Cortan el gas a un local para lograr pizzas gratis en Vitoria

La Policía Local sorprende a jóvenes por quitar el suministro a una pizzería para impedir la entrega en tiempo y no tener así que pagarlas

DAVID GONZÁLEZ

Con la cocina a pleno rendimiento para satisfacer los pedidos de las cenas del lunes, algo falló. El suministro de gas se cortó de improviso. Cocineros, responsable y motoristas no daban crédito. Buscaron la causa de la avería sin éxito. Pasaban los minutos y las peticiones comenzaban a amontonarse. Hasta que se percataron de que no había fallo alguno, sino que se trataba de algo más enrevesado.

Alguien había cortado el suministro. De manera intencionada. El sabotaje se había producido fuera del establecimiento hostelero, una conocida pizzería especializada en comidas a domicilio y con una arriesgada política de venta. El autor o autores habían accedido a una arqueta próxima al local y situada en plena calle. Se las habían ingeniado para abrirla y cerrar la llave de paso del gas. Así de fácil.

La razón de semejante acción se conocería más tarde. Los responsables del local pidieron ayuda al 092, el teléfono de emergencias de la Policía Local. Mientras, trataron de cumplir a la carrera con las comandas encargadas. Lo hicieron, aunque en varios casos las pizzas y los demás extras llegaron a sus clientes con más de una hora de retraso. Ahí estaba la clave de todo.

Porque este local, perteneciente a una conocida cadena, tiene entre sus bases el compromiso de regalar la comida cada vez que tarde más de sesenta minutos en entregar. Los trabajadores y los agentes participantes pronto tiraron por esta vía.

Y los primeros sospechosos fueron los integrantes de una cuadrilla de chavales, la mayoría menores de edad y «conocidos» entre los patrulleros de este cuerpo. Se presentaron a por su pedido -de unos veinte euros- con la exigencia de no abonar ni un chavo al excederse del tiempo reglamentario. Curiosamente, uno de ellos tenía «las manos negras», probablemente de haber manipulado la arqueta. Los chicos fueron identificados, por lo que su artimaña podría acabar en la Fiscalía de menores.

Otra vez, con éxito

«Para ellos será una chiquillada, pero el daño causado es mayor del que parece. No pudimos cumplir con muchos clientes y el perjuicio económico es claro», se quejan desde esta pizzería.

Más cuando no es la primera vez que sufren un ataque para lograr pizzas gratis a la fuerza. «Hace unos quince días» -recuerdan desde la comisaría de Aguirrelanda- «otros chicos también fueron a esa arqueta y dejaron a oscuras todo el local». En aquella ocasión, la treta les salió perfecta. Aguardaron a que se cumpliera el tope horario, se acercaron a otro local de esta cadena también en Vitoria y exigieron su comanda. Esa noche cenaron gratis.

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