El Gobierno central presenta la candidatura del Valle Salado de Añana como patrimonio agrícola mundial

Acto de entrega de la candidatura del Valle Salado.

La candidatura se basa en valores como su proceso de producción milenario y, de obtener el título de la FAO, sería el primero de Europa en lograrlo

MARÍA REGO

El Valle Salado funciona como el motor de Añana, miles de turistas caminan cada año junto a sus eras y se muestra como un auténtico gancho para las estrellas del firmamento Michelin. Pero su curriculum no se escribe sólo con el presente. Arranca como una joya milenaria dedicada al cultivo de «la única piedra comestible» y como tal se quiere reivindicar fuera de sus fronteras con el impulso de su candidatura al reconocimiento que concede la FAO a los Sistemas Ingeniosos del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM). Lo pretende la Diputación alavesa, que ha logrado que el Gobierno de España acepte presentar al valle salado a este reconocimiento internacional. De conseguirlo se convertiría en un hito inédito en Europa. No hay ningún otro sistema agrario que ostente esta distinción en el continente.

La candidatura para este reconocimiento de protección de parajes singulares de la FAO –la organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, por sus siglas en inglés– ha sido elaborada a instancias del Gabinete de Ramiro González, el Gobierno vasco, el Ayuntamiento de Añana y la sociedad salinera Gatzagak y ha sido entregada este martes de forma oficial durante una reunión en Roma por el subsecretario del Ministerio de Agricultura, Jaime Haddad, con la directora general adjunta de la FAO, Helena Semedo.

En la candidatura del paraje alavés se ha tenido en cuenta que se trata de «un ejemplo de buenas prácticas en el manejo sostenible de sus manantiales de agua salina para la obtención de sal», según explicó ayer el Ministerio de Agricultura en una nota. Asimismo, se han considerado también «las singularidades y características del conjunto paisajístico, arqueológico, geológico e histórico que confluyen e integran el Valle Salado». El delegado del Gobierno, Javier de Andrés, se felicitó por la posibilidad de obtener el reconocimiento.

Si la solicitud prospera, el enclave se convertirá en el primero ubicado en Europa que consigue este reconocimiento. En la actualidad son 36 los sistemas de patrimonio agrícola reconocidos y cubren unos cinco millones de hectáreas repartidas por todo el mundo. Como ejemplos se pueden citar las terrazas de arroz en China, la agricultura andina, el patrimonio pastoral masai en Tanzania, el cultivo de azafrán en la región india de Kashmir o el sistema de oasis de las montañas del Atlas.

Si logra el reconocimiento internacional como patrimonio agrícola, el valle salino de Añana, cuya explotación está documentada desde el año 822, se incorporará a la lista de sistemas que entre sus principales características cuentan con altos niveles de biodiversidad, ecosistemas agrícolas alimentados por métodos de conocimiento tradicional e innovaciones tecnológicas de los productores o sistemas agrícolas diversificados que contribuyen a la seguridad alimentaria.

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