«Gran parte de la sociedad americana sigue en estado de shock por la victoria de Trump»

Mikel Reparaz participa en 'Periodismo a pie de calle'.
Mikel Reparaz participa en 'Periodismo a pie de calle'. / B. CASTILLO

El reportero de EiTB Mikel Reparaz, que se recorrió 49 estados siguiendo a Trump en su carrera hacia la Casa Blanca, desgrana hoy en Vitoria las claves de la llegada al poder

Sara López de Pariza
SARA LÓPEZ DE PARIZA

Después de ocho meses de la llegada de Donald Trump a la presidencia, el periodista navarro Mikel Reparaz analiza desde su experiencia el terremoto político y el clima social que se vive ahora mismo en las calles del país. El corresponsal de EITB en Estados Unidos ofrece hoy a las 12.00 horas una conferencia en el Palacio Europa y a las 21.30 horas participará en el debate de la película 'I'm not your negro' sobre la lucha del movimiento afroamericano en lo que hoy es lo que él ha bautizado como 'Trumpistán'.

- Recuperado de la sorpresa inicial, ¿cómo es ser periodista en Estados Unidos en la era Trump?

- Trabajar ahora mismo con la administración Trump es muy frustrante porque nadie coge el teléfono. Pero no creo que sea un problema de falta de transparencia deliberada sino que mucha gente dentro del Gobierno tiene miedo de con qué pueda salir al día siguiente el presidente. Hay una descoordinación total y no hay que olvidar que Donald Trump es un personaje mediático, un 'showman' que controla los medios a la perfección pero que no confía en su equipo.

- Es evidente que el ataque a los medios no afines es constante.

- Así es, el acoso es otro de los grandes problemas y no había ocurrido nunca antes en Estados Unidos. Con sus ataques a la prensa y la historia de los 'fake news' Trump está socavando totalmente la libertad de expresión. Recuerdo que en sus mítines de campaña lo primero que hacía era señalarnos a los periodistas 'deshonestos' que estábamos detrás del público para que sus seguidores nos abuchearan. La mentira y la desinformación fueron algo básico en su campaña y lo están siendo en su gobierno, utiliza la desconfianza en los medios en su beneficio.

- ¿Es posible verificar todas las informaciones que lanza el presidente americano?

- No hay forma. He perdido la cuenta de las mentiras que ha dicho, pero algunas son fácilmente comprobables como que millones de personas votaron de forma ilegal por Hillary Clinton. Sin embargo, es el presidente y los medios nos encontramos en la tesitura de darle credibilidad. La forma de enfrentarse a los medios oficiales ha cambiado, ahora no te puedes fiar de nadie y esto es terrible para la democracia. Muchos lo comparan con la antesala de los regímenes totalitarios.

- ¿Qué clima se respira en las calles tras ocho meses de la llegada de Donald Trump al poder?

- En Estados Unidos hay dos países ahora mismo. Yo vivo en Nueva York, una ciudad progresista y liberal, y esa parte de la sociedad sigue en estado de 'shock' y depresión todavía con Trump. Esto pasa porque el ritmo de la información es trepidante y él ofende cada día a un colectivo nuevo. Sin embargo, otra gran parte de la población en zonas como Arkansas, Ohio o Pensilvania sigue apoyando al presidente 100% y confían en la mejora de la economía.

Racismo estructural

- ¿Cuál de los dos bandos hace más ruido?

- Es complicado saberlo porque Trump tiene todo el aparato del Estado y la repercusión de su mensaje es muy grande. Aun así, creo que en las calles es mayoría la llamada 'resistencia' que engloba a colectivos feministas, antirracistas, en pro de los derechos de la comunidad LGTB o en contra de la islamofobia. Lo que ocurre es que la contestación social es grande pero está muy fracturada en diferentes organizaciones y no tiene una repercusión política de verdad.

- En cuanto a los diferentes tipos de desigualdad, ¿cuál es la más significativa en Estados Unidos?

- Las desigualdades económicas en primer lugar; es el 1% donde se concentra la riqueza del país frente al 99% de la población, donde hay índices de pobreza muy importantes. Además, esa desigualdad tiene color: casi el 50% de la población pobre es negra y latina cuando su presencia en el país no llega al 30%. La situación está también muy focalizada en barrios a los que no llegan las oportunidades porque Estados Unidos es un país construido sobre la supremacía blanca y con un racismo estructural, el llamado sueño americano es una mentira.

- ¿Cómo afrontan las instituciones públicas estas desigualdades?

- Es muy difícil cambiar esta cultura. El demócrata Bernie Sanders estuvo a punto de ganar las primarias y convertirse en candidato presidencial, él tenía como modelo las socialdemocracias europeas y apostaba por una sanidad y una educación pública. Eso generó un rechazo tremendo en más de la mitad de la población y creo que el modelo europeo de protección social es allí una utopía hoy en día. Obama ha sellado muy pocas medidas en el Tribunal Supremo y Trump va a intentar volver a lo que él llama 'America Great', las políticas más conservadoras.

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