La huelga de celo de la Policía Local de Vitoria se salda con 20.000 multas

Un agente de la Policía Local sanciona a un ciudadano durante la huelga./Igor Aizpuru
Un agente de la Policía Local sanciona a un ciudadano durante la huelga. / Igor Aizpuru

Los vitorianos han sido víctimas directas de un conflicto que ha dejado sanciones por valor de casi un millón de euros

Ander Carazo
ANDER CARAZO

El apoyo de la plantilla de la Policía Local a la oferta de mejora de sus condiciones de trabajo pone fin a cuatro meses de tensión en Vitoria. El conflicto laboral entre el Ayuntamiento de Vitoria y los sindicatos de la Guardia urbana ha llegado de manera directa a la ciudadanía, que se ha visto afectada por la masiva campaña de multas que en noviembre fue más que evidente con estrictas sanciones a viandantes, ciclistas y conductores por infracciones que hasta entonces se habían permitido, como cruzar la calzada a pie fuera de un paso de cebra. Un cambio de actitud que se tornó en psicosis general y cuando se veía a un agente poniendo una ‘receta’, sin tener en cuenta si se estaba haciendo cumplir la norma o no, muchos lo interpretaban como un nuevo intento de presión hacia el equipo de gobierno.

Desde que en la víspera de Todos los Santos arrancó la ‘huelga de celo’ -una evidencia siempre negada por parte de los sindicatos- se han impuesto 19.661 multas por parte de la Policía Local de la capital alavesa. En la práctica, el triple de lo que venía siendo habitual. El pico máximo tuvo lugar en noviembre, cuando se sancionó a una media de 209 personas al día (6.266 partes se entregaron durante todo el mes al Departamento de Hacienda, el responsable de su cobro). De hecho, un único agente llegó a expedir 80 multas en una única semana cuando su registro personal apenas rozaba las 60 por cada año completo.

Poco a poco se redujo le presión al ciudadano a medida que el comité de empresa municipal acercaba posturas con el Gabinete Urtaran, aunque la tensión entre los ciudadanos nunca llegó a desaparecer. En diciembre hubo 5.003 sanciones; en enero, 4.407 y hasta ayer, 3.985 durante febrero. Según fuentes del ejecutivo, estas cifras se ajustan al ritmo previo al estallido del conflicto laboral. Ni siquiera llegan a una media de una multa diaria por cada policía que patrulla por las calles vitorianas.

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En ningún momento, el Gobierno municipal ha puesto en cuestión la corrección de las multas. «A alguno le pueden parecer muchas multas y a otros, pocas. El que decide si son precisas o no es el agente que está en la calle y observa las infracciones», no se han cansado de repetir los diferentes responsables del Consistorio en comisiones y entrevistas, aunque siempre han animado a presentar un recurso a aquellos que se consideren castigados injustamente. La recién nombrada Defensora del vecino, Leire Zugazua, ya alertó de que «puede que alguien vaya en los tribunales y una sentencia lo cambie todo».

Ingresos inesperados

La campaña masiva de multas ha supuesto una fuente de ingresos inesperados, que no indeseados, para el Consistorio. Los policías locales impusieron entre noviembre y enero multas por valor de 908.190 euros, según los datos aportados por los responsables de Hacienda al PP de Vitoria en comisión. Los ingresos a las arcas municipales serán claramente inferiores, ya que en este cálculo no se incluyen las rebajas que se aplican a aquellos que optan por la práctica del ‘pronto pago’, que supone un descuento del 50% en la sanción para quienes pagan en los primeros 20 días; o los posibles recursos.

En el improbable caso de que nadie recurriese, algo que no se va a llegar a dar, el Ayuntamiento de Vitoria tendría dinero suficiente para cubrir la partida presupuestaria que tenía reservada en su proyecto para convertir la antigua gasolinera Goya en una oficina de turismo y adecuar un local del barrio de San Martín para acoger un nuevo centro sociocultural de mayores.

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