Dos informes valoraron Urvasco por encima de los 200 millones

Antón Iráculis se encamina al Palacio de Justicia. /Rafa Gutiérrez
Antón Iráculis se encamina al Palacio de Justicia. / Rafa Gutiérrez

La acusación afirma que, sabedores del cariz del desplome, disfrazaron como venta de acciones de un clan a otro lo que, en realidad, era una salida de capital que debía haber ido a sus acreedores

David González
DAVID GONZÁLEZ

El pulso de cifras, informes y valoraciones en que se ha convertido el 'caso Iráculis' dio un respiro ayer a los encausados. Este macrojuicio evalúa si entre las dos familias copropietarias del otrora poderoso grupo Urvasco, los Iráculis y los Silgo, «desviaron» 34,7 millones de euros a sus cuentas particulares cuando el holding comenzaba a hacer aguas, allá por junio de 2008. La acusación afirma que, sabedores del cariz del desplome, disfrazaron como venta de acciones de un clan a otro lo que, en realidad, era una salida de capital que debía haber ido a sus acreedores.

La defensa, en este sentido, sumó ayer argumentos a su tesis absolutoria gracias a dos consultores. Ambos realizaron hace algo más de una década los informes sobre el estado de cuentas de Urvasco. Con datos «de 2006», uno dijo entonces que su valor «superaba los 200 millones de euros». El otro, con cuentas de 2007, lo elevó «a 746 millones».

Iráculis y Silgo se repartían el holding al 50%, aunque hacía meses que los segundos «querían vender su participación», matizó un tercer asesor. Aquel tira y afloja duró año y medio, lo que generó «agotamiento» en la titular de las acciones a la venta, Mari Carmen Hernández, madre de los Silgo. Por eso, abundó este experto, entregaron su parte por «unos 79 millones de euros», muy por debajo de las valoraciones emitidas. «Tras la venta hubo alivio y decepción por el precio, incluso pensaron que Iráculis había hecho una compra excelente», cerró. El pago se hizo en varias fases. Hubo dinero y 'especies' -varios pisos-.

Cuentas desfasadas

Sin embargo, estas explicaciones no convencieron a la acusación particular, el fondo inmobiliario Carey Value Added. Su representante insinuó en su turno que ambas valoraciones estaban desfasadas en el momento de la compraventa, junio de 2008. En este sentido, en la sesión de hoy se esperan nuevos informes financieros, estos de la parte acusatoria, que podrían arrojar nuevos datos.

Esos 34,7 millones se sacaron de Urvasco a través de una sociedad de nuevo cuño llamada Numerus Clausus, propiedad de Antón Iráculis, su mujer, dos hijas y el que fuera su hombre de confianza, Pablo Couto. Les piden de cinco a tres años y medio de cárcel. Ocho miembros de la familia Silgo figuran como posibles responsables civiles subsidiarios. Un alto directivo de Urvasco defendió ayer el trasvase, en dos partidas de «posibles beneficios» y otra de un «préstamo». «En junio hubo beneficios», ilustró. «Pero en agosto, no».

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