Ana Herrero: «Me sentí muy sola el primer año tras la desaparición de Borja»

Ana Herrero, madre de Borja Lázaro, en el Ayuntamiento de Vitoria. /Rafa Gutiérrez
Ana Herrero, madre de Borja Lázaro, en el Ayuntamiento de Vitoria. / Rafa Gutiérrez

Vitoria no olvida al joven cuyo rastro se perdió hace cuatro años en Colombia. Sus últimas fotografías se exponen en Montehermoso

LAURA ALZOLA

La investigación sigue abierta, pero los avances son escasos. Esa sigue siendo la última información con la que cuentan los familiares del vitoriano Borja Lázaro, desaparecido hace cuatro años en Colombia. Su madre, Ana Herrero, no se cansa de repetir que «realmente necesitamos que allí no se olvide que hay un español desaparecido». Justamente para recordar, Montehermoso acogerá desde mañana viernes y hasta el 28 de mayo una exposición de las últimas fotografías del joven. Las imágenes han tenido que ser «recuperadas» tras un «intenso trabajo», ya que los originales, junto con su cámara y su ordenador personal, se encuentran en paradero desconocido.

La familia del joven vitoriano al que se le perdió la pista en Cabo de Vela, Colombia, la noche del 7 al 8 de enero de 2014, no otorga credibilidad a las hipótesis que la policía de aquel país barajó en su día: ahogado en el mar, perdido en el desierto o secuestrado. «No son posibilidades creíbles», explica Herrero. Sobre todo la del rapto, pues nunca ha habido petición de rescate. La complicación reside en la zona donde se le vio por última vez. Una área «muy problemática, conflictiva, donde no se puede ir a preguntar directamente porque nadie responde», afirma su madre. Sólo queda esperar que alguien diga si sabe algo.

Ana Herrero reconoce que se sintió «muy sola» en Vitoria durante el primer año tras la desaparición de su hijo. «Reclamé la atención de las instituciones locales, con la esperanza de que pudieran ayudarme a acercarme a otras, y no hubo resultado». En el primer aniversario organizaron una rueda de prensa, llamando la atención de los medios. «A partir de ahí, todo ha ido mejor, nos sentimos mucho más arropados», destacó ayer en el Ayuntamiento acompañada por el alcalde, Gorka Urtaran. Cuando menta a los medios, la madre de Lázaro agradece que, en su caso, no se haya caído en el sensacionalismo de otros. «Ha habido mucho respeto, no hace falta entrar en detalles escabrosos, eso no ayuda», señala.

La barrera que les limita es el escaso alcance geográfico de su caso. «Necesitaríamos una difusión de la desaparición de Borja a nivel nacional y global, sobre todo en Colombia», narra. Poco a poco, ha sido ella misma quien ha conseguido que le escuchen desde el Ministerio de Asuntos Exteriores. «Estoy segura de que tiene que ver con que yo no me he quedado parada y he estado continuamente insistiendo», asegura. Porque hay otras familias que se rinden. «No lo sacan porque todavía existe un estigma en torno a los desaparecidos», interpreta. «Por miedo, por vergüenza, no se atreven a visibilizar la desaparición, o simplemente que no tiene medios para hacerlo».

Vitoria será una de las sedes del sexto encuentro sobre personas desaparecidas sin causa aparente que se celebra este mes en distintas localidades de Euskadi, y que incluye una exposición con el último trabajo del joven.

Mesa redonda

Complementa la exposición dedicada al último reportaje de Borja una muestra titulada 'Sociología visual de las desapariciones', realizada por el sociólogo y fotoperiodista Rafael Reina. Este proyecto es un caso de estudio inédito sobre la situación de los familiares que buscan a una persona desaparecida.

Aunque la exposición permanecerá abierta durante el último fin de semana de mayo, el día 25 tendrá lugar la clausura oficial con una mesa redonda sobre la situación del caso de Borja Lázaro y la relación de las familias y los cuerpos policiales. En la mesa, que estará moderada por Marisol Ibarrola, tomarán parte Ana Herrero y Hugo Prieto, Jefe del Área de Delitos contra las Personas de la Ertzaintza.

14 desapariciones cada día en Euskadi

Un día salieron de casa sin dejar rastro. Son desaparecidos, personas que nunca regresaron después del trabajo, que no llegaron a una cita, que no recuerdan quiénes son, menores en pleno brote de rebeldía o gente que simplemente se marcha voluntariamente y reclama su derecho al olvido. Las últimas cifras de la Ertzaintza, de diciembre de 2017, indican que catorce personas desaparecen cada día en Euskadi. 4.837 lo hicieron en todo el año pasado. Afortunadamente el 97% de ellas vuelve con los suyos en perfecto estado.

Esta es la lista oficial de los casos abiertos en Euskadi. Aunque las pistas se enfríen, la Ertzaintza sigue investigando. El cuerpo tiene un protocolo y el sistema de alertas desde el año 2010 que actualiza periódicamente la investigación, mejorando la intervención policial y la coordinación con otros países, sobre todo con los del Espacio Schengen a través de Interpol y Europol. Con países como Colombia, el intercambio de información es más complicado, aunque se mantiene el contacto en el caso de Borja Lázaro.

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