Cuando el inspector de Hacienda es el vecino. Las denuncias crecen en Álava

Trabajadores de fontanería, pintura o albañilería han sido denunciados por ofrecer trabajos sin factura. /EC
Trabajadores de fontanería, pintura o albañilería han sido denunciados por ofrecer trabajos sin factura. / EC

El servicio foral para denunciar de forma anónima posibles fraudes fiscales recibió 83 acusaciones en 2017

MARÍA JOSÉ PÉREZ

Dicen que cada aficionado al fútbol lleva en su interior un entrenador, aunque su alineación particular se quedará para la tertulia con sus amigos. No podrá llegar más allá porque nunca tendrá la oportunidad de ejercer, en el sentido literal de la palabra, de Zidane, Valverde o Abelardo, por acercarlo más a la tierra. No pasa lo mismo con Hacienda. Aquí en Álava existe, sin embargo, un puñado de ciudadanos que tienen alma de inspector y, lejos de ser profesionales del ramo, ejercen. La lucha contra el fraude fiscal desde la calle existe aunque sea poco conocida y reconocida públicamente.

En realidad, cualquiera puede convertirse en ese hipotético controlador. Y sin miedo, porque el denunciante del hecho delictivo puede permanecer en el anonimato. Aunque, eso sí, «siempre hay que aportar evidencias o indicios suficientes», avisa el diputado foral de Hacienda, José Luis Cimiano. En el año 2012, la Diputación habilitó un teléfono (945 181518) en el que se recogen denuncias de situaciones sospechosas de fraude o de irregularidad fiscal que serán abordadas por inspectores de Hacienda. Durante 2017, el número de denuncias telefónicas fue de 23, una cifra similar a la de años anteriores (se mueven entre 20 y 25).

La clave

112.302
euros recaudó en 2017 la Hacienda foral tras la apertura de 36 expedientes por fraude que tuvieron como origen 83 denuncias ciudadanas.

Pero no es el único sistema si se quiere destapar las ilegalidades que comete, pongamos por ejemplo, el pintor que acaba de dejar su casa impecable y que ha pretendido cobrarle en 'negro'. Hay otras tres posibilidades: por correo electrónico, por carta o de forma presencial. «Atendemos y analizamos todas las denuncias que recibimos de particulares, siempre y cuando lleguen con documentación que pueda ser indicio para abrir un expediente», aclara Cimiano. El año pasado se enviaron 83 y en 36 casos se abrió documento de inspección. Es el ejercicio que más denuncias han prosperado: en los dos anteriores se repitió la cifra de 29, en 2014 se quedaron en 14 y en 2013, en 20.

Más allá del importe que se recupera para las arcas forales, que en el último ejercicio ascendió a 112.302 euros (pese a ser menos las denuncias en 2016 la cantidad rondó los 300.000 euros), es destacable que la ciudadanía se implique en la erradicación del fraude a todos los niveles. «Hay que seguir trabajando en la concienciación, dejar claro que el que defrauda no es más listo que los demás, sino que está robando a toda la ciudadanía», remacha el diputado de Hacienda.

128 millones por otras vías

«Hay que agradecer a quienes dan el paso de denunciar», continúa Cimiano. Aunque los delatados no pensaron lo mismo, claro. Y menos si algunos llegan a enterarse de quién es el que los ha puesto en manos del fisco. Porque en numerosas ocasiones son «sus propios familiares o personas de su entorno laboral» los que descubren las malas prácticas, según avanzan en la institución foral. Y en otras, los clientes de los establecimientos molestos porque no les han entregado una factura. O el inquilino de un inmueble al que el propietario se niega a hacerle un contrato.

«Hay que trabajar en la concienciación. El que defrauda no es más listo, roba a toda la ciudadanía» José Luis Cimiano, Diputado de Hacienda

Es un grano de arena. La colaboración ciudadana se une al trabajo de la Inspección, que el año pasado «detectó más de 80 millones en fraude», recuerda el diputado, a los que se suman «los 48 que afloraron por vía de gestión», señaló. Esos más de 128 millones en total son «el importe que han detraído de los recursos de todos los alaveses, sostiene el titular de la cartera foral. A veces se olvida la relación entre el impuesto no abonado y el servicio público», indica Cimiano, que recuerda la importancia de «no aceptar prácticas fraudulentas».

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Álava, Irpf

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