Los vitorianos Víctor y David Mayoral: «Los jóvenes deberíamos centrarnos en innovar y romper barreras»

Víctor y David Mayoral posan con el trofeo que les acredita como 'Alaveses de septiembre'. / J. ANDRADE
Víctor y David Mayoral posan con el trofeo que les acredita como 'Alaveses de septiembre'. / J. ANDRADE
Alaveses de septiembre

Los hermanos fundadores de Erle Robotics, 'Alaveses de septiembre', analizan su éxito y miran al futuro con nuevos proyectos

LAURA ALZOLA VITORIA.

En dos años, Víctor y David Mayoral Vilches (Vitoria, 1989 y 1992) han convertido Erle Robotics -adquirida por una multinacional suiza y apoyada por Sony- en un referente mundial. Determinados a seguir innovando a pesar de «los sacrificios» de emprender, comparten sus ideas y motivaciones.

-¿Cómo se imaginaban el futuro cuando comenzaron con Erle?

-David: Pensábamos en poner nuestras ideas en común, como hermanos, en un proyecto. En entrar al mercado laboral.

-Víctor: No imaginábamos que fuéramos a tener este impacto, o que aquellas decisiones definirían tanto nuestro futuro.

-¿Cuáles dirían que fueron los factores clave que permitieron el éxito inicial de Erle?

-David: El equipo que hacemos. Mi hermano y yo somos perfiles totalmente distintos, con diferentes aptitudes que se complementan.

-Víctor: Y que entendimos que eran necesarios tres tipos de personas: gente excelente en el equipo técnico, personas que diseñaran y cuidaran la imagen de nuestros productos, y perfiles comerciales, de venta, igualmente imprescindibles.

-¿Cómo se obtiene la confianza de los inversores en un ámbito técnico, tan complejo?

-David: Es una cuestión de tener el conocimiento, pero también de saber transmitirlo.

-¿Les pusieron obstáculos por jóvenes?

-David: No teníamos experiencia previa en los negocios y aunque eso fuera un handicap, creo que también se convirtió en algo positivo. Estábamos seguros de que queríamos romper ese mercado. Aprendimos rápido, haciendo sacrificios.

-¿Qué actitudes se encontraron?

-Víctor: De descrédito y escepticismo, mucho. Y quizá de una falta de aceptación por distintos aspectos. Por edad, por cultura... Hay diferentes barreras para emprender que siguen ahí. Los jóvenes deberíamos centrarnos en innovar, precisamente porque esa es la única vía para romper y cambiar las cosas.

-¿Es Euskadi un territorio hostil o terreno fértil para el emprender?

-David: Sin duda, uno fértil. Euskadi ofrece diferentes alternativas para emprender tanto con apoyo regional como local. Además hay un ecosistema industrial y tecnológico que favorece la integración de nuevas ideas en este ámbito. Y la inversión es creciente. Estos últimos años ha habido ventas de 'startups', lo que ha aumentado las posibilidades de reinversión en el propio territorio. El dinero vasco se reinvierte en Euskadi.

-De Silicon Valley a Euskadi. ¿Por qué decidieron dirigirse al mercado internacional desde Vitoria?

-Víctor: El mercado tecnológico es, tiene que ser y será internacional. Las innovaciones deben enfocarse a potenciales clientes en cualquier parte del mundo. ¿Por qué desde Vitoria? Porque es nuestra ciudad natal, la que nos ha dado tanto, donde está nuestra familia. Donde nos sentimos cómodos, algo necesario cuando uno emprende.

-¿Qué ventajas tiene emprender en una ciudad de tamaño medio?

-David: Que una vez que entras en el ecosistema la gente te conoce, no te olvida. El aspecto negativo es que el potencial acceso a financiación no alcanza el de una gran ciudad. No obstante, yo diría que en Euskadi tenemos una situación especial.

-Víctor: Añadiría que trabajar en una ciudad mediana posibilita un mejor equilibrio entre la vida profesional y personal. La calidad de vida que nuestro equipo tiene a su alcance en Vitoria es significativamente mayor a la que cualquier otra empresa puede ofrecer a sus trabajadores en lugares como Madrid, Barcelona o incluso Bilbao.

-Acaban de anunciar un programa de becas dirigido a mujeres, ¿por qué?

-Víctor: Porque creemos que sigue habiendo una clara desconsideración hacia las mujeres. Porque queremos acceder a ese otro 50% del talento que existe y no está siendo tenido en cuenta, contribuir a que se explote un talento tan o más válido que el ya puesto en escena por hombres. Y, sinceramente, porque creemos que es nuestra responsabilidad. En la universidad de Stanford, la carrera más escogida por mujeres es ingeniería informática. Hay que impulsar este avance, también aquí.

-¿Qué ha aportado Erle a la ciencia de la robótica hasta el momento?

-Víctor: Hemos hecho contribuciones a la robótica modular, tanto en hardware como en software. También estamos con nuevas técnicas de inteligencia artificial, inspiradas en el cerebro humano. Con métodos centrados en entrenar a los robots mediante recompensas y penalizaciones para que desarrollen comportamientos versátiles.

Robots por módulos

-¿Cuáles creen que son las líneas principales del futuro próximo de la robótica?

-Víctor: Los robots serán modulares, tendrán componentes intercambiables y podrán ser utilizados para diferentes tareas. Las técnicas de inteligencia artificial se incorporarán cada vez más, haciéndolos más versátiles, inteligentes. Esto significa que la ciberseguridad en la robótica se convertirá en un área con mucho potencial. Debemos asegurarnos de que los robots ejecuten sus tareas de manera segura, controlada, sin producir daños.

-Emprendieron a los 20 y 23. ¿Dónde se imaginan en cinco años?

-David: Tras la venta de Erle el pasado año, he tenido la oportunidad de viajar. Ahora, de vuelta, con más experiencia, contactos y visión, estoy emprendiendo una nueva aventura, llamada Alias Robotics, dedicada precisamente a la ciberseguridad para robots, un área en el que creemos que hay grandes oportunidades y en la que Alias será pionera y relevante, seguro.

-Víctor: A mí creo que me gustaría salir un poco de esta vorágine de sacrificio, viajes e innovación de los últimos años y centrarme algo más en proyectos personales. Al mismo tiempo, por supuesto, querré seguir cerca de la tecnología y apoyar iniciativas interesantes como Alias Robotics.

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