Ayala consigue la declaración de Bien Cultural para ocho torres medievales

Vista de la torre de Murga. /José Montes
Vista de la torre de Murga. / José Montes

Construidas durante la Edad Media, jugaron un papel fundamental en las guerras de banderizos y más tarde se convirtieron en palacios

Marta Peciña
MARTA PECIÑA

La peculiaridad de las torres banderizas de la comarca de Ayala quedó este martes protegida con la declaración del Gobierno vasco como Bien Cultural de las de Negorta, Zubiete, Murga y Cadalso en Ayala, la llodiana de Ugarte, las de Mariaka y Artomaña, en Amurrio y Zudubiarte en Okondo. Se trata de «unidades defensivas», construidas durante la Edad Media hasta el siglo XVI como «espacios para la defensa y para la residencia, concebidos para la cohabitación de tropas y señores, para el almacenaje, en caso de asedio y, en algunos casos, con maquinaria preindustrial como lagares o molinos». De ese pasado bélico se pueden encontrar señales en su estructura, «de planta cuadrada o rectangular» con cerramientos perimetrales con fuertes muros de mampostería, salpicados «por razones defensivas, de huecos escasos y de pequeño tamaño». En el cuerpo superior es frecuente encontrar paños de madera, como el de la torre Cadalso, que se llama así por el voladizo de madera que todavía conserva. Su estructura suele ser de roble y la mayoría tienen tres pisos. En la planta baja estaba la zona de almacenamiento. En el primero, las habitaciones y la sala de recepciones de los propietarios. A ella se podía acceder por una escalera, normalmente de madera que se podía retirar en caso de ataque. La última podía dedicarse a la defensa o como espacio residencial.

Las torres sin hicieron imprescindibles para proteger puentes, caminos, tierras y bosques en una comarca rodeada de montañas, cruzada por ríos y salpicada de valles que durante años fue testigo de guerras de banderizos con pequeños ejércitos enfrentados entre sí. «El desarrollo histórico de las torres de la Comarca Cantábrica Alavesa está ligado a un proceso de transición en las estructuras de poder y de gestión del territorio, que se origina en los siglos bajomedievales y llega hasta inicios del siglo XVI, con el fin de las guerras de linajes», recoge el expediente del Gobierno vasco.

Palacios

Su nacimiento como estructuras defensivas derivó en una «función simbólica y representativa del poder de sus propietarios que, a menudo, las convirtieron en verdaderos palacios y unidades productivas asociadas a ellos, incorporando molinos o lagares al sistema». Se ha mantenido durante siglos como centros de actividad económica, ligadas al peaje que debían pagar los carruajes cargados de mercancías en su tránsito entre el puerto de Bilbao y Castilla. Algunas están estratégicamente situadas junto a puentes, vados y caminos por los que el paso era obligado. Así las de «Murga, Ugarte, Zudubiarte o Zubiete se sitúan junto a ríos, y las de Artomaña y Negorta en los flancos de los caminos».

La declaración recién aprobada otorga un nivel de protección especial a las de Negorta, Zubiete y Murga en Ayala y a la de Ugarte, en Llodio porque «la configuración responde al patrón básico de la torre banderiza». Las de Mariaka y Artomaña en Amurrio; Cadalso, en Ayala y Zudubiarte en Okondo tienen una protección media por sus características estructurales, constructivas, de espacio o su valor histórico.

Las de Artomaña y Ugarte son las únicas habitadas. La de Ugarte está en uno de los extremos del parque de Lamuza y en pleno barrio del mismo nombre. La familia de Paulina Goitia usa una pequeña parte del gran edificio, en el que se ha habilitado un salón. El resto de la vida discurre en un edificio adosado.

Otras, como las de Negorta o Murga están rehabilitadas tras un enorme esfuerzo por parte de sus propietarios que han invertido años y recursos en mantener este patrimonio a salvo de la ruina. La declaración recién aprobada protege estas ocho torres para que no sufran cambios, así que sus propietarios tendrán que actuar en ellas tanto en el interior como en el exterior de la mano de la Diputación para conservar este patrimonio. Tampoco podrán alterar los materiales originales, construir en el perímetro, poner toldos, instalar antenas y paneles fotovoltaicos o contenedores. A cambio podrán acceder a subvenciones para la protección del patrimonio cultural no tendrá que pagar IBI.

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