El jurado emite hoy el fallo sobre el asesinato de la dueña del Bugatti

El acusado, durante el juicio. /D. G.
El acusado, durante el juicio. / D. G.

Tras no llegar a un acuerdo ayer, los nueve ciudadanos anónimos deciden hoy sobre la responsabilidad del único acusado, ex de la víctima

David González
DAVID GONZÁLEZ

La decisión está en manos de nueve ciudadanos anónimos. Seis hombres y tres mujeres. Desde el mediodía de ayer, y en una sala protegida del Palacio de Justicia, debaten sobre el veredicto en torno al asesinato de Rosa, la que fuera dueña del controvertido bar Bugatti. Este jurado popular debe determinar si el único acusado, Leo, un dominicano de 48 años y pareja de ida y vuelta de la víctima, la mató la madrugada del 1 de noviembre de 2014.

Ayer escucharon durante tres largas horas los alegatos finales de Fiscalía, Abogacía del Estado y defensa. Los dos primeros pidieron su condena. El tercero, la libertad. También fue el turno para la última palabra del encausado. Con tono pausado y gesto ausente, éste manifestó que «soy inocente, Espero que pronto, muy pronto, encuentren al culpable. No tengo más que decir».

A partir de ahí, los nueve miembros del jurado se retiraron a deliberar. Son necesarios siete votos favorables para condenar a Leo. Y sólo cinco para exculparle. Al filo de las nueve de la noche convocaron a las partes -Fiscalía, Abogacía del Estado y defensa- para la escucha del veredicto. «Cuando se tarda tan poco, suelen ser sentencias condenatorias», matizan fuentes judiciales. Así apuntaba en este caso, pero algo ocurrió y los miembros del jurado, en un gesto de enorme responsabilidad, optaron por la prudencia.

Marcha atrás a las 22.00

A eso de las diez de la noche solicitaron más tiempo a la Audiencia Provincial de Álava, donde se revisa este caso de violencia de género con el peor final posible. La noche la han pasado, aislados, en un hotel vitoriano. Esta misma mañana retoman las deliberaciones. Tienen hasta mañana como plazo máximo, aunque medios judiciales descartan «que se alarguen tanto».

Aunque el jurado tiene mucha información que procesar. Han seguido diez días de sesiones. Con más de setenta testigos. Este inusual número se debe a que el acusado, Leo, un dominicano de 48 años y pareja de ida y vuelta de la víctima, siempre ha defendido su inocencia en este crimen. Como tampoco apareció ningún arma ni hubo testigos directos, la acusación tuvo que hilvanar una exhaustiva labor de investigación.

Para la parte acusatoria, el hallazgo de ADN del procesado en el cuerpo de Rosa y en un bote de jabón líquido, más la geolocalización de los móviles de acusado y víctima, son las evidencias de un asesinato presuntamente cometido porque ella «quería empezar una nueva vida lejos del acusado».

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