Las instituciones buscan medidas urgentes para los ‘pichis’ tras los últimos altercados

Una mujer ajena a la información, en una habitación del albergue municipal Cmas. /I. Aizpuru
Una mujer ajena a la información, en una habitación del albergue municipal Cmas. / I. Aizpuru

El Ayuntamiento de Vitoria medita expulsar del albergue municipal a un miembro del clan por agredir a otro usuario, mientras que Alokabide podría realojarlos «en breve»

DAVID GONZÁLEZ

La mano tendida por el Gabinete Urtaran a la familia Manzanares-Cortés, más conocidos como los ‘pichis’ y a los que cobija desde mayo en un albergue municipal, podría cerrarse bien pronto. Al menos para uno de ellos. Un menor de diecisiete años a quien efectivos de la Policía Local identificaron ayer acusado de agredir a otro inquilino del Cmas, acrónimo de Centro Municipal de Acogida Social. «No se trata de un episodio aislado», certifican fuentes policiales. Las patrullas han intervenido «en varias ocasiones» desde su «realojamiento temporal» en un módulo familiar de este complejo público, con capacidad para 67 plazas y localizado en la Avenida del Mediterráneo.

El panorama descrito a EL CORREO por medios policiales resulta, cuando menos, preocupante. «Cada vez que vamos al albergue encontramos peor al personal del centro y a otros usuarios. Nos hablan de que estas personas» -en referencia a los ‘pichis’- «no atienden a razones, de que están imponiendo sus normas y no dudan en valerse de las amenazas para salirse con la suya», coinciden todas las fuentes consultadas, tanto de la comisaría de Aguirrelanda como de la plantilla dependiente de Políticas Sociales.

«O te unes a ellos o te tienes que ir del centro, como ha ocurrido con alguno de los otros residentes». El agredido ayer se había marchado del Cmas hace escasas fechas. Al parecer, por un desencuentro con su atacante. En la mañana de ayer acudió a recoger unos enseres. El menor «le golpeó sin mediar palabra en presencia de una trabajadora social». Hasta tres patrullas se presentaron casi de inmediato en el edificio para restituir el orden.

Según ha sabido este periódico, este altercado acarreará consecuencias para este joven. En el Departamento de Políticas Sociales ya se ha abierto ficha con la idea de aplicar el reglamento interno. La medida más severa incluiría la expulsión del albergue de este chico por su pésimo comportamiento.

A Zabalgana o a Salburua

De manera paralela, la administración local ha intensificado las gestiones para que Alokabide, la sociedad del Gobierno vasco que gestiona pisos sociales para personas con recursos limitados, les realoje. En Zabalgana o en Salburua. Ese traslado se producirá «en breve», coinciden todos los medios consultados y sabedores de la evolución de los Manzanares-Cortés.

Tres patrullas de la Guardia urbana acudieron ayer al centro de acogida para restituir el orden

El de ayer es el último incidente atribuido a esta familia, que irrumpió abruptamente en la escena vitoriana el verano de 2016 al ocupar una casa en Abetxuko. Aquello desató una respuesta casi unánime de este barrio. Luego se trasladaron a otra contigua al firmar un contrato teóricamente legal y ahora judicializado. Recibieron dos condenas menores, pasaron 24 días en el local de SOS Racismo tras una salida en falso de su hogar en la calle El Cristo y, desde mayo, viven bajo el paraguas del Ayuntamiento.

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