Los habitantes secretos del humedal de Salburua

Más allá de ciervos y cigüeñas, de la rana ágil y de los esquivos visones, las balsas del Anillo Verde de Vitoria albergan pequeños invertebrados acuáticos con nombres tan sugerentes como inquietantes: desde pulgas de agua hasta caballitos del diablo

Eucyclops speratus, diminuto crustáceo del grupo de los copépodos. /Antonio Guillén
Eucyclops speratus, diminuto crustáceo del grupo de los copépodos. / Antonio Guillén
Sergio Carracedo
SERGIO CARRACEDO

Pocos vitorianos no sabrán a estas alturas de la presencia de ciervos, cigüeñas y patos en los humedales de Salburua. Así como de aves de todos los tipos y tamaños y otros animales de gran interés que generan curiosidad y se convierten en factor de atracción turística y eje en torno al cual se organizan multitud de actividades, como paseos para oír la berrea o sesiones de avistamiento de aves o anfibios.

Sin embargo, el humedal cuenta con un buen número de 'habitantes secretos'. Más allá de los esquivos visones, los tejones, las ginetas o los astutos zorros, en el entorno de las balsas viven unos seres, que siendo de menor tamaño, juegan un papel «muy importante» en los ecosistemas. Nos referimos a los pequeños invertebrados acuáticos.

Gorka Belamendia, coordinador de Ataria (Centro de Interpretación de los Humedales de Salburua y el Centro de Estudios Ambientales) explica que «estos macroinvertebrados ocupan diferentes estratos de hábitat acuáticos, como el humedal de Salburua». Algunos de ellos son lo suficientemente grandes —de tamaño superior a medio milímetro— que es posible su observación directa, sin necesidad de utilizar potentes microscopios, indica.

Holopedium gibberum.
Holopedium gibberum. / Antonio Guillén

Para los más interesados, la agenda del CEA oferta una actividad familiar en Ataria dirigida a niños de entre 6 y 9 años, con el objetivo de que éstos se conviertan en científicos por una hora. De forma práctica e interactiva, toman muestras de la lámina de agua con una sacadera y observan en vivo las especies de macroinvertebrados que pueblan el humedal. Posteriormente, los ejemplares son devueltos a su medio.

El taller, además de ser una oportunidad única para que los participantes sacien su curiosidad y se diviertan aprendiendo, garantiza la sorpresa y la ilusión por la ciencia. Lo que es más, esta actividad también forma parte de la campaña escolar del centro. De forma que alumnado de ciclos de Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional, tiene la oportunidad de disfrutar y aprender. En este último caso, se realiza la debida adaptación curricular a cada uno de los ciclos educativos mencionados.

Desde pulgas de agua a caballitos del diablo

El taller, organizado para este sábado, pone de relieve la importancia de estos macroinvertebrados acuáticos que «son una pieza clave en un ecosistema como el nuestro, ya que forman la base de la cadena trófica y son unos excelentes bioindicadores, existiendo correlación directa entre la riqueza de especies y la concentración de individuos con la calidad del agua», explica Belamendia.

A continuación, nos detalla algunos ejemplos de estos habitantes «secretos» que se han encontrado en los diferentes muestreos realizados:

  • 1

Pulgas de agua o daphnias: A pesar de su nombre, estos crustáceos no tienen nada que ver con las pulgas conocidas por todos. Las pulgas de agua no son parásitas, sino que se alimentan principalmente de fitoplancton, algas verdes que encuentran en gran abundancia en las lagunas de Salburua. En su morfología, a grandes rasgos, destaca que cuentan con un solo ojo compuesto (al igual que las abejas), dos antenas, branquias y embriones. A modo de curiosidad, los embriones se pueden desarrollar por reproducción partenogénica (asexual) o sexual, en función de las condiciones ambientales. Son muy abundantes en los humedales de Salburua.

Pulgas de agua o daphnia.
Pulgas de agua o daphnia.

  • 2

Notonectidae y Corixa, nadadores de espalda y barqueros de agua: en ocasiones, el ojo inexperto puede llegar a confundirlos, pero son dos ejemplares totalmente distintos de la clase 'insecta'. Comúnmente se conoce a los notonecta como nadadores de espalda y a los corixa como barqueros de agua. Mientras que los primeros pueden alcanzar hasta los 2 centímetros de longitud, los corixa son relativamente más pequeños, de 1 centímetro. Ambos se impulsan en el agua gracias a sus largas patas traseras, pero los barqueros no nadan de espalda. En cuanto a hábitos alimenticios, los barqueros de agua son herbívoros, mientras que los nadadores de espalda se caracterizan por ser depredadores, sobre todo de otros insectos que se mueven por la superficie del agua. No son muy abundantes en número pero su presencia está garantizada en Salburua.

Notonectidae y Corixa.
Notonectidae y Corixa.

  • 3

Larvas de tricópteros: atendiendo a su biología, estas larvas son tal vez uno de los insectos más curiosos que podemos encontrar en las aguas de Salburua. Gracias a unas glándulas secretoras de seda que poseen, son capaces de construir estructuras con forma de estuche en las que se resguardan, como si fueran un caracol. Para su construcción, aprovechan los diversos materiales que encuentran en el medio, como arena, piedras, ramitas y trozos de hojas. Tanto el estuche como la seda, son posteriormente aprovechados para la creación de un capullo que les permitirá realizar la metamorfosis. Al igual que los caracoles, se mueven llevando su casa a cuestas, que sujetan firmemente gracias a dos extremidades que tienen en la parte posterior del cuerpo.

  • 4

Odonata: el orden odonata, incluye a las libélulas y caballitos del diablo, cuyas fases iniciales del ciclo vital transcurren en el agua. Antes de salir a tierra y tras realizar la metamorfosis dejan atrás su piel o exoesqueleto, conocido como exuvia. Éstas se aprovechan como recurso didáctico para explicar el ciclo biológico de estos insectos, además de ser un curioso recuerdo para los más pequeños. Desde la primavera hasta finales del verano, son muy fáciles de encontrar y ofrecen grandes posibilidades educativas y divulgativas, ya que es muy fácil localizar individuos en forma de larva, ninfa o adulto, y en su defecto, las anteriormente mencionadas exuvias.

Un caballito del diablo en fase adulta.
Un caballito del diablo en fase adulta.

  • 5

Los copépodos son otro ejemplo de crustáceo que se puede ver en Salburua cuya morfología es bastante curiosa. Su nombre proviene del griego 'copepoda', es decir, pies de remo, lo que hace alusión a las antenas en forma de remo que posee en la parte frontal del cuerpo. Comparte con la pulga de agua, el hecho de contar con un solo ojo. Su alimentación se basa en la ingesta de fitoplancton, aunque algunas especies son parásitas de peces, por lo que es otro elemento clave de la cadena trófica. Al no ser uno de los macroinvertebrados que con más asiduidad se encuentra en el humedal, su aparición es siempre bienvenida.

Diaptomus castaneti, un tipo de copépodo.
Diaptomus castaneti, un tipo de copépodo. / Antonio Guillén

  • 6

Efímeras: pertenecen al orden 'Ephemeroptera', del que deriva su propio nombre. El ciclo vital de estos insectos es relativamente corto: dura unas pocas horas o días. La presencia de sus ninfas (fase previa a la adulta) indica una buena calidad del agua. Estas ninfas son las más grandes de los insectos aquí mencionados. A diferencia de los odonatos, cuentan con una fase previa a la madurez conocida como subimago, en la que abandonan el medio acuático antes de convertirse en adultos y adquirir capacidad reproductora. Su abundancia es similar a la de los plecópteros.

  • 7

Plecópteros: la presencia de ninfas de estos insectos en medios acuáticos, indica una gran calidad del agua, ya que los mismos son intolerantes a la contaminación. Por suerte, en Salburua, hay una buena cantidad de ejemplares de estos individuos. Éstos, disponen de largas colas y antenas, y tienen 6 patas. A diferencia de las efímeras anteriormente mencionadas, éstas no cuentan con branquias en la zona del abdomen. Su nombre hace referencia al aspecto plegado de sus alas en la fase adulta.

Interés científico

Esta riqueza de macroinvertebrados hacen que las balsas de Arkaute y Betoño sean un lugar ideal para la realización de eventos de divulgación, por lo que no descartan seguir despertando el interés científico entre el público más joven de Vitoria a través de talleres dirigidos al descubrimiento de rastros, micromamíferos y fototrampeo.

En este sentido, Ataria organiza diversos cursos y talleres con los que descubrir a los habitantes secretos del humedal.

Cursos de Ataria

Hasta el 30 de septiembre.
Los habitantes secretos del humedal. Sábado de 18:30 a 19:30 horas. Taller en euskera para niños de 6 a 9 años.
En octubre.
Taller de micromamíferos, dirigido a niños de 9 a 14 años-bilingue. Sábados de 17.30-18.30 horas.
En noviembre.
El taller del naturalista - Rastros (huellas señales). Sábados de 17:30-18:30 horas. Dirigido a niños de 9 a 14 años - bilingüe.
En diciembre.
El taller del naturalista - Fototrampeo. Bilingüe-. Sábados 17.30-18.30 horas.
Inscripciones.
En los centros cívicos de Vitoria o en la web del Ataria. Precio: 2 euros tarifa normal y 1,20 euros si es abonado del carné deportivo.

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