José Cardiel, un alavés en la utopía jesuítica americana

Pequeña estatuilla que homenajea al jesuita José Cardiel. /
Pequeña estatuilla que homenajea al jesuita José Cardiel.
Historias perdidas de Álava

Este cartógrafo y explorador de Laguardia es fundamental para entender qué ocurrió con las misiones indígenas

FRANCISCO GÓNGORA

En Mar del Plata, ciudad turística argentina, hay una calle dedicada al padre Cardiel, un misionero jesuita, explorador, geógrafo y escritor nacido en Laguardia en 1704, que participó y narró una de las más impresionantes utopías que ha intentado la humanidad: las misiones de la orden de Jesús en tierra americana. Según Ángel Martínez Salazar, «las obras de Cardiel son una fuente inagotable para conocer la vida en las misiones guaraníes: ofrecen noticias de primera mano sobre usos y costumbres de los indígenas, plantas cultivadas. Si a eso le añadimos que fue un pasable cartógrafo, gran viajero y curioso observador de la naturaleza comprenderemos la importancia de sus trabajos»

Las llamadas reducciones indias fueron poblados indígenas gestionados por la congregación fundada por San Ignacio de Loyola en toda la América Latina. José Cardiel expresa muy bien el sentido de esa palabra: «Métodos para reducir a vida racional y cristiana a los indios infieles que viven vagabundos sin pueblos ni sementeras». Reducirlos era concentrar a los nómadas en poblados para controlarlos y catequizarlos. Los jesuitas intentaban crear una sociedad con los beneficios y cualidades de la sociedad cristiana europea, pero ausente de los vicios y maldades que la caracterizaban. La película ‘La Misión’ refleja perfectamente el final terrible de aquella utopía que ha dejado construcciones que son ahora Patrimonio de la Humanidad, pero un gran manto de silencio hacia aquellos religiosos que fueron perseguidos y reprimidos.

José Cardiel fue uno de ellos. Era hijo de José Chueca Cardiel, médico de Vitoria, y de Antonia de Lagunas. Siendo niño fue a vivir a la capital alavesa. Ingresó en los jesuitas a los dieciséis años y estudió en Villagarcía y Medina del Campo. Y en cuanto terminó sus estudios fue enviado a América. En 1731 llega a las reducciones guaraníticas y en pocos años habla diversas lenguas de los indios, principalmente la difícil habla de los guaraníes. Participa como capellán del Ejército en la campaña contra los llamados comuneros de Paraguay, una rebelión contra el gobernador Manuel de Ruiloba al que mataron. Entra en Asunción junto al durangués Bruno de Zabala, enviado del rey. Cardiel pasa de misión a misión durante muchos años y en alguna ocasión ve sufrir a sus indios atacados por la viruela, algo que le conmueve.

Restos de Nuestra señora del pilar de Puelches, una de las misiones creadas por el padre Cardiel
Restos de Nuestra señora del pilar de Puelches, una de las misiones creadas por el padre Cardiel

Después de 12 años es enviado a Corrientes para la creación de reducciones de indígenas Mocobíes. Participa en la de San Francisco Javier y se le envía después a Santa Fe donde construye otro pueblo para los abipones. También trabajó con los charrúas. En agosto de 1745 fue designado para explorar las costas patagónicas. Dibujó mapas y un diario de su viaje. Contactó con Araucanos, Puelches, Picunches, Toelches y otras tribus.

En 1746 funda la misión de Nuestra Señora del Volcán. Dos años más tarde emprende otro viaje desde Buenos Aires con la intención de reconocer por tierra la desembocadura del río Sauce, lo que no había podido realizar en su anterior expedición con la fragata San Antonio. Su objetivo era misionero, reducir en pueblos a los indios que encontrara para cristianizarlos, pero al mismo tiempo cruzó ríos y arroyos que ningún europeo había visitado hasta entonces y recorrió llanuras, montes y cerros desconocidos. Pero algunos indios que le acompañaban le abandonaron y la expedición tuvo que suspenderse.

Tras pasar por el colegio de Asunción y el pueblo de Itapúa, uno de los principales de las misiones guaraníticas, dejando constancia de su creatividad, se encontraba en el pueblo de San Ignacio de Guazú cuando comenzó a desquiciarse toda la labor misionera de las reducciones gracias a la intervención de los portugueses y la firma del tratado de Límites de 1750. Este tratado significó que por conservar la colonia de Sacramento, siete pueblos de las reducciones jesuíticas que quedaban en la margen izquierda del río Uruguay, debían pasar a manos portuguesas. Dichos poblados eran: San Borja, San Nicolás, San Luis Gonzaga, San Lorenzo, San Miguel, San Juan Bautista y Santo Ángel.

San Ignacio de Guazú, misión donde se encontraba el padre Cardiel cuando se firmó el tratado de Límites y comenzó la guerra.
San Ignacio de Guazú, misión donde se encontraba el padre Cardiel cuando se firmó el tratado de Límites y comenzó la guerra.

Fue un mazazo para toda la labor jesuítica. En los territorios de Portugal se permitía la esclavización de los indígenas (en aquella zona eran guaraníes) mientras que en los territorios españoles todos los indígenas eran automáticamente súbditos de Su Majestad, y por tanto gozaban de su protección, por lo que no podían ser esclavizados. Esta diferencia en el estatus legal de la población indígena, inflamada por los propios jesuitas, provocó la resistencia a entregarse a los portugueses. La llamada Guerra Guaranítica se extendió de 1752 a 1756. En la batalla de Caibaté murieron 1.700 indígenas y enfrentó a los guaraníes contra los ejércitos de España y Portugal que defendían la imposición de las nuevas fronteras.

Finalmente, las siete misiones no pasaron a manos portuguesas, pero esta resistencia de los jesuitas y de los indígenas tutelados por ellos provocó a la larga que la corona española temiera por la estabilidad en la zona y fue el germen de la motivación para la Pragmática Sanción de 1767, por la cual Carlos III decretaba la expulsión de los jesuitas de todos los territorios de ultramar.

Precisamente, es otro alavés, Bernardo Ibáñez de Echavarri, un resentido contra la Compañía de Jesús, quien utiliza el diario de un sacerdote que no ocultaba su simpatía por los indios , para acusar a los jesuitas de extraer beneficios explotando a los indígenas. Esta argumentación es utilizada también por la corona española . Uno de los expulsados, naturalmente, es Cardiel que es desterrado en 1769 a Italia. Fallece en la localidad de Faenza en 1782. La orden había sido disuelta en 1773. Todo el sistema de las misiones jesuíticas se deshizo.

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