Decididos a revolucionar la robótica

Los hermanos vitorianos David y Víctor Mayoral Vilches./Rafa Gutiérrez
Los hermanos vitorianos David y Víctor Mayoral Vilches. / Rafa Gutiérrez
Alavés de septiembre

EL CORREO distingue a Víctor y David Mayoral Vilches, los hermanos que han convertido Erle Robotics en un referente mundial

Laura Alzola
LAURA ALZOLA

El término americano 'grit' se podría traducir como una mezcla de determinación, pasión y perseverancia. Un cóctel que permite mantener el interés y el nivel de esfuerzo a largo plazo para alcanzar los objetivos. O como lo define la autora del concepto, Angela Duckworth, «vivir la vida como si ésta fuera un maratón y no un sprint». 'Grit' también es el lema de Víctor y David Mayoral Vilches (Vitoria, 1989 y 1992), los hermanos vitorianos que crearon Erle Robotics. Una pequeña 'start up' familiar que ha pasado a ser adquirida por una multinacional suiza y tener a un gigante como Sony de compañero de viaje en tan sólo dos años. Un mérito que les ha hecho acreedores del galardón 'Alaveses de septiembre' que entrega todos los meses EL CORREO a alguna entidad o personalidad alavesas destacadas en su ámbito.

Si la ambición pudiera medirse, Víctor y David, exalumnos de San Viator, superarían la media con creces. Quizá, porque como ellos mismos admiten, tienen caracteres muy competitivos. No les gusta perder «ni a las canicas». Confiesan que su visión siempre fue quijotesca y defienden las metas altas como única fórmula para provocar cambios disruptivos. En su caso, en el ámbito de la robótica.

Fue precisamente su pasión por la tecnología lo que les hizo doblar esfuerzos por rodearse de gente excelente desde el comienzo para que los inversores creyeran en ellos. Antes, a pesar de su juventud, ya habían demostrado su potencial. Los primeros pasos laborales de Víctor comenzaron en el extranjero, tras completar simultáneamente dos ingenierías en Madrid. Trabajó como doctorando en Italia y Estados Unidos. Después, decidió interrumpir su carrera académica para poner en pie un proyecto que le «permitiera dar forma a ideas con mayor libertad».

Con decisión

En una conferencia ofrecida en la pasada jornada Araba 4.0. dedicada a la industria del territorio, bajo el título 'De Silicon Valley a Euskadi', Víctor desgranó los pasos que le llevaron de estar trabajando en Mountain View, California, como investigador, a dejarlo todo y volver a su ciudad natal. Una decisión determinante. Porque una vez reunidos en el mismo punto del mapa, los hermanos fueron imparables. Buscaban simplificar la robótica y comenzaron desde cero, pero con los contactos y la estela que el mayor había dejado en su trayectoria, y con las capacidades innatas de David, el hermano menor con un perfil atrevido, comunicador y de negocio que le valió para defender el proyecto ganándose la confianza y el apoyo de quienes serían los primeros inversores de la empresa.

A pesar de la vocación internacional del proyecto, ambos tuvieron claro que éste se ejecutaría desde Euskadi. Pero cuando narran su experiencia, subrayan que les costó «grandes esfuerzos y sacrificios» ser aceptados en la capital alavesa y en los círculos de los actores relevantes de la tecnología y la empresa. De hecho, aseguran que ahora, «aún ya acostumbrados a luchar contra lo establecido», siguen encontrándose con muchas reticencias. La clave para hacerse valer, dicen, estuvo en apostar por un equipo heterogéneo. Por una plantilla excelente de hombres y mujeres de distintas culturas y diferentes perfiles. Unos formados en la FP de Molinuevo o Diocesanas y otros, de perfiles más académicos, en ámbitos de la mecánica, la informática, la electrónica o la inteligencia artificial.

Elementos polivalentes

Tras comenzar desarrollando drones, en Erle ahora trabajan sobre todo en la tecnología H-ROS, una infraestructura de software y hardware para la creación de componentes modulares que puedan ser intercambiados entre robots. «Como si fueran piezas de Lego». Robots que pueden ser reconfigurados para diferentes tareas, de manera que sean multifuncionales, como los ordenadores personales hoy en día. Una revolución por llegar de la mano de la robótica y de la inteligencia artificial de la que los hermanos, ya posicionados como expertos nacionales, aseguran que cambiará nuestras vidas «por completo, tanto como los ordenadores lo han hecho durante los últimos veinte años».

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