El más grande marino alavés

Ignacio María de Álava. /
Ignacio María de Álava.
Historias perdidas de Álava

En 2017 se ha cumplido el bicentenario del fallecimiento de Ignacio María de Álava, tío del general Ricardo Álava. Madrid y Cádiz han homenajeado al vitoriano

FRANCISCO GÓNGORA

En el listado de alaveses ilustres se ha colado este año la figura de Ignacio María de Álava, el más grande de los marinos nacidos en la provincia. Capitán general de la Armada y superviviente de Trafalgar. Contribuyó como pocos este tío del general Álava a la defensa del Imperio español contra los ataques de los ingleses a sus colonias, principalmente a Filipinas, a finales del siglo XVIII. Sobre el palacio de esta legendaria familia en la calle Herrería de Vitoria se puede ver un reloj gigante, fruto del botín de uno de aquellos combates ganados a los británicos (1782).

El pasado 20 de octubre tuvo lugar un homenaje en el Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando, donde reposan sus restos. Se recordó su figura y su vinculación con Cádiz y su defensa ante los franceses. Participaron el Ayuntamiento de San Fernando, el Departamento de Historia Moderna de la Facultad de Geografía e Historia de la UNED, la Armada Española, la Real Academia de San Romualdo, el Estado Mayor de la Flota y el Órgano de Historia y Cultura Naval.

Durante el 15 y 16 de noviembre, el Museo Naval y la Universidad Nacional de Educación a Distancia programaron un curso en Madrid en el que se estudió la biografía de Álava y el contexto histórico de sus hazañas. «Se pretende reivindicar la figura de este marino, héroe de Trafalgar, injustamente olvidado», se anotaba en la presentación del curso.

La biografía de Álava fue analizada por el profesor de Historia Moderna de la UNED Manuel Ángel Santos Sánchez durante la primera ponencia. Una mesa redonda fue dedicada a analizar la vuelta al mundo del vitoriano, un hito importante todavía en aquellos tiempos de grandes buques de vela. El curso tuvo lugar en el Museo Naval de Madrid.

La Asociación Histórica Vitoria 2013 se sumará a los homenajes y dedicará alguna de sus conferencias de la Semana Napoleónica de 2018 a recordar el bicentenario de este ilustre vitoriano

La máxima condecoración militar

Ignacio María de Álava y Sáenz de Navarrete nació en Vitoria, el 24 de octubre de 1750 y falleció en Chiclana, Cádiz, el 26 de mayo de 1817. Marino y militar, fue el 14º Capitán General de la Real Armada Española. Es el único alavés condecorado con la Cruz Laureada de San Fernando, la máxima condecoración militar en España. Fue tío de Miguel Ricardo de Álava.

Según Santos Sánchez pasó por los diferentes grados de la escala naval militar desde alférez de fragata en 1769 a capitán general de la Armada unos meses antes de su fallecimiento en 1817. Estos ascensos se correspondieron con sus actuaciones en brillantes operaciones navales. Después de unos años de aprendizaje de la actividad naval militar en la época de los grandes buques de vela realizó varias expediciones por el Mediterráneo y cruceros a Asia y América. En 1778 ya lucha contra moros y berberiscos al mando del jabeque San Luis.

En 1779 pasó a prestar como teniente de navío sus servicios en el Santísima Trinidad, el buque más grande y mejor armado de la época. Participó en una de las mayores derrotas inglesas de la historia, el 9 de agosto de 1780 a la altura del cabo de Santa María que supuso la captura de un enorme convoy de 55 navíos y cuatro fragatas.

Al mando de la fragata Rosa y bajo las órdenes de Luis de Córdova y su segundo José de Mazarredo participó en 1781 en el apresamiento del buque Ardent en el Canal de la Mancha. En 1782 estuvo en el último intento infructuoso de recuperar Gibraltar y en el posterior enfrentamiento de la escuadra española contra la inglesa de Lord Hood, donde permaneció en el puesto de mando a pesar de haber sido gravemente herido. Carlos IV, en reconocimiento por este valeroso comportamiento le ascendió a capitán de navío con solo treinta y dos años y expresó su deseo de conocerle personalmente, por lo que Ignacio María de Álava se trasladó a la Corte. Tras un periodo de licencia y de permanencia en la Corte, que aprovechó para contraer matrimonio, se incorporó en 1787, como Mayor General, a la escuadra de evoluciones de Juan de Lángara. Combatió en Orán y en Toulon, contra la Convención y fue ascendido a jefe de Escuadra.

El palacio de los Álava, en la calle Herrería, con el reloj procedente del botín en una batalla contra los ingleses.
El palacio de los Álava, en la calle Herrería, con el reloj procedente del botín en una batalla contra los ingleses.

La vuelta al mundo de Álava

Un plan secreto de Godoy en 1795 le lleva a tomar el mando de una escuadra destinada a dar la vuelta al mundo, compuesta por los navíos Europa y Montañés, las fragatas Fama, Lucía y Pilar, más la urca Aurora. Se hizo a la vela desde la bahía de Cádiz el 30 de noviembre de aquel año, contornó América y visitó el puerto del Callao y la ciudad de Lima. Hizo escala en las Marianas y Manila, donde estableció el Apostadero de Marina. Rectificó muchos accidentes hidrográficos en las cartas marinas de tan remotos parajes, permaneciendo estacionado en aquellas posesiones españolas. En Arroceros (extramuros de Manila), publicó con fecha de 15 de noviembre de 1802 el «Reglamento adicional a la Ordenanza de Marina, para los navíos de las islas de Filipinas que con efectos de su comercio viajan a Nueva España».

La labor de Álava en Filipinas, trascendió el objetivo de defensa militar de las islas, para la que había sido designado, ya que prestó sus conocimientos, a petición de la Real Compañía de Filipinas, para el diseño de dos nuevas derrotas del Galeón de Manila, a la vista del peligro de ataque de los barcos británicos. Cumplida su misión de defender las Islas Filipinas, una vez que los acontecimientos políticos llevaron a la firma de la Paz de Amiens (1802), Álava, tras remodelar su escuadra, obligado por las circunstancias, regresó en 1803 a España a través del Cabo de Buena Esperanza. Fue la segunda vuelta al mundo de una escuadra española, después de la hazaña de la expedición promovida por Fernando de Magallanes y finalizada por Juan Sebastián Elcano. Dos marinos vascos unidos por la historia con un intervalo de 281 años.

Regresando por el cabo de Buena Esperanza arribó a Cádiz el 15 de mayo de 1803. Había circunnavegado el globo. Durante la larga navegación había sido ascendido, con fecha de 5 de noviembre de 1802, al grado de teniente general.

Trafalgar

Era segundo jefe español de la combinada franco-española en la batalla de Trafalgar donde arboló su insignia en el navío Santa Ana, cuyo comandante era el capitán de navío José de Gardoqui. Fue herido grave por tres veces en el transcurso del combate, por lo que el mando del navío recayó en Francisco Riquelme.

El barco inglés Royal Sovereign ataca en Trafalgar al Santa Ana comandado por Ignacio María Álava, que resultó herido grave.
El barco inglés Royal Sovereign ataca en Trafalgar al Santa Ana comandado por Ignacio María Álava, que resultó herido grave.

Como los enfrentamientos entre oficiales se regulaban por un código de honor, el rescate del Santa Ana dio lugar a una reclamación por parte del almirante británico Cuthbert Collingwood. Éste argumentó que Ignacio era su prisionero por haberse rendido. Y Álava le contestó «que cuando el oficial de mando, Francisco Riquelme, rindió el buque, él (el vitoriano) estaba sin conocimiento y que por tanto no se había rendido y que su sable y espada, símbolos de sus servicios, estaban todos en su poder». El británico siguió manteniendo una cortés correspondencia con él.

Como recompensa a su actuación en tan infausto día, se le concedió la gran cruz de la Orden de Carlos III. Repuesto de sus heridas se le confió el mando de lo que quedaba de la escuadra española, sucediendo al difunto Federico Gravina y arbolando también su insignia en el navío Príncipe de Asturias.

La Guerra de la Independencia Española

Al estallar la Guerra de la Independencia Española se trasladó a Cádiz y tomó el mando de los buques que se pudieron reunir y armar para combatir al nuevo enemigo francés. En 1810 fue nombrado comandante general del apostadero de La Habana, con el título de capitán general del departamento. En 1812 fue nombrado capitán general del departamento de Cádiz. Su experiencia fue decisiva en la defensa de la ciudad.

En el mes de agosto de 1814 fue nombrado de nuevo miembro del Consejo Supremo del Almirantazgo bajo la presidencia del infante don Antonio y elevado al grado de capitán general de la Real Armada. El 24 de febrero de 1817 se le nombró decano de aquel Consejo, cargo que desempeñó breve tiempo, pues quebrantada su salud pidió licencia para trasladarse al benigno clima de Andalucía, cosa que no bastó para curarle, falleciendo en Chiclana y siendo allí sepultado.

Fue uno de los primeros generales cuya sepultura fue ordenada localizar al Departamento de Cádiz el 2 de mayo de 1851. Sus restos fueron inhumados el 28 de abril de 1870 por una comisión de Marina que se desplazó a Chiclana al efecto, y se recogieron solemnemente por comisiones y fuerzas nombradas, que desde el puente de Zuazo se hicieron cargo de los venerables restos, los cuales provisionalmente se depositaron en el Panteón de Marinos Ilustres, recibiendo sepultura definitiva el 2 de mayo de 1870 al ser inaugurado el Panteón. En el mausoleo donde reposan los restos se dice:

Aquí yace el capitán general don Ignacio María de Álava, Gran Cruz de las Ordenes de Carlos III, San Fernando y San Hermenegildo. Decano del Almirantazgo, marino insigne, completo español para su Patria y su Rey; esposo, padre, amigo merecedor de servir de modelo. Murió el 26 de mayo de 1817 a los 67 años de edad

El profesor Santos Sánchez afirma: «Nos encontramos ante un marino ilustre e ilustrado con una vocación de servicio a España total, con un valeroso desempeño de su profesión de marino, con una sobresaliente aportación de conocimientos y , sobre todo, con un comportamiento heroico en el combate naval, siendo en momentos críticos de la Historia de España la máxima autoridad naval.

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