Juegos de mesa

Juegos de mesa
ÁNGEL RESA

Si le pagaran a uno por idear ‘revivals’ pensaría en Vitoria como punto de partida para actualizar éxitos del pasado. Miro a través del retrovisor de la vida los juegos de mesa tan anteriores a la revolución tecnológica que un día empezó y nunca termina y veo a la capital alavesa espléndidamente colocada para acoger la sede central de aquellos entretenimientos familiares. Por ejemplo, colocar de nuevo sobre el tapete el Monopoly aprovechando la compra masiva de lonjas en el Ensanche a cargo de un veterano emprendedor de la tierra. Ya saben, reeditar aquellas transacciones por las que los participantes se adueñaban de hoteles, tiendas y bloques de pisos en las principales capitales del mundo en un ejercicio supino de capitalismo y ojo mercantil. O sacar del armario el de los barcos, que ponía punterías y lógicas a prueba para el toque inicial y posterior hundimiento de navíos de diferente eslora. Propongo para ello Foronda como escenario, envuelto como está el aeropuerto entre la casilla idílica (H-24), la mediopensionista actual (H-16) y el rejón de castigo previo (H-12).

La carga le ha permitido bombear sangre porque, sin el transporte noctámbulo de bultos, hace tiempo que habría justificado la acepción de ‘terminal’, tal era su estado diurno a falta de pasajeros en su ensalzada pista y obsoletas instalaciones. Y resurge potente otra vez -quizá suene demasiado optimista traer aquí el himno del Glorioso- tras el retorno hace un año de la compañía irlandesa que una década antes dejó al aeropuerto vitoriano descompuesto y sin alas. Desde la primavera de 2017 queda la sensación de que Foronda levanta el vuelo, aunque las exigencias de Aena y un vistazo a otros aeródromos eleven el H-24 a rango de anhelo difícilmente alcanzable. Cuesta mucho imaginar nuestra base de despegues y aterrizajes a la misma altura que Madrid, Barcelona, Málaga, Alicante y los destinos insulares, por mucho que algunos aviones de Ryanair tiendan al turismo sobrevolando a la fuerza la capital alavesa, Miranda y Haro hasta la apertura de este Foronda sometido a régimen horario.

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