Javier Gurruchaga: «Trump no es agradable ni en broma»

El cantante Javier Gurruchaga simula unos cuernos con sus manos en la imagen que precede al disco "Anda suelto Satanás" de la Orquesta Mondragón./
El cantante Javier Gurruchaga simula unos cuernos con sus manos en la imagen que precede al disco "Anda suelto Satanás" de la Orquesta Mondragón.

La Orquesta Mondragón celebrará sus 40 años de rock y humor con todos sus éxitos el viernes en la sala Kubik

NATXO ARTUNDO

Cantar a una "Muñeca Hinchable" no era nada sencillo en 1979, y menos bautizar así un disco. Tampoco lo era montar todo un "show" en cada actuación. Pero entonces ya llevaba tres años de vida la Orquesta Mondragón, que se había ganado a pulso su fama como espectáculo y como banda de rock and roll. Cuatro décadas después, el grupo liderado por Javier Gurruchaga desembarca en Vitoria con todos sus éxitos: el viernes, en la sala Kubik, a partir de las 22.00 horas, con patrocinio de EL CORREO. Y hasta viene Trump.

– Está ahora en México. ¿Qué tal por allá?

– Preparando futuros conciertos para esta primavera, viendo a amigos y un poco de todo. Una escapadita de once horas y media de avión.

– ¿Y no le da miedo que, estando allá, Trump le pida dinero para pagar el muro?

– Ja, ja. Bueno, ahora sale mucho en la prensa, de gira por China o Vietnam. Hubo un tiempo, sobre todo al principio, en que le tomábamos más en serio, pero ahora casi nada de lo que dice o propone hace mucha mella en la gente. Es un señor de mucho ruido y pocas nueves, y mejor que sea así. Desde luego, no está nada bien visto aquí ni tampoco en mi caso.

– ¿Cómo le ve?

– Se le puede calificar de fantasma y con muchos otros adjetivos. No es un gobernante, es un propietario de hoteles con unas maneras bastante autoritarias. Y la conclusion que, como yo, saca mucha gente es que es un idiota.

– ¿Qué tal convive con el resto de personajes de la Mondragón?

– Es una buena cuestión. Es un personaje que, así como los otros caen simpáticos, este es gracioso pero –al rato que estás haciéndolo– te estás sintiendo un poco incómodo. Y la gente, también. No es un personaje que no provoque gracia, pero a veces me han llamado de todo, ja, ja. Aunque saben que estoy haciendo de Trump. No es agradable ni haciendo broma, vamos.

– Con 40 años de banda, a algunos les llaman "leyendas". En este país, ¿cómo cree que le ven a usted?

– No sé, de todas las maneras. Habrá quienes se vayan olvidado, otros no me conocen. El tiempo no pasa en balde. Pero ya son años y la verdad es que duele ver esos números, no me gusta nada. Aunque la gente sale satisfecha de los conciertos, el paso del tiempo es algo implacable.

– ¿Y usted mismo?

– Me veo con muchas ganas, como cuando empezaba. La música no tiene edades, así que hasta que el cuerpo aguante. El otro día vi unas fotografías de Little Richard que se retiraba y ha vuelto a su iglesia, estaba ya muy avejentado, a los 85 años. Era uno de los que inventó el rock, pero todo tiene un tiempo. Yo intento mirar adelante y seguir haciendo cosas. Compagino los conciertos con un musical, "Merlín, la leyenda".

– Recuerdo verles allá por el año 78 con aquel "show" tan teatral y tan rockero...

– Seguimos haciendo eso un poco, ¿no? Eran tiempos en los que tenías que tener en cuenta que esto lo alquilabas en casa de Pepita y lo tenías que devolver al día siguiente, el traje de nosequé, comprar el spray... Era todo un poco amateur pero tenía su gracia.

Stones y Beatles

– Desde luego.

– Y han pasado 40 años... Salvando las distancias, hace poco vi a los Rolling Stones y siguen estando en forma, muy bien, sobre todo, Mick Jagger. Vi a un Keith Richards un poquito cansado, tocado. Tienen muchos años, es ley de vida. Yo me encuentro con las mismas ganas de hacer ese cabaret rock, con más años y experiencia también.

– Hizo aquel "sketch" televisivo con los Joglars de "Ubú President" y "la Moreneta". ¿El "procés" ha logrado superarlo?

– Los tiempos que corren son difíciles. Allí hay un programa que se llama "Polonia", que tiene gracia pero, por lo que leo, está al servicio de una determinada forma de entender la situación. Es difícil hacer cosas hoy. Nos hemos vuelto más reaccionarios, con más miedo, con un humor más blanco. Pienso que hemos retrocedido bastante. En Cataluña, además, coincidirán más cosas.

– A estas alturas, ¿cuánto tiene de donostiarra y de madrileño?

– Nací en San Sebastián y siempre me he sentido donostiarra y ciudadano del mundo. Me siento a gusto en muchos sitios, como en Ciudad de México. Madrileño se siente uno menos, porque allí todo el mundo es de todos los lados.

– Ese carácter encaja con la música de los Beatles. ¿Caerán algunos temas de "Liverpool Suite"?

– Sí. Los Beatles eran ciudadanos del mundo aunque presumían mucho de Liverpool, que está muy bien. Siempre canto el "Imagine", que buena falta nos hace un tema tan abierto y tan libre, para todos. También lo digo por la que está cayendo en Cataluña. Solemos hacer varias del "Liverpoool Suite", que grabamos tras haber actuado en The Cavern, hace cinco años.

– Hay en su repertorio temas con un cierto humor negro. ¿Le gusta a usted?

– Sí, en los comienzos de la Orquesta, hacíamos temas en inglés macarrónico o hasta nos lo inventábamos. No había una tema por dónde tirar. Vino Eduardo Haro Ibars y definió un poco el tono. Nos gustaba ese humor negro: te reías con cosas que tenían que ver con el paso del tiempo, la muerte, lo fortuito, lo fantástico. El cine nos inspiraba mucho, ya antes de que saliera a la palestra Tim Burton, que me parece un genio.

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