoa como castigo por sus meses en rebeldía.

Durante las próximas semanas, este adolescente deberá responder por estas causas y otras ya presuntamente cometidas durante su etapa de adulto. En la actualidad cuenta con diecinueve años. Forma parte de la tercera generación del famoso ‘clan’, aún dirigido por los patriarcas Bartolo y ‘la María’. La Ertzaintza, por ejemplo, sospecha que este joven accedió a una casa de la misma calle Santo Domingo la noche anterior a su arresto. Los propietarios denunciaron el robo de diversos enseres y dinero. Un billete en su poder levantó las primeras sospechas policiales. El cotejo de ADN y de las huellas dactilares halladas en el piso podrían terminar de incriminarle o de eximirle.

Ruegos a Urtaran

En varias ocasiones se había escapado de los patrulleros. Siempre le detectaron en las inmediaciones de las viviendas controladas por su familia. Y por dos veces, un muro humano integrado por ‘bartolos’ y acólitos impidió su detención. Todo esto convirtió su captura en una cuestión de honor tanto para la Ertzaintza como para la Policía Local, que lo consiguió hace ocho días.

Ahora, su inminente retorno ha sentado a cuerno quemado en el vecindario. «Es una vergüenza, han tardado meses en atraparlo y ahora en una semana vuelve», clamó un residente. «Le vimos con un machete horas antes de que le detuvieran. Tenemos miedo. ¿Qué va a hacer el alcalde para ayudarnos? ¿Esperarán a que haya un muerto?», preguntó otra. «Esta mañana» -por ayer- «su familia estaba gritando que Kevin volvía, estaban muy contentos y crecidos», matizaron más sondeados.

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