Cárcel para un hombre que encerró a su exmujer en el coche y condujo 40 kilómetros en dirección contraria por la AP-68

Los agentes lograron interceptar el vehículo cerca de Armiñón. / Ertzaintza

El conductor, que acababa de consumir hachís y cocaína, pidió a su expareja que se durmiera porque «amanecerían en el paraíso»

EL CORREO Y AGENCIAS

Un juzgado de Vitoria ha condenado a dos años y medio de cárcel a un hombre acusado de encerrar en su coche a su exmujer y conducir de forma temeraria, bajo los efectos de las drogas y en sentido contrario durante 40 kilómetros por la autopista AP-68. El Ministerio Fiscal pedía 5 años y 5 meses de cárcel para el acusado pero en la vista celebrada este viernes ha modificado su escrito de acusación tras alcanzar un acuerdo con la defensa, que ha sido aceptado por el procesado, por lo que el juez ha dictado sentencia oral.

Además de la pena de cárcel, se le ha impuesto una multa de 2.160 euros, la prohibición de conducir vehículos a motor y ciclomotores durante 6 años, y de acercarse y comunicarse con la víctima a menos de 50 metros durante un año y medio (se le restarán los cuatro meses en los que tuvo en vigor una medida de alejamiento tras los hechos). El juez también ha acordado suspender la ejecución de la pena de cárcel durante cuatro años con la condición de que el hombre no delinca en ese tiempo y lleve a cabo 200 jornadas de trabajo en beneficio de la comunidad.

Los hechos ocurrieron en la noche del 28 octubre de 2016, cuando el hoy condenado quedó con su expareja en Vitoria para acercarla hasta la localidad de Nanclares de Oca. Con ella ya sentada en el asiento del copiloto, el hombre se fumó un porro de marihuana y esnifó dos rayas de cocaína. En ese momento la mujer quiso apearse del coche pero él se lo impidió al accionar el seguro y bloquear la puerta.

Sin pagar en el peaje

A partir de entonces condujo «de forma incoherente, cometió diferentes irregularidades» y finalmente accedió a la AP-68 en sentido contrario y a «una velocidad muy elevada». Desde la sala de control de cámaras de la autopista alertaron a la Policía autonómica de que un vehículo, un Volkswagen Golf, se había marchado sin pagar en el peaje de Altube y que circulaba hacia Zaragoza por la vía del sentido hacia Bilbao.

De esta manera circuló durante unos 40 kilómetros a una velocidad que «llegó a alcanzar los 200 kilómetros por hora» y estuvo a punto de colisionar con algunos turismos «con el consiguiente riesgo para la vida de la mujer y de los demás conductores». Durante este tiempo ella le rogó que la dejara bajarse del coche, a lo que él contestó «que se durmiera y se callara, que amanecerían en el paraíso».

Al mismo tiempo, varios conductores informaron al teléfono de emergencias de que se habían cruzado con un vehículo que iba «a gran velocidad» en sentido contrario por la citada autopista. La Ertzaintza movilizó varias patrullas, como el hombre no depuso su actitud, se cortó la autopista a la altura del punto kilométrico 71, en la localidad alavesa de Armiñón.

Marcha atrás a 40 0 50 kilómetros por hora

Los ertzainas, provistos de señalización luminosa y sonora para detener el vehículo y evitar colisiones contra otros, observaron cómo el coche que querían interceptar se acercaba a elevada velocidad por la mitad de la vía. Los ertzainas persiguieron al vehículo, cuyo conductor hizo caso omiso en todo momento a las indicaciones de parada. A escasos metros del vehículo policial, cruzado en la calzada, realizó una maniobra repentina de frenado después empezó a circular marcha atrás a unos 40 o 50 kilómetros por hora.

Los agentes iniciaron su persecución hasta que en una curva el acusado perdió el control, momento en el que los ertzainas detuvieron al conductor, que estaba «aturdido, con la mirada perdida y prácticamente no hablaba». Ya controlado, dio positivo en el prueba de detección de en THC, cocaína y benzoilecgonina. En el interior del coche, se localizó una funda de gafas que contenía varios cogollos de una sustancia, presumiblemente marihuana.

El hombre ha sido finalmente condenado por la comisión de un delito de conducción con manifiesto desprecio por la vida de los demás en concurso con otro de conducción bajo la influencia de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, así como por un delito de coacciones.

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